La noche del 15 de mayo de 2024, el Tokyo Dome vibró con la energía de una multitud de 55,000 personas, presenciando lo que ESPN calificó como “la pelea más importante en la historia del boxeo japonés”. En el centro del cuadrilátero, dos guerreros nipones, Naoya Inoue y Junto Nakatani, se enfrentaron en un duelo de titanes por el título mundial supergallo. Inoue, apodado “El Monstruo”, buscaba defender su corona indiscutida, mientras que Nakatani, conocido como “Big Bang”, aspiraba a arrebatarle el cinturón y coronarse como el nuevo rey de la división.
Los primeros asaltos fueron un estudio meticuloso de estrategias. Ambos boxeadores, invictos hasta la fecha, se mostraron cautelosos, midiendo las distancias y buscando las debilidades del oponente. Nakatani, con su ventaja en altura y alcance, intentó mantener a Inoue a distancia con su jab, mientras que Inoue, más compacto y explosivo, buscaba acortar la distancia y conectar sus temibles golpes. La tensión era palpable en cada round, con ambos peleadores conscientes de la importancia del combate.
A partir de la quinta ronda, Nakatani comenzó a tomar la iniciativa, lanzando combinaciones más agresivas y buscando el cuerpo de Inoue. Sin embargo, el campeón demostró su maestría defensiva, esquivando los ataques y contragolpeando con precisión. Rudy Hernández, el entrenador de Nakatani, instó a su pupilo a ser aún más agresivo, a soltar los puños y a no darle respiro a Inoue. Pero el “Monstruo” era implacable, moviéndose con soltura y descargando sus golpes con letalidad, imponiéndose en los parciales.

El punto de inflexión del combate llegó en el séptimo asalto, cuando un choque de cabezas involuntario abrió un corte sobre el ojo izquierdo de Nakatani. La herida, aunque no profunda, comenzó a sangrar abundantemente, dificultando la visión del retador. Inoue, aprovechando la situación, intensificó su ataque, castigando a Nakatani con una lluvia de golpes en los dos últimos asaltos. A pesar del corte y la presión de Inoue, Nakatani se mantuvo firme, resistiendo con valentía hasta el final.
Al término de los 12 rounds, los jueces dictaminaron una victoria unánime para Naoya Inoue, con tarjetas de 116-112, 115-113 y 116-112. El Tokyo Dome estalló en júbilo, celebrando la victoria del campeón y reconociendo el coraje de Nakatani. Con este triunfo, Inoue prolonga su récord profesional a 33 victorias, 27 de ellas por KO, sin derrotas ni empates. Además, conserva sus títulos de la AMB, CMB, FIB, OMB y Ring Magazine en la categoría de 122 libras.
La victoria de Inoue no solo consolida su posición como el mejor boxeador libra por libra del mundo, sino que también lo eleva a la categoría de leyenda del boxeo japonés. Con 4409 días como campeón mundial desde su consagración como minimosca del Consejo Mundial de Boxeo en 2014, Inoue ha demostrado una consistencia y un dominio impresionantes. Sus 15 victorias ante campeones o ex campeones mundiales, incluyendo a Nonito Donaire en dos ocasiones, son un testimonio de su talento y su determinación.
Tras la pelea, Inoue expresó su agradecimiento a Nakatani por el duelo y reconoció su calidad como boxeador. “Quiero expresar mi agradecimiento a Junto Nakatani por pelear conmigo esta noche. Esta victoria es muy valiosa para mí porque Junto también está clasificado entre los mejores libra por libra. Es un triunfo importante y valioso para mí”, declaró el campeón. La rivalidad entre Inoue y Nakatani, gestada a fines de 2024 y promocionada en la gala anual de la Comisión Japonesa de Boxeo, ha dejado una huella imborrable en la historia del boxeo japonés, y su legado perdurará por mucho tiempo.