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Maradona en Casa del 'Gallego': Secretos, Celos y la Llamada de los $50.000

El ex futbolista Esteban 'El Gallego' González reveló detalles inéditos de los seis días que Maradona vivió en su hogar, desde sus peculiaridades hasta la negociación para volver a jugar.

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Maradona en Casa del 'Gallego': Secretos, Celos y la Llamada de los $50.000

Esteban Fernando González, conocido como 'El Gallego', campeón con Ferro Carril Oeste, Vélez y San Lorenzo, ha desenterrado un capítulo de la historia futbolística argentina que pocos pueden igualar: alojar a Diego Armando Maradona durante seis días en su propia casa. La revelación, compartida en el programa de streaming 'Hoy no juega Ferro', ha generado una ola de reacciones y ha reabierto un debate sobre la figura del 'Pelusa', más allá de sus logros deportivos y controversias.

La historia comienza en la casa de Oscar Ruggeri, donde González, junto a Caniggia y Goycochea, compartían un momento con Maradona. El recuerdo es vívido: “Estábamos sentados Maradona, mi mamá, mi papá y yo. Yo le decía: ‘Papá, es Maradona’. ‘A mí dejame comer tranquilo’, me decía mi papá. Para él era yo solo y nadie más”. Esta anécdota inicial ya pinta un cuadro de la relación cercana y a la vez surrealista que González tenía con el astro.

Pero la situación escaló cuando Maradona, inesperadamente, expresó su deseo de quedarse unos días en la casa de González. “Un día vino y me dijo ‘me voy a quedar unos días en tu casa’. ‘¿Pero por qué Diego?’, le pregunté. ‘Yo no estoy’, me dijo.” La respuesta, aparentemente desconcertante, revela la lucha interna de Maradona por evadir la atención pública y encontrar un refugio en la intimidad. González relata las constantes llamadas de Claudia Villafañe, la ex esposa de Maradona, y la insistencia del astro en negar su propia presencia: “Llamaba por teléfono Claudia. Yo vivía en Viedma y Aranguren, en Caballito. Y él me decía: ‘No estoy’. Él hacía todo con la mano derecha, gesticulaba. Yo le respondía: ‘Boludo, va a venir la Policía a buscarnos. ¿Cómo no vas a estar seis días?’. Y me decía: ‘Vos no digas nada, no estoy, no estoy’”.

La vida cotidiana con Maradona en casa era una mezcla de normalidad y excentricidad. “¿Qué hacía en casa? Comía, hacía jueguito con una pelota en una reposera y se la tiraba a mi hijo, Fernando, que me decía: ‘La tiene atada con un hilito’. Porque hacía jueguito y no se le caía. Le gritaba: ‘Fer, tomá’. Y se la ponía en las manos. Y mi hijo no la podía creer.” Esta imagen tierna contrasta con la fama de Maradona como figura rebelde y controvertida.

Maradona en Casa del 'Gallego': Secretos, Celos y la Llamada de los $50.000

Sin embargo, la convivencia también tenía sus momentos de tensión. González describe a Maradona como una persona celosa y solitaria. Una noche, mientras atendía a una pareja en su bar, recibió una llamada inesperada: “¿Qué hacés botón?’. ‘¿Quién habla?’, pregunté. ‘Diego, ¿quién va a hablar?’, me contestó. ‘Dale, dejame de joder que estoy atendiendo’, dije. ‘Dale, qué vas a atender si no va nadie a ese bar’, me tiró. ‘¿Pero quién habla?’, insistí. ‘Soy Diego, ¿vos también me vas a abandonar? Venite para mi casa’”. La llamada, llena de dramatismo y necesidad de afecto, revela la fragilidad emocional de Maradona.

La historia culmina con un episodio aún más sorprendente: la negociación para que Maradona volviera a jugar en un evento televisivo. González relata cómo, durante una comida con Maradona, Ruggeri, Goycochea y Caniggia, descubrió que el astro no había sido invitado a participar en un partido contra Brasil en el programa 'Ritmo de la Noche'. Maradona, molesto, le dijo a González: “No, si este botón no me invitó”. González, tomando la iniciativa, se contactó con Hugo Issa, el representante de jugadores, y le propuso una solución: “Estamos en casa con Diego y vemos que Maradona no juega. Y Goycochea no juega’. Y me respondió ‘no está porque no quiere venir’. ‘Sí, pero quiere plata’, le avisé. ‘¿Y cuánto pide?’, me preguntó. Le pedí 50.000 dólares.”

La audacia de González sorprendió a todos. Issa aceptó la propuesta, pero con una condición: “Justo yo, que no sabía arreglar nada, siempre fui un desastre con la plata. Me dijo ‘bueno, ahora llamamos a tu casa’. ‘No, no, no, no. si Tinelli no dice que se confirma la presencia de Diego Armando Maradona, que es que se confirma la tarasca, no me llamés porque Diego no sale al aire’”. González, consciente de la importancia de la confirmación pública, esperó pacientemente a que Marcelo Tinelli anunciara la presencia de Maradona en el programa. Finalmente, el anuncio se hizo, y Maradona, eufórico, llamó a Tinelli para expresarle su alegría. La anécdota concluye con un gesto de agradecimiento de Maradona hacia González, quien recibió un beso del astro como recompensa por su gestión.

La historia del 'Gallego' González y Maradona es un testimonio de la complejidad de una figura legendaria, un hombre capaz de generar admiración, controversia y, sobre todo, una profunda conexión con aquellos que tuvieron la suerte de conocerlo más allá de los reflectores.