La cuarentena de 42 días impuesta a las personas que estuvieron a bordo del crucero MV Hondius llama la atención por tratarse del periodo de aislamiento más extenso previsto actualmente para una infección viral.La medida duplica los plazos que se aplicaron durante la pandemia de covid-19 y supera incluso los protocolos establecidos para enfermedades de alta peligrosidad como el ébola.Sin embargo, especialistas aseguran que el criterio responde directamente al comportamiento epidemiológico del hantavirus Andes. ¿Por qué una cuarentena de 42 días?
Las cuarentenas más largas dependen del tiempo conocido entre el contagio y la aparición de los primeros síntomas. Suelen corresponder a enfermedades en las que el periodo de incubación es muy prolongado, cuando los síntomas iniciales no son muy claros ni determinantes y la enfermedad es especialmente peligrosa. Pasajeros españoles del crucero tras llegar a su país. | EFE Así lo explicó a EFE el investigador Alfredo Corell, catedrático de Inmunología de la Universidad de Sevilla, quien sostuvo que el comportamiento epidemiológico del hantavirus, incluida su variante Andes, es muy diferente.
En esa línea, aseguró que el periodo de incubación es "muy variable" y puede oscilar entre una y seis semanas (42 días). Tal y como se está comprobando con los pasajeros ya repatriados, y algunos mostrando síntomas y dando resultados positivos en los primeros test. Embajada de Filipinas en Países Bajos. | EFE El inmunólogo, además, valoró los protocolos establecidos y la ejecución de los mismos, el desembarco y la repatriación de todos los pasajeros a sus países de origen "con los máximos estándares de seguridad".
Defendió que se hayan establecido los niveles máximos de alarma "no porque el virus sea muy contagioso, que no lo es, pero sí porque es muy letal", y cuestionó la laxitud con que se va a tratar a algunos de los pasajeros en sus países y que no se impongan estrictas cuarentenas. "Las alarmas están funcionando" Las diferencias pueden provocar a su juicio que se pierda confianza en las instituciones o los organismos internacionales. Sin embargo, recordó que la Organización Mundial de la Salud "propone" el protocolo más adecuado, pero cada país decide lo que hace.
Corell insistió hoy en que el contagio solo se produce por el contacto estrecho ("muy estrecho", puntualizó). Señaló como ejemplos el de compartir una habitación (o camarote) con la persona enferma; el contacto íntimo o muy cercano; cuidar a un enfermo sin las adecuadas medidas de protección; manipular sábanas, ropa o fluidos que pudieran estar contaminados; o la atención sanitaria sin los equipos de protección individual adecuados. Personas con trajes de protección caminan hacia el crucero MV Hondius.

| AFP Por el contrario, no es un contacto estrecho ni cruzarse con una persona que pueda estar contagiada ni compartir brevemente un espacio, puntualizó Alfredo Corell. Recalcó que el contagio por hantavirus no suele ser casual sino que requiere que esa conexión estrecha sea prolongada o íntima. "Las alarmas están demostrando su eficacia, que funcionan", aseveró el inmunólogo, recalcando que la vigilancia estricta durante la cuarentena es lo que evitará que se escape ningún caso, por lo que están "justificadísimas".
Advirtió, además, de la posibilidad de que exista en el caso de este virus "supercontagiadores" y que personas con una sintomatología muy leve sean capaces de transmitirlo a varias personas. Más preocupación por los que desembarcaron antes y sin control Pero el catedrático insistió en que la tasa transmisión de este virus, es decir, el número de contagiados a partir de una persona infectada, es inferior a 1. Y puntualizó que el de las últimas variantes del virus responsable del covid es de 15 y el del sarampión de 18. Pasajero español en cuarentena.
| AFP A su juicio, el goteo de casos positivos que se está produciendo "no es nada extraño; lo que hay que evitar es que esas personas contagien a otras". Aseguró que lo que realmente le preocupa no son las personas que desembarcaron en Tenerife, en el archipiélago español de las Canarias, y fueron repatriadas a sus países. Sino los pasajeros que desembarcaron en la isla de Santa Elena y no están ni localizados ni controlados, y que podrían también no haber sentido síntomas porque estaban incubando la enfermedad y estar contagiando a personas de su entorno. Crucero MV Hondius.
| AP Alfredo Corell subrayó la importancia de las palabras en crisis como esta, como la de diferenciar "aislados" (como están ya la mayoría de los pasajeros del crucero y otras personas que estuvieron en contacto con ellos) de "ingresados". Así como de no confundir a las personas sospechosas de haber tenido algún tipo de contacto con "pacientes"; y de no aumentar la alarma si en los próximos días salen más positivos entre las personas que ya están controladas.
Los brotes de este virus se suelen resolver en tres "saltos" (del roedor a la persona; de una persona a otra persona; y de esta a otros contactos estrechos), precisó el catedrático, y concluyó que "hay que evitar a toda costa un cuarto salto" para corroborar "que estamos casi al final de este brote".