Lollapalooza Chile 2026, celebrado el pasado viernes, marcó un hito en la historia del festival, no solo por su regreso al Parque O’Higgins, su lugar de nacimiento en 2011, sino también por la diversidad de experiencias que ofreció a sus asistentes. Después de 16 años, el evento, que ahora se extiende por tres días y tiene entradas con precios significativamente más altos que en sus inicios, ha recuperado su posición como uno de los principales atractivos turísticos de Santiago durante el mes de marzo, atrayendo a multitudes de Latinoamérica y del resto del mundo. Este regreso no fue simplemente un reencuentro; fue una redefinición, un festival que ha evolucionado y se ha adaptado a los tiempos, pero que, al mismo tiempo, ha honrado sus raíces y su legado.
El ambiente del Parque O’Higgins el día 1 fue palpable, una mezcla de nostalgia y expectativa. La presencia policial, reforzada con un circuito de rejas para controlar el acceso, reflejaba la magnitud del evento y la necesidad de garantizar la seguridad de los asistentes. La feria de emprendimientos sustentables, un elemento característico desde hace más de una década, añadió un toque local y consciente al festival, creando un espacio donde los visitantes podían encontrar productos artesanales y sostenibles. La brisa de la nostalgia, como se describe en el artículo original, era evidente en las caras de muchos asistentes, que recordaban las primeras ediciones del festival y la emoción de vivirlo por primera vez.
La jornada comenzó con el energético show de Dracma, una banda de nu metal local que demostró su vitalidad con una presentación de 45 minutos que repasó su repertorio actual. Posteriormente, en el Perry Stage (el escenario instalado en Movistar Arena), Benja Valencia y Sinaka abrieron el camino con un espectáculo que combinó elementos electrónicos y vocales, con una colaboración estelar con Sinaka. El cover de “El Baile de los que Sobran” de Los Prisioneros, interpretado por The Warning, fue un guiño al público chileno, una muestra de que Lollapalooza no solo busca atraer a artistas internacionales, sino también a conectar con la cultura local.

Sin embargo, fue el turno de Sabrina Carpenter quien generó el mayor revuelo. Con un espectáculo que se asemejaba a un show de televisión, Carpenter desplegó una serie de canciones ya conocidas y virales, creando una atmósfera de euforia en la multitud. El momento más comentado del show fue, sin duda, el arresto simulado por parte de la productora Horsegirl, un gesto inesperado que generó risas y aplausos entre el público. El Kidzapalooza, el área dedicada a los niños, también experimentó un gran éxito, con miles de asistentes disfrutando de los espectáculos infantiles y la gira “Radio Guaripolo” de 31 Minutos.
Pero el verdadero punto culminante del día fue, sin duda, el concierto de Deftones. El grupo estadounidense, considerado uno de los pilares del rock alternativo, ofreció un espectáculo potente y visualmente impactante, con canciones clásicas y nuevos temas que resonaron en el Parque O’Higgins. La banda, liderada por Chino Moreno, entregó un show lleno de energía y pasión, atrayendo a una multitud diversa, desde fans veteranos hasta nuevos seguidores. Las proyecciones visuales, cuidadosamente diseñadas, complementaron la música y crearon una experiencia inmersiva para el público. La actuación de Viagra Boys, con su estridencia rock escandinava, también fue memorable, especialmente cuando el vocalista Sebastian Murphy saludó al nuevo presidente chileno con un garabato en la arena, un gesto provocador que generó debate y atención mediática. Airbag, Bad Nerves, y Horsegirl también ofrecieron conciertos de alta calidad, contribuyendo a la diversidad musical del festival.
Además de los artistas principales, otros nombres del cartel, como Doechii, Interpol, y Turnstile, también lograron destacar, ofreciendo shows concisos y eficaces que conquistaron al público. La presencia de artistas internacionales como Lorde y Tyler The Creator en los días siguientes promete consolidar a Lollapalooza Chile como uno de los festivales más importantes de Latinoamérica. El lineup completo, que incluye a Orishas, Katteyes, Candelabro, y otros artistas nacionales, garantiza una experiencia musical variada y emocionante para los asistentes. El cierre del festival, con un concierto de Los Bunkers, promete ser un final épico para esta edición de Lollapalooza Chile 2026.