El choque entre Universidad Católica y Boca Juniors, válido por la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026, trascendió el resultado deportivo para convertirse en un foco de controversia arbitral. A los diez minutos de juego, una entrada brutal de Marcelo Weigandt, lateral derecho de Boca Juniors, sobre Justo Giani, delantero de Universidad Católica, dejó a todos boquiabiertos. La acción, captada por múltiples cámaras, mostraba a Weigandt impactando con fuerza en el tobillo de Giani, una falta que, para muchos, ameritaba la tarjeta roja directa.
Sin embargo, para sorpresa de todos, el árbitro Gustavo Tejera optó por no sancionar la falta con la severidad que requería. En lugar de revisar la jugada en el VAR, Tejera se limitó a calmar los ánimos y, finalmente, amonestó con tarjeta amarilla a los capitanes de ambos equipos, Fernando Zampedri y Leandro Paredes, por los empujones generados en la discusión posterior a la falta. Esta decisión desató una ola de críticas instantáneas en redes sociales y en los estudios de televisión.
Las imágenes de la falta se viralizaron rápidamente, con usuarios de todo el continente expresando su indignación ante la falta de sanción. Muchos argumentaron que la inacción del árbitro y del VAR sentó un precedente peligroso, permitiendo acciones violentas en el campo de juego. Otros señalaron que la falta de coherencia en las decisiones arbitrales perjudica la integridad de la competición.
La polémica no terminó ahí. Más tarde en el partido, Jhojan Valencia, jugador de Universidad Católica, protagonizó una falta similar sobre Weigandt, pero tampoco fue sancionada. Esta segunda falta, sumada a la primera, intensificó la sensación de impunidad y la desconfianza en el arbitraje.

El entrenador de Universidad Católica, Miguel Ramírez, no ocultó su frustración en la conferencia de prensa posterior al partido. “Es incomprensible cómo una falta tan violenta no es sancionada con tarjeta roja. El árbitro y el VAR tienen la responsabilidad de proteger a los jugadores, y en este caso, no lo hicieron”, declaró Ramírez.
Por su parte, el entrenador de Boca Juniors, Diego Martínez, prefirió minimizar la polémica. “Son jugadas de juego, cosas que pasan en un partido intenso. No creo que haya intención de hacerle daño a nadie”, afirmó Martínez.
La Conmebol, organismo rector del fútbol sudamericano, aún no se ha pronunciado oficialmente sobre el incidente. Sin embargo, se espera que en los próximos días se revise el desempeño del árbitro y del equipo del VAR para determinar si hubo errores graves en la toma de decisiones.
Este incidente pone de manifiesto la necesidad de mejorar la calidad del arbitraje en la Copa Libertadores. La implementación de tecnologías como el VAR ha sido un paso importante, pero es fundamental que los árbitros y los asistentes del VAR utilicen estas herramientas de manera efectiva y coherente para garantizar la justicia y la seguridad en el campo de juego.
La falta de sanción a Weigandt no solo perjudicó a Universidad Católica en el partido, sino que también dañó la imagen de la Copa Libertadores y generó desconfianza en los aficionados. Es crucial que la Conmebol tome medidas para evitar que este tipo de situaciones se repitan en el futuro.