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Guerra en Medio Oriente dispara el petróleo, ¿Vaca Muerta se beneficia?

El conflicto en Medio Oriente eleva los precios del petróleo a niveles no vistos desde 2022, pero las inversiones en Vaca Muerta se mantienen cautelosas. ¿Argentina podrá capitalizar esta oportunidad?

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Guerra en Medio Oriente dispara el petróleo, ¿Vaca Muerta se beneficia?

El estallido del conflicto en Medio Oriente a finales de febrero desencadenó una escalada en los precios internacionales del petróleo que ha sorprendido a analistas y mercados por igual. Desde un punto de partida de USD 76 por barril, el Brent ha ascendido rápidamente, superando los USD 100, un nivel no visto desde 2022. Esta subida abrupta, que ha alcanzado un incremento cercano al 12% en los combustibles argentinos, plantea interrogantes sobre su impacto en las proyecciones de inversión en Vaca Muerta, la principal apuesta del sector energético argentino y motor de sus exportaciones.

Originalmente, las proyecciones del mercado apuntaban a una disminución del precio del crudo, con un rango estimado entre USD 65 y USD 80 por barril para 2026. Sin embargo, la realidad ha superado con creces estas expectativas, generando un nuevo escenario que obliga a replantear estrategias y evaluar oportunidades.

Para Argentina, esta situación presenta una doble cara. En el corto plazo, el aumento de los precios mejora las perspectivas de exportación. Con un barril cercano a los USD 100, el país puede aprovechar su condición de exportador neto y fortalecer sus cuentas externas, con Vaca Muerta como principal impulsor. Según estimaciones de la consultora Empiria, si los precios se mantienen en estos niveles, las exportaciones de petróleo podrían ascender a USD 9.400 millones este año, en comparación con los USD 6.400 millones proyectados para 2025. Este incremento representa una oportunidad significativa para mejorar la balanza comercial y generar ingresos adicionales.

Sin embargo, el impacto en la inversión no es tan directo. Daniel Montamat, ex secretario de Energía, señala que la subida de los precios tiene un efecto ambivalente. Por un lado, incentiva la inversión en Vaca Muerta al aumentar la rentabilidad de la actividad. Por otro lado, la incertidumbre geopolítica y la volatilidad de los precios generan cautela entre los inversores. Montamat destaca que el conflicto en Medio Oriente ha puesto de manifiesto la necesidad de diversificar las fuentes de suministro de energía, lo que podría beneficiar a Argentina, al ser un proveedor más estable y alejado de la zona de conflicto.

“Europa, principalmente, y el resto de los países importadores de energía, se verán obligados a buscar proveedores más confiables”, afirma Montamat. “Argentina está en una posición privilegiada para consolidarse como un exportador clave, aprovechando su potencial en Vaca Muerta y el desarrollo de proyectos de gas natural licuado (GNL)”. Actualmente, Argentina exporta alrededor de 300.000 barriles diarios, pero el objetivo del sector es alcanzar los 900.000 barriles hacia el final de la década.

Guerra en Medio Oriente dispara el petróleo, ¿Vaca Muerta se beneficia?

Miguel Galuccio, fundador y CEO de Vista Energy, coincide con esta visión. En una entrevista con Bloomberg TV, Galuccio afirmó que el rally del petróleo podría impulsar la industria shale argentina. “Si este año podemos llegar al millón de barriles, vamos a ingresar al top 20 de productores de petróleo del mundo. Y eso sería transformador para Argentina”, declaró.

No obstante, la cautela persiste en el sector privado. Galuccio admitió que es prematuro actualizar los planes de inversión para 2026, que actualmente se proyectan entre USD 1.500 y USD 1.600 millones. La seguridad energética global y la incertidumbre política internacional son factores clave que influyen en las decisiones de inversión.

El economista Pablo Tigani subraya que las decisiones de inversión no son automáticas y dependen de la previsibilidad del escenario internacional. “Si los inversores tuvieran la certeza de que los precios se mantendrían altos, estarían dispuestos a invertir”, explica Tigani. “Sin embargo, la incertidumbre política y la guerra son variables determinantes que frenan la inversión”.

Horacio Marín, presidente de YPF, también se muestra prudente. En un evento organizado por EconoJournal, Marín destacó que el precio del petróleo es difícil de predecir y que la empresa se ha preparado para escenarios de precios bajos. Por lo tanto, no planea acelerar las inversiones en Vaca Muerta para aprovechar la subida actual, argumentando que se trata de un efecto transitorio y que existen cuellos de botella que limitan la capacidad de respuesta.

Mientras tanto, las inversiones en Vaca Muerta continúan avanzando. Vista Energy ha consolidado su liderazgo tras adquirir la participación de Petronas en La Amarga Chica, invirtiendo USD 6.000 millones y planeando desembolsar otros USD 4.500 millones para alcanzar los 180.000 barriles diarios en 2028 y 200.000 hacia 2030. Pampa Energía desarrolla Rincón de Aranda con una inversión prevista de USD 1.500 millones hasta 2027, y Tecpetrol produce 25 millones de metros cúbicos diarios de gas en Fortín de Piedra, representando cerca del 20% del consumo invernal argentino.

El gran salto para el sector energético argentino, sin embargo, no pasa solo por el petróleo, sino por el gas natural licuado (GNL). Daniel Montamat destaca que el conflicto en Medio Oriente ha puesto en crisis el abastecimiento energético europeo, abriendo una oportunidad para nuevos proveedores. YPF también avanza con su proyecto de exportación de GNL, considerado el desarrollo energético más grande de la historia del país, con una inversión estimada de USD 35.000 millones y el potencial de generar exportaciones por USD 200.000 millones en los próximos 20 años. El futuro energético de Argentina se vislumbra prometedor, pero la clave reside en la capacidad de aprovechar las oportunidades que se presentan y superar los desafíos que plantea la incertidumbre global.