Argentina cerró 2025 con un volumen de exportaciones de bienes que alcanzó los USD 87.111 millones, marcando un crecimiento interanual del 9,3%. Este resultado, el segundo mejor desde 1993 (superado solo por el año récord de 2022, impulsado por los precios inflados de los granos tras la invasión rusa a Ucrania), revela una dinámica interesante en el comercio exterior del país. Lejos de una simple recuperación post-guerra, el mapa exportador argentino está experimentando una transformación sutil pero significativa: el auge de nuevas regiones productivas, especialmente la Patagonia, desafía el dominio histórico de la región pampeana.
Durante décadas, la región pampeana –cuyo corazón productivo reside en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba– ha sido el motor indiscutible de las exportaciones argentinas, gracias a su robusta agroindustria. Sin embargo, los datos de 2025 muestran una leve, pero constante, erosión de esta hegemonía. La región pampeana representó el 71,5% del total de las exportaciones nacionales, con envíos valorados en USD 62.250 millones. Si bien esta cifra sigue siendo considerable, implica una pérdida de participación en comparación con años anteriores.
El cambio más notable se observa en el sur del país. La Patagonia, impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta y otras reservas de hidrocarburos, ha experimentado un crecimiento exponencial en sus exportaciones. En 2025, las provincias patagónicas alcanzaron un récord histórico de USD 12.613 millones en exportaciones, un aumento interanual del 18,8%. Esto representa el 14,5% del total nacional, la mayor participación de la serie histórica. Neuquén y Chubut, en particular, se han convertido en los nuevos protagonistas del comercio exterior argentino.
Neuquén, con exportaciones que alcanzaron los USD 4.534 millones, duplicó su promedio de los últimos cinco años. El petróleo crudo y el gas de petróleo fueron los principales productos exportados, impulsando el crecimiento de la provincia de manera espectacular. Chubut, por su parte, registró exportaciones por USD 3.966 millones, un incremento del 52% frente al promedio reciente. Además del petróleo, los metales comunes y los productos del mar también contribuyeron al dinamismo exportador de la provincia.

En el podio de las provincias exportadoras, Buenos Aires continúa liderando con USD 31.684 millones, representando el 36% de las ventas externas del país. Le sigue Santa Fe, con USD 16.190 millones (19% del total), y Córdoba, con USD 10.913 millones (13% del total). Sin embargo, la brecha entre estas provincias y las patagónicas se está reduciendo rápidamente.
Este reordenamiento regional también se refleja en la diversificación de la canasta exportadora. El rubro Combustible y Energía experimentó un crecimiento significativo, alcanzando exportaciones por USD 11.072 millones en 2025, un aumento del 15% interanual y del 65% respecto del promedio. La participación de este rubro dentro del total exportado pasó del 2,6% en 2015 al 13% en 2025, demostrando la creciente importancia del sector energético en el comercio exterior argentino.
Si bien los bienes agroindustriales siguen siendo el principal motor exportador, con un total de USD 51.473 millones en 2025, su participación relativa disminuyó ligeramente, ubicándose apenas por encima del 60%. Las manufacturas de origen industrial (MOI) también experimentaron un crecimiento, alcanzando exportaciones por USD 22.796 millones, pero su participación se mantuvo por debajo del promedio histórico.
El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, elaborado por Belén Maldonado, Emilce Terré y Julio Calzada, concluye que el dinamismo de la Patagonia, impulsado por el sector energético, está dando lugar a una estructura exportadora más diversificada y resiliente. Este cambio no solo reduce la dependencia de la región pampeana, sino que también abre nuevas oportunidades de crecimiento para el país en su conjunto. La clave para el futuro del comercio exterior argentino reside en la capacidad de aprovechar el potencial de todas sus regiones, fomentando la inversión, la innovación y la competitividad.