El Pentágono ha confirmado ante legisladores que el costo de la guerra contra Irán superó los 11.300 millones de dólares durante sus primeros seis días. Esta cifra, revelada en una reunión a puertas cerradas, es solo una estimación parcial, ya que no incluye gastos logísticos previos ni la acumulación de personal y material, lo que sugiere que el costo final será considerablemente mayor.

Informes previos indicaban que el ejército consumió 5.600 millones de dólares en municiones en solo 48 horas, una velocidad de gasto que ha sorprendido a los expertos. El uso de armamento avanzado, como la bomba planeadora AGM-154, cuyo costo unitario supera los 500.000 dólares, ha obligado al Pentágono a buscar alternativas más económicas, como los kits de guiado JDAM.
Este despliegue financiero ha fracturado el consenso político. Mientras figuras como el senador Mitch McConnell instan a incrementar la producción de municiones, otros sectores del Congreso se muestran reacios a financiar un conflicto que perciben como indefinido, exigiendo a la administración una estrategia clara antes de aprobar cualquier partida presupuestaria de emergencia.