El mercado financiero está en alerta ante la licitación de bonos del Tesoro que busca renovar $10 billones, en un contexto donde la inflación de marzo muestra signos de resistencia. El principal factor de presión es el aumento de los combustibles, que ya suma un 8% en lo que va del mes, sumado a las subas estacionales por el inicio de clases y Semana Santa.

El presidente Javier Milei ha sido enfático en su comunicación con el Banco Central: si bien el ingreso de dólares es una buena noticia, la compra de divisas no debe traducirse en una emisión que acelere la inflación. A pesar de que el BCRA ha comprado más de USD 3.000 millones este año, el esfuerzo de esterilización ha sido masivo, logrando una contracción de la base monetaria de $2 billones.
Sin embargo, los expertos del IERAL advierten que el margen para reducir las tasas de interés es limitado. Mantener rendimientos reales positivos es indispensable para sostener la demanda de pesos. Mientras el Gobierno mantiene su meta de reducir la inflación a menos del 1% para agosto, el desafío inmediato es lograr que el índice de marzo no supere el 3%, apoyándose únicamente en la estabilidad del dólar como ancla antiinflacionaria.