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Lavezzi Confiesa: La Lucha Silenciosa Contra su Salud Mental y el Impacto en su Hijo

Ezequiel Lavezzi revela detalles íntimos de su internación por problemas de salud mental, la crucial conversación con su hijo Tomás y cómo el fútbol le dio una segunda oportunidad.

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Lavezzi Confiesa: La Lucha Silenciosa Contra su Salud Mental y el Impacto en su Hijo

Ezequiel Lavezzi, un nombre sinónimo de gambeta, talento y pasión en el mundo del fútbol, ha revelado una faceta desconocida de su vida: una batalla silenciosa contra problemas de salud mental. En una entrevista conmovedora con Migue Granados en el programa Olga, el ex delantero de 41 años se sinceró sobre su internación en una clínica especializada a fines de 2023, un episodio que marcó un punto de inflexión en su vida.

Lavezzi describió un período de profunda angustia y confusión, desencadenado por un incidente en su casa de José Ignacio, Uruguay. La hospitalización y el posterior tratamiento en la clínica fueron un choque para el exfutbolista, acostumbrado a la adrenalina de los estadios y la atención mediática. “Me interné, estuve pasándola en una clínica con gente que no conocía, que la notaba que no tenía nada que ver con mi palo. Todo eso también te lleva a darte cuenta de cómo te fuiste equivocando en el camino y decís: no quiero esto”, confesó Lavezzi, con una honestidad brutal.

El proceso de internación no fue fácil. Lavezzi admitió haber sentido resistencia inicial, pero reconoció que, a la larga, le hizo bien. “Estuve muy renegado de entrada, pero después me terminó haciendo bien. Estuve un mes. Fue un montón y a la vez también no tanto, porque hoy sigue estando y hoy sigo luchando y sigo en tratamiento para seguir mejorando”, explicó. La lucha, según sus palabras, es constante, una batalla continua contra sus propios demonios. “Yo creo que sí. Perdimos tres finales. A alguna de las que vengan, cuarta, quinta, le tengo que ganar”, afirmó con determinación.

Pero el verdadero catalizador del cambio fue una conversación con su hijo Tomás, de 21 años. Lavezzi relató un momento particularmente emotivo en el que Tomás lo confrontó, expresándole sus preocupaciones y sentimientos. “Una de las cosas que me marcó fue que mi hijo me siente y me diga un montón de cosas y dije: ‘No, ¿qué estoy haciendo?’”, confesó el exfutbolista. La mirada de su hijo, llena de preocupación y amor, lo golpeó como un balde de agua fría. “Se daba cuenta de cosas que vos decís: ‘No le puedo cagar la vida a mi hijo’”.

Lavezzi Confiesa: La Lucha Silenciosa Contra su Salud Mental y el Impacto en su Hijo

Esa frase, “No le puedo cagar la vida a mi hijo”, resonó en la mente de Lavezzi, obligándolo a replantearse su presente y futuro. El exfutbolista reconoció que su entorno familiar fue fundamental en su decisión de buscar ayuda. “Viví con ansiedad. Me lo encontré de golpe a eso, pero por suerte tuve mi familia y gente muy linda al lado que me ayudó a que tomara decisiones para mejorar”, explicó con gratitud.

Lavezzi también evocó su infancia en Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe, un entorno marcado por la pobreza y la violencia. “A casi todos mis amigos de mi edad la verdad que el barrio se los comió. Yo me considero un afortunado y que el fútbol me salvó. Pero tengo la verdad que muchísimos amigos murieron”, rememoró con tristeza. El fútbol, en su caso, fue una vía de escape, una oportunidad para superar las adversidades y construir una vida mejor.

La entrevista también reveló un consejo invaluable que recibió de Diego Maradona durante una concentración con la selección argentina. En un momento de bajón anímico, Lavezzi se sinceró con Maradona sobre sus preocupaciones familiares. El Diez, con su sabiduría y experiencia, le aconsejó que priorizara a su familia por encima de todo. “Andate de la concentración y andate a buscarla allá, a tu familia. No cometas el mismo error que yo cometí porque la familia es lo más importante”, le dijo Maradona. Aunque Lavezzi inicialmente se resistió, el consejo del Diez quedó grabado en su memoria.

Lavezzi se retiró del fútbol profesional en 2020, a los 34 años, una decisión que tomó después de una profunda reflexión. Reconoció que había llegado un momento en el que ya no se sentía “rocho”, es decir, en su mejor forma física y mental. “Un día me tocó darme cuenta de que ya no era rocho. Jugaba a la pelota y tenía que vivir de jugar a la pelota y disfrutar de eso. E hice así, cambié, dejé de lado esa parte y empecé a vivir y a disfrutar con todo lo que me estaba pasando”, explicó. El exfutbolista se mostró optimista sobre el futuro, decidido a seguir luchando por su bienestar y a disfrutar de la vida al máximo.

La historia de Ezequiel Lavezzi es un testimonio de valentía y resiliencia. Su honestidad al hablar sobre sus problemas de salud mental puede inspirar a otros a buscar ayuda y a romper el estigma que aún rodea a estas enfermedades. Su experiencia nos recuerda que, incluso los ídolos deportivos, son seres humanos con vulnerabilidades y desafíos personales.