El foco empresarial se trasladó abruptamente de Nueva York a Buenos Aires. La 'Argentina Week', montada por el Gobierno como la joya de la gira internacional de Javier Milei, terminó opacada por un mensaje presidencial que consolidó a los industriales locales como el nuevo blanco de sus ataques. Lejos de ser un error de cálculo, este discurso confirma que el Presidente ha categorizado a este sector como su enemigo político por necesidades domésticas.

La Unión Industrial Argentina (UIA), históricamente cautelosa, respondió con una dureza inusual. Esta confrontación ocurre en un momento crítico: diversas consultoras (Atlas Intel, Management&Fit, entre otras) señalan que la imagen negativa de Milei comienza a superar a la positiva, mientras la inflación y el empleo dominan las preocupaciones sociales.
El episodio no solo generó malestar entre los empresarios locales, sino que eclipsó cualquier intento de atraer inversiones. La frase 'aquellos que defienden la industria nacional son unos chorros' marcó un punto de no retorno. Mientras tanto, los datos oficiales del INDEC sobre la caída en la actividad manufacturera y el estancamiento económico plantean un escenario complejo que el Gobierno intenta desviar a través de la polarización. Con un nuevo viaje a Madrid en puerta, la pregunta es si Milei podrá sostener esta estrategia de confrontación permanente sin afectar definitivamente la confianza de los inversores que tanto busca atraer.