La conferencia de prensa post-partido entre Banfield e Independiente Rivadavia se transformó en un campo de batalla verbal. Pedro Troglio, el entrenador del 'Taladro', no dudó en expresar su profundo malestar y frustración hacia un grupo de periodistas a los que acusó directamente de orquestar una campaña para que lo despidan. El empate sin goles ante el equipo mendocino, en el estadio Florencio Sola, fue el detonante de una explosión contenida que dejó al descubierto las tensiones existentes entre el cuerpo técnico y ciertos sectores de la prensa deportiva.
"En líneas generales, estoy contento con el equipo", comenzó Troglio, intentando mantener la calma. Sin embargo, la tranquilidad duró poco. "Estoy molesto con muchos de ustedes, con muchos que han pedido mi cabeza. Eso es de muy mala gente, muy mala gente", disparó el entrenador, sin nombrar a los periodistas en cuestión, pero dejando claro que su enojo era directo y personal. "Porque uno puede criticar, opinar de fútbol, no pedir la cabeza de un entrenador, no pedir el trabajo de alguien, porque son periodistas, muchachos. Y muchos están acá, periodistas son. Entonces no son tipos que pueden darse el lujo de hacer echar a alguien, porque yo no vengo acá y digo ‘echen a alguno de estos que hacen cualquier pregunta’. Yo soy respetuoso desde el primer día que llegué acá", añadió, elevando el tono de su voz.
La defensa de Troglio no se limitó a su propia integridad profesional. El entrenador argumentó que las críticas que recibe no son de índole deportiva, sino que responden a una campaña orquestada por personas que buscan su salida del club. "Creo que están operando de una manera incómoda para mí, no me lo merezco. Porque tengan problemas con otra gente no tienen que involucrarme a mí. Quiero aclararlo porque yo leo. Y la verdad, me lo paso por las... pero me calienta que pidan la cabeza de una persona. Porque yo no soy un pendejo, tengo 61 años, muchachos. Soy un entrenador de fútbol que se dedica a esto y que viene todos los días a laburar, no cobra y le está metiendo el lomo como un loco", enfatizó.

Troglio también apuntó contra aquellos que, según él, se esconden detrás del anonimato para criticarlo. "Que pidan mi cabeza, y muchos que tampoco están acá, que se esconden, que ni siquiera son hinchas de Banfield. Tengan cuidado con eso, porque yo soy bueno hasta cierto lugar. Después, la verdad es que vengo... Si hubiéramos ganado, ni venía. Vengo a poner la cara, como la puse siempre. Pero estoy conforme con el equipo, si bien los puntos no están buenos; de visitante tampoco. Es la primera vez en mi historia de entrenador que llevo seis partidos sin ganar de visitante. Parece que nunca ganaste de visitante... El clásico pasado lo ganamos acá. Parece que nunca ganaste el clásico, porque no sé de dónde sacan todas las cosas para maltratar a alguien", insistió, visiblemente afectado.
El entrenador remarcó su compromiso con el club y su disposición a seguir trabajando, a pesar de las críticas. "Estoy molesto con ese tema. Porque se critica, se opina, se puede criticar severamente y no estar de acuerdo conmigo totalmente, y yo lo acepto. Pero no que pidan la cabeza ‘el entrenador se tiene que ir’. ¿A dónde me tengo que ir, papi? Si hace un año que el equipo viene poniendo el pecho como un loco acá, sin quejarme. ¿A dónde me voy a ir? Entonces me voy a quedar y me van a tener que bancar la cara", declaró con firmeza.
El empate dejó a Banfield en una posición complicada en la Zona B del Torneo Apertura, en el puesto número doce con 14 puntos, a seis unidades de los puestos de clasificación. Los próximos partidos, ante Atlético Tucumán y Barracas Central (recuperando la fecha pendiente), serán cruciales para definir el futuro del equipo y las aspiraciones de Troglio de llevar a Banfield a los playoffs. La presión es alta, y el clima de tensión generado por este incidente no hará más que intensificarla. La pregunta que queda en el aire es si Troglio podrá superar esta adversidad y mantener la confianza del equipo y de la afición, o si las críticas terminarán por socavar su posición al frente del club. Este episodio, sin duda, marcará un antes y un después en la relación entre Pedro Troglio y la prensa deportiva argentina.