La polémica desatada por las declaraciones de la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, sobre la pobreza como un “regalo” continúa escalando, esta vez con una contundente respuesta desde el mundo científico. El físico de la Universidad Católica y reconocido divulgador científico, Sebastián Molina, utilizó sus redes sociales –donde cuenta con una audiencia de más de 320 mil seguidores– para explicar el concepto del “sesgo del superviviente”, argumentando que este sesgo es fundamental para comprender la problemática detrás de las afirmaciones de la secretaria de Estado.
En un video publicado en su cuenta de Instagram, Molina comenzó reconociendo la trayectoria de la ministra: “Ministra Linconao, con todo el respeto tengo que responderle. De verdad admiro su historia. Salir de un liceo municipal en Maipú y llegar a hacer un doctorado en la Universidad George Washington. Eso se valora y no lo logra cualquiera”. Sin embargo, inmediatamente después, Molina advirtió sobre el peligro de generalizar a partir de una experiencia individual. “Cuando una autoridad con poder dice que ‘ser pobre fue un regalo’, no está solamente contando su biografía, está redefiniando la pobreza. La saca del ámbito de los problemas públicos que un Estado debe resolver y lo mueve al ámbito de las virtudes personales que forman el carácter”.
La preocupación de Molina radica en que, al presentar la pobreza como una experiencia positiva, se corre el riesgo de invisibilizar las barreras sistémicas que impiden que muchos otros alcancen el mismo nivel de éxito. “De repente, la pobreza deja de ser algo que se debe corregir y pasa a ser algo que se debe agradecer”, añadió. Esta transformación, según el físico, tiene un costo significativo: “porque borra a los que no llegaron a los miles de niños con la misma curiosidad y el mismo trabajo duro que usted, que hoy no son ministros y no por falta de ganas, sino porque el sistema se los comió antes”.
Aquí es donde entra en juego el “sesgo del superviviente”. Molina lo define como “sacar una regla general a partir del único caso que sobrevivió”. En otras palabras, basar una conclusión sobre la totalidad de una población en la base de los pocos individuos que lograron superar las adversidades, ignorando a aquellos que no lo lograron.

Para respaldar su argumento, Molina recurrió a la evidencia científica. “La evidencia es clara”, afirmó, “la pobreza no motiva, sino que cobra un impuesto cognitivo medible: 13 puntos de CI (coeficiente intelectual) funcional, según un estudio publicado en Science”. Este dato, proveniente de investigaciones rigurosas, demuestra que el estrés crónico asociado a la pobreza tiene un impacto negativo en el desarrollo cerebral y en las capacidades cognitivas de los individuos. Además, citó datos de la OCDE que indican que, en Chile, a una familia pobre le toma seis generaciones llegar al ingreso promedio, lo que subraya la persistencia de la desigualdad y la dificultad de romper el ciclo de la pobreza.
Concluyendo su mensaje, Molina se dirigió directamente a la ministra: “Usted no triunfó gracias a la pobreza, ministra. Usted triunfó a pesar de ella”.
La astrónoma Tere Paneque, también una destacada divulgadora científica, se sumó a las críticas a través de su cuenta de Instagram, reposteando el video de Molina y expresando su apoyo a sus palabras. Paneque manifestó su frustración por la gestión del ministerio de Ciencia, al que describió como “un circo mediático en torno a la persona que lo dirige”. “En vez de que realmente hablemos sobre avances o propuestas, lo único que han habido han sido recortes, escándalos y malas declaraciones”, lamentó.
Paneque también destacó la importancia de políticas públicas que promuevan la igualdad de oportunidades, recordando que muchos de sus colegas y mentores accedieron al mundo de la ciencia gracias a la gratuidad en la educación superior. “No es solo por el esfuerzo, es por un sistema que ayuda”, enfatizó. Finalmente, la astrónoma concluyó que existe una “desconexión profunda con la realidad que va más allá de las diferencias políticas, o quizás es un discurso muy ideologizado”, a pesar de la evidencia científica que demuestra lo contrario.
Este debate pone de manifiesto la necesidad de abordar la pobreza como un problema estructural que requiere soluciones integrales y basadas en evidencia, en lugar de reducirlo a una cuestión de esfuerzo individual. La respuesta de Molina y Paneque, respaldada por la ciencia, desafía la narrativa simplista de la ministra Lincolao y abre un espacio para una discusión más profunda y constructiva sobre la desigualdad en Chile.