La búsqueda de vida más allá de la Tierra ha dado un paso gigante con un descubrimiento asombroso: astrónomos han capturado imágenes de dos planetas naciendo alrededor de una joven estrella distante, ofreciendo una ventana sin precedentes al pasado de nuestro propio sistema solar. El hallazgo, realizado por un equipo internacional de científicos y publicado este martes en la prestigiosa revista *The Astrophysical Journal Letters*, se basa en observaciones realizadas con los potentes telescopios del Observatorio Europeo Austral (ESO) ubicado en Chile.
La estrella en cuestión, denominada WISPIT 2, se encuentra en una etapa temprana de su vida, rodeada por un disco de gas y polvo donde los planetas están en proceso de formación. Este disco, conocido como disco protoplanetario, es el material sobrante de la formación estelar que eventualmente se aglutinará para formar planetas, asteroides y otros cuerpos celestes. Lo que hace a WISPIT 2 particularmente emocionante es que los astrónomos han podido observar directamente dos planetas en este proceso de nacimiento.
El primer planeta detectado, WISPIT 2b, fue descubierto previamente en 2025 y es un gigante gaseoso con una masa casi cinco veces la de Júpiter, el planeta más grande de nuestro sistema solar. Orbita su estrella a una distancia considerable, aproximadamente 60 veces la distancia entre la Tierra y el Sol. El segundo planeta, WISPIT 2c, fue detectado gracias a la precisión del Very Large Telescope (VLT) del ESO, ubicado en el desierto de Atacama. Este planeta es aproximadamente el doble de masivo que WISPIT 2b y orbita mucho más cerca de su estrella, a solo cuatro veces la distancia Tierra-Sol.
Lo que distingue a WISPIT 2 de otros sistemas planetarios en formación, como PDS 70 (donde también se han observado dos planetas), es la estructura de su disco protoplanetario. WISPIT 2 está envuelta en un disco excepcionalmente extenso, que presenta huecos y anillos prominentes. Estos rasgos sugieren que la formación planetaria está en curso y que podrían surgir más planetas en el futuro cercano. Chloe Lawlor, estudiante de doctorado en la Universidad de Galway (Irlanda) y autora principal del estudio, explica: “WISPIT 2 es la mejor mirada a nuestro propio pasado que tenemos hasta la fecha”.

La presencia de estos huecos y anillos no es casualidad. Se cree que son creados por los propios planetas a medida que se forman, despejando el material circundante en sus órbitas. Los astrónomos incluso sospechan que podría haber un tercer planeta en formación, oculto dentro de un hueco más tenue en el disco. “Sospechamos que podría haber un tercer planeta abriendo esta brecha. Potencialmente de la masa de Saturno, debido a que la brecha es mucho más estrecha y superficial”, afirma Lawlor.
Este descubrimiento es crucial para comprender cómo se forman los sistemas planetarios. Al observar WISPIT 2, los astrónomos pueden estudiar los procesos físicos y químicos que conducen a la creación de planetas, lo que a su vez puede proporcionar información valiosa sobre el origen y la evolución de nuestro propio sistema solar. WISPIT 2 se convierte así en un “laboratorio fundamental” para la investigación astronómica.
El futuro de la investigación de WISPIT 2 es prometedor. Con la próxima puesta en marcha del Extremely Large Telescope (ELT), un telescopio de última generación que se está construyendo cerca del Observatorio Paranal en Chile, los astrónomos esperan obtener imágenes aún más detalladas de este sistema planetario en formación. El ELT permitirá estudiar la atmósfera de los planetas, analizar su composición química y buscar signos de vida.
El descubrimiento de WISPIT 2 no solo es un logro científico impresionante, sino que también alimenta nuestra imaginación y nos recuerda la inmensidad y la complejidad del universo. Nos invita a reflexionar sobre nuestro lugar en el cosmos y a seguir explorando los misterios que aún nos aguardan.