La escalada del conflicto en Medio Oriente ha desatado una ola de incertidumbre en los mercados energéticos globales, con un impacto directo y palpable en los precios de los combustibles. Desde el inicio de las tensiones, el precio internacional del petróleo ha experimentado un aumento vertiginoso del 55%, alcanzando picos cercanos a los USD 120 por barril. Esta situación ha puesto en jaque a las economías de todo el mundo, obligando a los gobiernos a tomar medidas urgentes para proteger a sus ciudadanos del impacto inflacionario en los surtidores.
La vulnerabilidad del estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el transporte de petróleo – responsable de cerca de un tercio de la producción mundial – ha exacerbado la preocupación. La posibilidad de un bloqueo o interrupción del tránsito en este estrecho, que en su punto más angosto separa a Omán de Irán por apenas 33 kilómetros, ha impulsado a los países a buscar estrategias nacionales para contener el traslado de las subidas internacionales a los consumidores.
**Un panorama global de estrategias:**
* **México:** El gobierno mexicano ha optado por un enfoque de control directo, pactando con las estaciones de servicio para establecer límites al precio de la nafta. Esta medida busca evitar la especulación y proteger a los consumidores de aumentos desmedidos. * **Austria:** En Austria, la respuesta ha sido una combinación de reducción de márgenes para los minoristas y recortes en los impuestos aplicados tanto a la nafta como al diésel. Esta estrategia busca aliviar la carga fiscal sobre los combustibles. * **Brasil:** Brasil ha recurrido a subsidios directos a productores e importadores de combustibles, complementados con una disminución del gravamen sobre la energía en el diésel. Esta medida busca incentivar la producción y reducir los costos de importación. * **Chile:** Chile ha implementado un paquete de medidas que incluye el congelamiento de precios del kerosene, la suspensión de créditos diferenciados para la compra de combustibles, la fijación de tarifas en el transporte público urbano y el fomento de la adquisición de vehículos eléctricos para taxis. Esta estrategia busca proteger a los sectores más vulnerables y promover alternativas de transporte más sostenibles. * **España:** España ha respondido con una reducción del IVA de los combustibles, la suspensión del impuesto especial sobre hidrocarburos y la revisión de la normativa para favorecer fuentes alternativas de energía. Esta medida busca aliviar la carga fiscal y promover la transición energética. * **Suecia:** Suecia ha aplicado una rebaja temporal de los impuestos a los combustibles automotores, buscando un alivio inmediato para los consumidores. * **Tailandia:** Tailandia ha congelado el costo de los combustibles para cocinar hasta mayo y ha distribuido subvenciones a través del Fondo de Combustibles de Petróleo, protegiendo así a los hogares de bajos ingresos. * **Turquía:** Turquía ha establecido un impuesto reducido para el petróleo, buscando mitigar el impacto en los precios internos. * **Reino Unido:** El Reino Unido ha brindado asistencia especial a consumidores vulnerables mediante ayudas a la calefacción y la aceleración del Plan de Hogares Cálidos, además de acciones específicas para desalentar la especulación en el sector energético.

**El caso argentino: un cóctel de medidas y un aumento sostenido**
En Argentina, la situación es particularmente compleja. El litro de nafta superó los $2.000 pesos en marzo, en un contexto de políticas de “micropricing” que buscan acompasar el mercado local con la subida del barril internacional. Según el estudio del Instituto Argentina Grande (IAG), desde la asunción del actual gobierno, el precio de la nafta ha registrado un incremento acumulado del 514%, lo que, en términos reales, representa un avance del 56,9 por ciento. En los primeros meses de 2024, la suba fue del 18,7%, es decir, el doble de la inflación acumulada para el período (5,9%), lo que anticipa una presión intensificada sobre el índice general de precios.
La respuesta del gobierno argentino ha sido una combinación de medidas paliativas. Inicialmente, se postergó hasta mayo el aumento de los impuestos a los combustibles dispuesto por el decreto 217/2024, que dejó sin efecto incrementos sobre la nafta sin plomo, nafta virgen, gasoil y sobre el gravamen al dióxido de carbono. YPF, la petrolera estatal, anunció un "buffer" de precios para amortiguar el impacto directo del aumento del precio internacional del petróleo. Shell y Axion han seguido la estrategia de YPF.
Además, el gobierno flexibilizó la normativa que permite a las petroleras incorporar en forma voluntaria hasta un 15% de bioetanol en las naftas, lo que reduce los costos de producción. También se redujo el precio del biodiésel para abril.
Sin embargo, estas medidas parecen insuficientes para contener la escalada de precios. La persistencia de la inflación y la volatilidad del mercado internacional del petróleo sugieren que los consumidores argentinos seguirán enfrentando aumentos en los precios de los combustibles en el corto y mediano plazo. La situación exige una estrategia integral que aborde tanto los factores internos como externos que influyen en los precios de la energía, incluyendo la diversificación de fuentes de energía y la promoción de la eficiencia energética.