La gimnasia, un deporte que exige precisión, fuerza y valentía, también puede ser un campo de batalla mental. Josué Armijo, el gimnasta chileno que ha estado escalando posiciones en el escenario internacional, lo sabe muy bien. Recientemente, Armijo compartió una historia personal que resonó con muchos atletas y aficionados: su lucha contra los bloqueos mentales, una experiencia similar a la vivida por la superestrella estadounidense Simone Biles.
Armijo, de 24 años, ha sido una figura en ascenso en la gimnasia chilena. Su dedicación y talento lo han llevado a competir en eventos de alto nivel, incluyendo Copas del Mundo y campeonatos continentales. Sin embargo, detrás de sus rutinas impecables y sus aterrizajes seguros, se escondía una batalla interna que amenazaba con descarrilar su carrera.
“Hubo momentos en los que simplemente me quedaba paralizado,” confiesa Armijo. “En medio de una rutina, mi mente se bloqueaba y no podía recordar los siguientes movimientos. Era como si mi cuerpo y mi mente estuvieran desconectados. La presión era inmensa, y el miedo a fallar me consumía.”
Este fenómeno, conocido como ‘twisties’ en el mundo de la gimnasia, es una pérdida repentina de la conciencia espacial que puede ser extremadamente peligrosa para los atletas. Simone Biles, una de las gimnastas más exitosas de todos los tiempos, se retiró de varias pruebas en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 debido a este problema, generando un debate global sobre la salud mental de los atletas de alto rendimiento.
Armijo explica que, al igual que Biles, se sintió avergonzado y frustrado por su incapacidad para controlar sus bloqueos mentales. “Pensé que era un signo de debilidad, que no era lo suficientemente fuerte mentalmente para competir al más alto nivel,” dice. “Me sentía solo y aislado, y temía que mi carrera estuviera en peligro.”

Sin embargo, Armijo encontró apoyo en su entrenador, su familia y un psicólogo deportivo. A través de terapia y técnicas de manejo del estrés, aprendió a identificar los desencadenantes de sus bloqueos mentales y a desarrollar estrategias para superarlos. “Comprendí que los bloqueos mentales no son una señal de debilidad, sino una respuesta natural a la presión y el estrés,” explica. “Aprendí a aceptar mis miedos y a concentrarme en el proceso, en lugar de en el resultado.”
En medio de esta lucha personal, Armijo recibió una noticia que cambió su perspectiva y le dio un nuevo impulso. Fue seleccionado para representar a Chile en los próximos Juegos Panamericanos, una oportunidad que consideraba un sueño hecho realidad. “Recibir esa noticia fue como un rayo de esperanza,” dice. “Me di cuenta de que tenía algo por lo que luchar, algo que demostrar. Me comprometí a dar lo mejor de mí, tanto física como mentalmente.”
Con renovada confianza, Armijo viajó a Turquía para competir en la Copa del Mundo. A pesar de la presión y las expectativas, logró realizar una rutina impecable que lo llevó a obtener su mejor resultado hasta la fecha: un cuarto lugar, rozando el podio. “Fue un momento increíble,” recuerda Armijo. “Sentí que todo mi esfuerzo y sacrificio habían valido la pena. Demostré que podía superar mis miedos y competir al más alto nivel.”
La historia de Josué Armijo es un testimonio de la importancia de la salud mental en el deporte. Su valentía al compartir su experiencia y su determinación para superar sus desafíos son una inspiración para todos los atletas y para aquellos que luchan contra sus propios demonios internos. Su caso, al igual que el de Simone Biles, subraya la necesidad de crear un entorno deportivo más comprensivo y solidario, donde los atletas se sientan seguros para buscar ayuda y priorizar su bienestar mental.
El futuro se ve brillante para Josué Armijo. Con los Juegos Panamericanos a la vista, el gimnasta chileno está decidido a seguir superando sus límites y a representar a su país con orgullo. Su historia es un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, siempre hay esperanza y que, con el apoyo adecuado, es posible superar cualquier obstáculo.