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¡Garbanzos Lunares! Científicos Cultivan Alimento en Suelo de la Luna

Un avance crucial para la colonización espacial: científicos cultivaron garbanzos en suelo lunar simulado, abriendo la puerta a la autosuficiencia alimentaria en la Luna y Marte.

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¡Garbanzos Lunares! Científicos Cultivan Alimento en Suelo de la Luna

La idea de establecer colonias humanas en la Luna o Marte ha pasado de ser ciencia ficción a una posibilidad cada vez más tangible. Sin embargo, uno de los mayores desafíos para lograr una presencia humana duradera en estos mundos inhóspitos es la logística de suministrar alimentos. Enviar provisiones desde la Tierra es costoso, lento y vulnerable a interrupciones. La solución más viable a largo plazo es la agricultura extraterrestre: la capacidad de cultivar alimentos directamente en el lugar. Un nuevo estudio, publicado en la revista *Scientific Reports*, ha dado un paso significativo en esta dirección, demostrando que es posible cultivar garbanzos en una mezcla compuesta principalmente por suelo lunar simulado.

El equipo de investigación, liderado por Jessica Atkin del Departamento de Ciencias del Suelo y los Cultivos de la Universidad Texas A&M, utilizó un simulante de regolito lunar, un material que imita el polvo y las rocas de la superficie lunar. Este simulante se basa en muestras traídas durante las misiones Apolo de la NASA hace más de medio siglo. Las semillas de garbanzos de la variedad “Myles” fueron recubiertas con hongos y plantadas en la mezcla de regolito lunar, producido por Space Resource Technologies, de Florida, y vermicompost, un fertilizante natural rico en nutrientes generado por lombrices.

Los resultados fueron sorprendentes. Los científicos lograron cultivar garbanzos cosechables en mezclas que contenían hasta un 75% de suelo lunar simulado. A medida que aumentaba la proporción de regolito, la cantidad de plantas productivas disminuía, pero el tamaño de los garbanzos se mantuvo relativamente estable. Sin embargo, las semillas sembradas en 100% de simulante lunar no prosperaron, muriendo en una etapa temprana. Este hallazgo subraya la importancia de complementar el suelo lunar con materia orgánica y microorganismos beneficiosos.

Los garbanzos fueron elegidos por su alto valor nutricional. Son ricos en proteínas, fibra y otros nutrientes esenciales, lo que los convierte en un candidato ideal para la producción de cultivos en el espacio. Además, son relativamente fáciles de cultivar y requieren menos agua que otros cultivos. “En nuestro objetivo de establecer una presencia lunar —o una en Marte—, necesitaremos aprender a cultivar alimentos en la Luna, ya que no será sostenible enviarlos en naves espaciales”, explica Sara Oliveira, coautora del estudio e investigadora del Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas. “Sigue siendo muy caro enviar cosas al espacio, así que el peso es un factor, y también porque la supervivencia de los astronautas no puede depender de la llegada puntual de suministros”.

¡Garbanzos Lunares! Científicos Cultivan Alimento en Suelo de la Luna

El suelo lunar presenta desafíos únicos para la agricultura. A diferencia del suelo terrestre, rico en materia orgánica y microorganismos, el regolito lunar es principalmente roca pulverizada y polvo, con partículas afiladas similares al vidrio formadas por millones de años de impactos de meteoritos. Aunque contiene minerales útiles para el crecimiento vegetal, carece de los nutrientes y la estructura que las plantas necesitan para prosperar. “En la Tierra, el suelo contiene materia orgánica llena de nutrientes y microorganismos que favorecen el crecimiento de las plantas. Estos nutrientes faltan en la Luna. Esto se suma a otros desafíos, como la reducción de la gravedad, la radiación y los elementos tóxicos”, explica Atkin.

Un aspecto crucial del éxito de este experimento fue el uso de hongos para recubrir las semillas. Estos hongos establecieron una relación simbiótica con las plantas, ayudándolas a absorber nutrientes y a reducir la absorción de metales potencialmente dañinos presentes en el regolito lunar. Los microorganismos también colonizaron las raíces de las plantas, incluso en regolito puro, y contribuyeron a unir las partículas sueltas del material, mejorando su estructura y haciéndolo más parecido al suelo terrestre. “Esta vez nos enfocamos en los microorganismos. En lugar de agregar solo material orgánico, probamos si las asociaciones planta-microbio podían ayudar a acondicionar el regolito, mejorar su estructura y reducir el estrés de las plantas”, añade Atkin.

Sin embargo, antes de que los astronautas puedan disfrutar de hummus lunar, es necesario abordar una preocupación importante: la seguridad alimentaria. El regolito lunar contiene niveles elevados de metales como hierro y aluminio. Si bien el hierro es un nutriente esencial para las plantas, el aluminio puede ser tóxico si se acumula en los alimentos. “Los garbanzos están siendo analizados actualmente para detectar acumulación de metales, por lo que no nos los hemos comido todavía”, revela Atkin. “Antes de que alguien haga hummus lunar, debemos confirmar que son seguros y nutritivos”.

Este estudio es solo un primer paso, pero representa un avance significativo en la búsqueda de la autosuficiencia alimentaria en el espacio. La investigación no solo tiene implicaciones para la exploración lunar, sino también para la futura colonización de Marte. Un estudio paralelo, publicado en la misma revista, investiga el potencial de los microbios para mejorar el suelo marciano simulado, sugiriendo que las plantas podrían incluso ayudar a producir oxígeno y mejorar los sistemas de soporte vital para futuros asentamientos humanos. La agricultura espacial no es solo una cuestión de cultivar alimentos; es una cuestión de crear ecosistemas sostenibles que permitan a la humanidad prosperar en otros mundos.