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El Titán que desafió al dolor: La épica victoria de Gumy y su visión del tenis argentino

Hernán Gumy, el legendario tenista argentino, recuerda su increíble triunfo sobre un Top 10 jugando herido, su trayectoria y analiza el presente del tenis nacional.

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El Titán que desafió al dolor: La épica victoria de Gumy y su visión del tenis argentino

Hernán Gumy, un nombre que evoca resistencia, coraje y una pasión inquebrantable por el tenis. A sus 54 años, lejos de los reflectores de la cancha, Gumy se dedica a forjar el futuro de nuevas promesas en la Gumy Lombardo Tennis Academy. Pero su legado va más allá de la formación de jóvenes talentos; está grabado en la memoria de los aficionados argentinos como el día en que un ‘Titán’ desafió al dolor y a las adversidades para lograr una victoria épica.

La anécdota de la Copa Davis de 1998 es casi legendaria. Gumy, con el rostro inflamado y recién suturado debajo del ojo – sin anestesia, como él mismo recuerda – se preparaba para enfrentar al eslovaco Karol Kucera, un jugador que en ese momento se encontraba en el sexto lugar del ranking ATP. La imagen de Gumy, con un apósito cubriendo la herida, entrando a la cancha del Buenos Aires Lawn Tennis, es un símbolo de la garra argentina. “Aún tengo la marca”, comenta con una sonrisa, “y fue sin anestesia. Jugué mi mejor partido y ahí se reforzó lo de Titán, je”. El resultado fue contundente: 6-1, 6-1 y 6-4 a favor del argentino, una demostración de fuerza mental y determinación que lo consagró como un ídolo.

Pero la historia de Gumy no se limita a ese partido. Su carrera estuvo marcada por la resistencia y la capacidad de superar obstáculos. Alcanzó el puesto 39 del ranking mundial y logró vencer a otros jugadores de renombre, como Michael Chang (número 2 del mundo en ese momento) y Jim Courier (8°). Su único título ATP llegó en Santiago de Chile en 1996, un triunfo especialmente significativo por la hostilidad del público local, que apoyaba fervientemente a su compatriota Marcelo Ríos, ex número 1 del mundo. Gumy construyó su camino en el tenis desde la adversidad, en escenarios desafiantes y partidos maratónicos.

Uno de los partidos más largos en la historia de Roland Garros lo protagonizó en 1998 contra Alex Corretja. Una batalla de más de seis horas y cinco minutos que, aunque terminó con la victoria del español, demostró la resistencia física y mental de Gumy. “Fue agotador, pero también una experiencia increíble”, recuerda. “Sentí que podía seguir luchando hasta el final”.

El Titán que desafió al dolor: La épica victoria de Gumy y su visión del tenis argentino

Más allá de sus logros individuales, Gumy valora profundamente su relación con otros tenistas argentinos. Recuerda con cariño su victoria contra Guillermo Vilas en el Challenger de San Pablo en 1991. “Era mi ídolo”, confiesa. “Sin él, muchos de nosotros no hubiéramos jugado al tenis”. Ese triunfo, aunque en un momento diferente de sus carreras, representó un paso importante en su desarrollo como jugador.

Tras su retiro, Gumy se dedicó a la formación de nuevos talentos. Trabajó con figuras destacadas como Gustavo Kuerten, Marat Safin, Agustín Calleri y Guillermo Cañas, a quien acompañó en su memorable título en Toronto 2002. Hoy, en su academia, continúa transmitiendo su pasión y experiencia a las nuevas generaciones, colaborando estrechamente con Horacio Zeballos, actual número 1 del mundo en dobles. “Que esté entrenando acá es un ejemplo”, afirma Gumy. “Los chicos lo ven y aprenden. Tiene la energía de un pibe”.

Gumy observa con optimismo el presente del tenis argentino. Destaca el crecimiento en la cantidad de torneos que se realizan en el país, lo que facilita el desarrollo de los jugadores y reduce los costos de viaje. “Es una gran ventaja por los costos”, explica. “Y nosotros, los entrenadores, podemos estar cerca de los jugadores para mejorar detalles del juego”. Considera que el tenis argentino cuenta con excelentes formadores, lo que se traduce en un nivel competitivo cada vez mayor.

Sin embargo, también advierte sobre los desafíos que enfrentan los jóvenes tenistas en la era digital. “La contra de la tecnología es que los más chicos están todo el día con el aparatito (celular) en la mano”, señala. “Es terrible. Hay demasiada información y cuesta mucho mantenerlos concentrados”. A pesar de esto, Gumy se mantiene optimista y confía en que el tenis argentino seguirá cosechando éxitos en el futuro. Su propia historia es un testimonio de que, con trabajo duro, determinación y un espíritu de lucha inquebrantable, se pueden superar cualquier obstáculo y alcanzar la gloria.