La comunidad del fisicoculturismo argentino está de luto. Gladys Castaños, una atleta excepcional y tricampeona mundial, falleció el pasado 24 de marzo a los 47 años, tras una batalla contra una agresiva infección bacteriana. Su partida ha generado una profunda conmoción en el ámbito deportivo y en su provincia natal, Río Negro, donde era considerada un ícono y un ejemplo a seguir.
La historia de Gladys Castaños es una de perseverancia y dedicación. Originaria de Viedma, comenzó su camino en el mundo del fisicoculturismo en 2005, demostrando desde el principio un talento innato y una pasión desbordante por este exigente deporte. Cinco años después, en 2010, alcanzó su primer gran logro al consagrarse campeona argentina, un título que la impulsó a seguir superándose y a buscar nuevos desafíos.
Su ascenso en la disciplina fue meteórico. Gladys no se conformó con el éxito nacional y comenzó a competir a nivel continental, obteniendo importantes resultados que la llevaron a proyectarse internacionalmente. El punto culminante de su carrera llegó en 2019, cuando se coronó campeona mundial en Estrasburgo, Francia. En esa memorable competencia, superó a rivales de Suiza, Polonia, Francia y Alemania, demostrando su fuerza, su técnica y su impecable preparación física.
Pero el título de 2019 no fue el único. Gladys Castaños sumó a su palmarés otros dos campeonatos mundiales, consolidándose como una de las fisicoculturistas más exitosas de Argentina y de Latinoamérica. Su dedicación y disciplina la convirtieron en un modelo a seguir para muchos jóvenes que sueñan con alcanzar sus metas en el deporte.
La internación de Gladys comenzó el 15 de enero, cuando acudió a una clínica privada en Viedma debido a fuertes dolores abdominales y un cuadro de diarrea viral. Inicialmente, los síntomas parecían controlables, pero rápidamente evolucionaron y una bacteria comenzó a afectar sus órganos vitales, incluyendo los riñones y el cerebro. A pesar de un breve período de mejoría que alimentó la esperanza de un pronto alta, el cuadro clínico se agravó y requirió su traslado al hospital Artémides Zatti, donde el equipo médico luchó incansablemente por estabilizarla.

Durante su hospitalización, Gladys demostró el mismo coraje y la misma determinación que la caracterizaron a lo largo de su carrera deportiva. Sin embargo, la rápida expansión de la infección y el compromiso multiorgánico impidieron su recuperación. El 24 de marzo, finalmente, su corazón dejó de latir, dejando un vacío irreparable en el deporte argentino.
La noticia de su fallecimiento provocó una ola de mensajes de pesar y reconocimiento en las redes sociales y en los medios de comunicación. El vicegobernador de Río Negro, Pedro Pesatti, destacó que Gladys Castaños fue “una mujer que hizo del esfuerzo, la constancia y la disciplina una forma de vida. Supo transmitir esos valores a muchas personas, dejando una marca profunda en la comunidad”.
El exlegislador Mario Sabbatella también expresó su dolor y su admiración por la atleta: “A veces no hace falta haber compartido momentos para valorar a alguien. Sé lo que implicó llegar, competir y sostenerse. Gladys llevó el nombre de Viedma y Patagones más allá de las fronteras, con dedicación y compromiso. Es de esas personas que dejan una huella a través del trabajo y la constancia”.
Más allá de su desempeño deportivo, Gladys Castaños también se dedicó a la docencia, impartiendo clases a adultos mayores y promoviendo hábitos saludables en su comunidad. Su compromiso con la educación y el bienestar social la convirtió en un ejemplo de ciudadano comprometido y solidario.
El legado de Gladys Castaños perdurará en la memoria de quienes la conocieron y de quienes encontraron en su ejemplo un estímulo para el esfuerzo y la superación personal. Su historia inspirará a las futuras generaciones de fisicoculturistas argentinos a perseguir sus sueños con pasión, disciplina y determinación. Gladys Castaños, una campeona dentro y fuera del escenario deportivo, siempre será recordada como un ícono del deporte argentino.