La derrota de Racing Club ante Botafogo por 3 a 2 en la Copa Sudamericana, en un partido que se definió en el último minuto con un gol en el minuto 93, ha dejado una herida profunda en la Academia. Sin embargo, más allá del resultado deportivo, la atención se centró rápidamente en un episodio que ha encendido la polémica: el comportamiento de Marcos Rojo, defensa central y figura reconocida del equipo, al finalizar el encuentro.
Rojo, quien no fue titular en el partido y vio la acción desde el banco de suplentes, fue captado por las cámaras intercambiando sonrisas y canjeando camisetas con Cristian Medina, jugador de Botafogo y ex compañero suyo en Boca Juniors, justo después del gol que sentenció la derrota de Racing. Las imágenes, que se viralizaron rápidamente en las redes sociales, mostraron un contraste evidente entre la actitud del experimentado defensor y la desolación de sus compañeros.
La reacción en las redes sociales fue inmediata y contundente. Hinchas de Racing, visiblemente indignados, expresaron su frustración y decepción ante lo que consideran una falta de profesionalismo y respeto hacia la institución. Mensajes como “Perdieron por segunda vez consecutiva y el chabón riéndose con uno que es contrincante. Si fuese dirigente de Racing le digo que se busque un club” y “Qué poco profesional este pibe y que falta de respeto hacia sus compañeros, cuerpo técnico e hinchas” inundaron plataformas como X (antes Twitter). Los fanáticos de Independiente, rival histórico de Racing, no tardaron en burlarse de la situación, utilizando etiquetas como “Gracias Marcos” y “caballo de Troya”.
La controversia se suma a un contexto ya complicado para Marcos Rojo en Racing. El defensor viene arrastrando críticas desde su expulsión en el Superclásico ante River Plate, donde vio la tarjeta roja tras un golpe en el rostro a Lucas Martínez Quarta y, posteriormente, profirió insultos al árbitro Sebastián Zunino. El entrenador Gustavo Costas, si bien intentó minimizar la gravedad de la jugada en conferencia de prensa, fue contundente al señalar la responsabilidad de Rojo en la expulsión: “No nos pueden pasar esas cosas. No podemos dejar al equipo con diez y cuando vamos perdiendo... Hay que ser inteligentes”.

El gesto de Rojo ha reabierto el debate sobre su compromiso con Racing y su influencia en el vestuario. Algunos analistas deportivos sugieren que el jugador, a pesar de su experiencia y jerarquía, podría no estar completamente integrado al proyecto del club y que su actitud podría estar afectando el rendimiento del equipo. Otros, en cambio, defienden a Rojo, argumentando que se trata de un gesto de camaradería con un ex compañero y que no debe ser interpretado como una falta de respeto.
El contrato de Marcos Rojo con Racing Club se extiende hasta junio de 2026, pero su futuro en el club podría estar en riesgo si su rendimiento no mejora y si su actitud sigue generando controversia. La directiva de Racing deberá evaluar cuidadosamente la situación y tomar una decisión que beneficie al equipo y a la institución.
El próximo desafío de Racing será un partido como visitante ante Aldosivi en Mar del Plata por la fecha 15 del Torneo Apertura. Queda por ver si Gustavo Costas decidirá incluir a Marcos Rojo en la formación titular o si optará por dejarlo en el banco de suplentes, considerando el clima de tensión que se ha generado en torno al jugador.
La situación de Marcos Rojo en Racing es un claro ejemplo de cómo las redes sociales pueden amplificar y distorsionar los hechos, generando un debate público que puede tener consecuencias significativas para los protagonistas. En este caso, el gesto de un jugador, interpretado de diferentes maneras, ha desatado una tormenta mediática que pone en tela de juicio su compromiso con el club y su futuro en el fútbol argentino. La Academia necesita urgentemente revertir su mala racha y recuperar la confianza de sus hinchas, y el comportamiento de sus jugadores, tanto dentro como fuera de la cancha, será fundamental para lograrlo.