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¡Expulsión Violenta! Marcos Rojo pierde el control y golpea a Martínez Quarta

El clásico entre Racing y River Plate se encendió con una brutal agresión de Marcos Rojo. El defensor fue expulsado tras golpear a Lucas Martínez Quarta, complicando el futuro de su equipo.

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¡Expulsión Violenta! Marcos Rojo pierde el control y golpea a Martínez Quarta

La noche del domingo en el Cilindro de Avellaneda quedará marcada por la furia y la expulsión de Marcos Rojo, defensor de Racing Club. El exjugador de Boca Juniors, y campeón del mundo con la selección argentina en Brasil 2014, protagonizó una escena inaceptable durante el clásico contra River Plate, golpeando en el rostro a Lucas Martínez Quarta, jugador del Millonario. Este incidente no solo complicó seriamente las chances de Racing de avanzar en el Torneo Apertura, sino que también generó una ola de críticas y debates sobre la conducta de los futbolistas en el campo de juego.

El partido ya había comenzado cuesta arriba para la Academia, con un error defensivo de Rojo que derivó en el primer gol de River Plate, obra de Facundo Colidio. Sin embargo, la situación se tornó aún más dramática en el segundo tiempo, cuando, en una disputa por la posición en un tiro de esquina, Rojo, visiblemente frustrado, giró bruscamente y conectó un golpe con su antebrazo en la cara de Martínez Quarta. La agresión, inicialmente no advertida por el árbitro Sebastián Zunino, fue captada por el VAR, a cargo de Ariel Penel.

La revisión del VAR fue crucial. Las imágenes mostraron claramente la intención y la fuerza del golpe, dejando fuera de toda duda la necesidad de una sanción severa. A pesar de los intentos de Rojo por amedrentar al árbitro en su camino hacia la pantalla, Zunino no dudó en mostrarle la tarjeta roja directa. La reacción de Rojo fue aún más preocupante: el defensor se encaró al árbitro, profiriendo insultos y demostrando una falta de control evidente. Testigos afirman que se alcanzaron a escuchar frases como “Es un hijo de mil puta”, lo que agrava aún más su conducta.

La expulsión de Rojo dejó a Racing con diez jugadores, facilitando el camino para River Plate, que aprovechó la superioridad numérica para sentenciar el partido con un gol de Sebastián Driussi. El segundo gol llegó tras una presión alta y una jugada individual de Driussi, que demostró su habilidad y desequilibrio. Con el 2-0 en el marcador, la derrota de Racing quedó prácticamente sellada.

¡Expulsión Violenta! Marcos Rojo pierde el control y golpea a Martínez Quarta

Desde el punto de vista reglamentario, la acción de Rojo encuadra perfectamente dentro de la figura de “conducta violenta”, sancionable con tarjeta roja directa. La agresión no fue producto de un accidente o una disputa fortuita, sino de un acto deliberado y con la intención de dañar al oponente. El correcto funcionamiento del VAR, al detectar la falta y obligar al árbitro a revisarla, fue fundamental para garantizar la justicia en el partido.

Este incidente no es aislado en la carrera de Marcos Rojo. Según estadísticas recopiladas por el periodista Silvio Maverino, el defensor ha recibido seis tarjetas rojas en equipos argentinos, y de ellas, tres fueron contra River Plate. Esta estadística revela una tendencia preocupante en su comportamiento y su dificultad para controlar sus impulsos en los partidos contra el Millonario.

La derrota ante River Plate deja a Racing en una posición complicada en la Zona B del Torneo Apertura. Con 18 puntos, los dirigidos por Gustavo Costas se encuentran fuera de la clasificación a los playoffs por diferencia de gol. La expulsión de Rojo, sumada a la mala actuación del equipo en general, ponen en riesgo sus posibilidades de avanzar en el torneo. River Plate, por su parte, se afianzó como escolta de Independiente Rivadavia, con 26 puntos, y sigue luchando por el primer puesto.

El clásico entre Racing y River Plate, más allá del resultado deportivo, dejó una imagen negativa y preocupante. La agresión de Marcos Rojo, su expulsión y su posterior comportamiento son inaceptables y deben ser condenados. Este incidente sirve como un llamado de atención sobre la necesidad de promover el juego limpio, el respeto y el control emocional en el fútbol argentino.