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Maradona rebelde: El salto a la fama que nadie conoce (y el abogado rival)

Antes de ser leyenda, un joven Maradona desafió las normas, saltó una reja y debutó con la selección usando un dorsal inesperado. Descubre la historia oculta de su primer partido como titular.

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Maradona rebelde: El salto a la fama que nadie conoce (y el abogado rival)

El estadio del Deportivo Chascomús, a 127 kilómetros de Buenos Aires, guarda un secreto. No es la gloria de un campeonato nacional, ni la visita de un equipo famoso. Es el recuerdo del día en que un joven Diego Armando Maradona, con apenas 16 años, dio sus primeros pasos como titular en una selección argentina. Una historia que, lejos de los flashes y la fama, se tejió con detalles curiosos, un espíritu rebelde y la presencia inesperada de un abogado que se convirtió en rival en la cancha.

La leyenda cuenta que la delegación argentina llegó al estadio antes de que se abriera. El tiempo apremiaba, el amistoso ante un combinado de la Liga Chascomunense estaba por comenzar, y la espera se antojaba interminable. Fue entonces cuando el joven Maradona, impulsado por su impaciencia y su audacia característica, tomó una decisión inesperada. Sin dudarlo, midió el paredón, se trepó y lo saltó, abriendo una reja para permitir el ingreso del resto del equipo. “No me acuerdo si fue así, jaja”, se ríe Sergio Luna, el primer gran socio de Pelusa en la Albiceleste, al ser consultado por Infobae. “Pero Diego era atrevido en todos los sentidos, así que puede ser. Venía con más calle que todos nosotros, y eso que yo también venía de un lugar con mucha calle”.

Ese 23 de marzo de 1977, Maradona no lució el número 10 que lo acompañaría durante toda su carrera y que hoy reposa tatuado en la memoria colectiva. En su lugar, vistió la camiseta número 9, ya que el dorsal 10 pertenecía a Sergio Luna, un ex jugador de Vélez y San Lorenzo, y un ídolo del fútbol boliviano. Un detalle que, a simple vista, puede parecer insignificante, pero que revela una curiosidad en los inicios de la leyenda.

Hoy, el perímetro del estadio está adornado con un mural realizado por el artista local Chiro, que evoca aquel momento histórico. Tres versiones de Maradona se entrelazan en la obra, junto a la leyenda: “23 de marzo de 1977. En esta cancha, Diego Armando Maradona debutó como titular en la selección argentina. El 10, en aquella oportunidad, usó la camiseta número 9 y jugó contra un Selectivo del nocturno de Chascomús, que tuvo como DT a Mingo Lejona, quien justamente le da nombre al reducto albiceleste”.

El partido, disputado bajo una lluvia persistente, fue un evento conmovedor para los jóvenes jugadores argentinos. “Había llovido, fue un partido muy lindo. Tengo hasta un recorte guardado de ese día, era todo conmovedor lo que nos iba pasando. Éramos una linda banda de pibes, con el Vasco (Olarticoechea), Hugo Alves, Sergio Gurrieri, Roberto Gáspari, el Patón Bauza, Víctor Ramos…”, recuerda Luna, evocando los nombres de sus compañeros de equipo.

Maradona rebelde: El salto a la fama que nadie conoce (y el abogado rival)

El equipo argentino era monitoreado de cerca por César Luis Menotti, y contaba con la dirección técnica de Rogelio Poncini y Ernesto Duschini. Se enfrentaron a los mejores jugadores del “Nocturno” de Chascomús, un torneo local que había coronado a Casa Halty como campeón. Menos de un mes antes, Maradona ya había tenido su primera experiencia con la selección mayor, ingresando a los 20 minutos del segundo tiempo en un partido contra Hungría, donde Argentina se impuso por 5 a 1 en La Bombonera. La revista El Gráfico lo elogió como “atrevido, pícaro, encarador”, otorgándole una calificación de 7 puntos.

En Chascomús, Maradona mostró su juego puro, forjado en los potreros, lejos de las luces de neón que lo perseguirían durante toda su vida. Un amistoso con un sabor amateur, donde no tuvo que esperar en el banco para conectar con la pelota. Domingo Lejona, el entrenador del equipo de Chascomús, conocía bien la camiseta albiceleste, ya que la había vestido en los Juegos Olímpicos de Roma en 1960. Su objetivo era ofrecer resistencia a las figuras del seleccionado juvenil, y lo logró.

El equipo local, reforzado con jugadores experimentados como el arquero Héctor Cassé, conocido como el “Mudo” por su discapacidad auditiva, y con la presencia de figuras como Horacio Moja y Carlos Zaldúa, un abogado que se destacó tanto en la cancha como en los tribunales, brindó un partido competitivo. El marcador final fue 3-2 a favor de Argentina, con goles de Eduardo Delgado, Gurrieri y Luna, mientras que Ángel González y Tristán anotaron para el equipo local.

Carlos Zaldúa, el abogado rival de Maradona, era un volante “mixto”, capaz de jugar tanto de ataque como de defensa. Su inteligencia y despliegue físico lo convirtieron en un oponente difícil de superar para el joven Maradona. Un duelo trascendental, aunque oculto en la carrera del legendario campeón del mundo.

El mural en el estadio de Chascomús es un testimonio silencioso de aquella historia. Una historia grande, escrita con la tinta de un mito en ciernes, que hoy revive en la memoria de quienes presenciaron aquel partido y en el arte de un mural que celebra el nacimiento de una leyenda.