La inflación en Argentina sigue siendo un tema central en el debate económico y social. Si bien el Gobierno y diversas consultoras anticipan una desaceleración en abril, un indicador clave está enviando señales de alerta: la inflación núcleo. Este índice, que excluye los precios más volátiles como los productos estacionales y aquellos regulados por el Estado, ha mostrado una tendencia ascendente preocupante desde agosto del año pasado, desafiando las proyecciones optimistas.
En marzo, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un aumento del 3,4%. El Gobierno atribuyó esta suba, en parte, al impacto del conflicto en Medio Oriente en los precios del combustible, mientras que el incremento de la carne fue señalado como el principal impulsor de la aceleración observada en los meses previos. Sin embargo, la inflación núcleo, al no verse afectada por estos factores puntuales, ofrece una visión más clara de la dinámica subyacente de los precios.
La persistencia de la inflación núcleo en niveles superiores al 2,5% mensual indica que la desaceleración observada en 2025 ha perdido fuerza y que los factores estructurales continúan ejerciendo presión sobre la economía. Este comportamiento ha llevado a que los precios minoristas acumulen un alza promedio del 9,4% en el primer trimestre de 2026, un dato que no puede ser ignorado.
Analizando la composición de la inflación en marzo, se observa que las divisiones de “Educación” (12,1%), “Transporte” (4,1%) y “Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles” (3,7%) fueron las que más contribuyeron a la suba generalizada de precios. En términos de incidencia, “Alimentos y bebidas no alcohólicas” aportó el 30% de la variación mensual, con un aumento del 3,4%. Dentro de este rubro, el segmento “Carnes y derivados” se destacó con un aumento del 7%, consolidándose como uno de los principales protagonistas del mes.
La consultora Invecq, en su análisis detallado, reveló que la inflación núcleo sin carnes se ubicó en 2,5% en marzo, registrando un aumento de 0,8 puntos porcentuales respecto al piso de octubre. Este dato confirma la tendencia ascendente de la inflación núcleo, incluso cuando se excluyen los efectos de la volatilidad en los precios de la carne.

Un análisis más profundo de la inflación núcleo por parte de Invecq muestra que la serie núcleo se ubicó en 2,6% en enero, subió a 3,1% en febrero y alcanzó 3,2% en marzo. El promedio móvil de tres meses llegó al 3%, equivalente a un 42% anualizado. Si bien la consultora reconoce que la aceleración de los últimos meses no es alarmante, advierte que tampoco debe minimizarse, ya que refleja tanto shocks puntuales como una tendencia creciente subyacente.
El principal desafío para el Gobierno, según Invecq, es evitar efectos de segunda vuelta vía paritarias y contratos. La erosión del poder adquisitivo se profundiza, lo que inevitablemente presionará las negociaciones salariales al alza, generando un círculo vicioso que podría perpetuar la inflación.
El monitoreo de la inflación núcleo y la diferencia entre la serie total y la serie sin carnes permite distinguir entre los efectos de shocks puntuales y la tendencia subyacente de los precios. La persistencia de la inflación núcleo en niveles superiores al 2,5% mensual refleja que la desaceleración observada en 2025 perdió fuerza en la segunda mitad del año y que los factores estructurales continúan ejerciendo presión sobre la dinámica de precios.
Sin embargo, no todo es pesimismo. Los economistas de Invecq proyectan que, hacia adelante, la inflación debería retomar su senda descendente, impulsada por una demanda interna todavía débil y una política monetaria contractiva. De hecho, el IPC de Invecq ya registra una desaceleración en las primeras semanas de abril, lo que sugiere que la proyección de cerrar 2026 con una inflación similar a la de 2025, en la zona del 30%, podría ser realista.
Las proyecciones de otras consultoras también apuntan a una desaceleración en abril. LCG reportó una suba de 0,5% en la segunda semana de abril, compensando la baja de 0,4% registrada la semana anterior. Analytica, por su parte, indicó que los precios de alimentos y bebidas en supermercados a nivel nacional subieron 0,2% en la tercera semana de abril, proyectando una suba mensual de 2,9% para el índice general de precios, lo que representaría una desaceleración de 0,5 puntos porcentuales en comparación con marzo. Econviews registró un aumento de 0,2% en alimentos y bebidas en supermercados en la segunda semana de abril, reforzando la tendencia de desaceleración. EcoGo, sin embargo, detectó una variación semanal de 0,3% en alimentos, algo superior a las mediciones de las otras consultoras.
En conclusión, la situación inflacionaria en Argentina es compleja y requiere un análisis cuidadoso de los diferentes indicadores. Si bien las proyecciones de desaceleración para abril son alentadoras, la persistencia de la inflación núcleo y la presión sobre las negociaciones salariales plantean desafíos importantes para el Gobierno y la economía en general.