Neuquén está viviendo un momento de transformación sin precedentes, impulsado por el auge de Vaca Muerta. El gobernador Rolando Figueroa, en una reciente entrevista durante el CERAWeek by S&P Global, delineó un ambicioso plan para capitalizar este crecimiento, abordando al mismo tiempo los desafíos que conlleva. La provincia, según sus propias palabras, es como un “adolescente que sabe que va a ser grande, pero que está en pleno crecimiento”, y necesita “cambiarse las zapatillas por modelos cada vez más grandes” para mantenerse al ritmo.
Al asumir el cargo, Figueroa se encontró con una pesada carga financiera: una deuda de USD 1.300 millones en términos financieros y un déficit de infraestructura de USD 4.000 millones. Estas cifras, según el gobernador, condicionaban severamente la capacidad de gestión de la provincia. Sin embargo, en los dos primeros años de su administración, se ha logrado un avance significativo en la reducción de la deuda, cancelando vencimientos por USD 750 millones y reduciendo la deuda del 83% al 20% de los ingresos provinciales. Esta liberación de recursos ha permitido destinar USD 1.000 millones a proyectos de infraestructura, aunque el déficit aún se sitúa en torno a los USD 3.000 millones. La proyección es alcanzar un punto de equilibrio en 2029.
El plan de Figueroa se basa en una “ampliación sin precedentes de la obra pública”, con un enfoque estratégico en áreas clave para el desarrollo provincial. La educación, la salud, los establecimientos técnicos orientados a la actividad energética, las comisarías y las cárceles son las principales áreas de inversión. El objetivo es claro: asegurar que la provincia pueda absorber el crecimiento de la población, aprovechar al máximo el ciclo de las regalías y mantener un alto nivel de calidad de vida.

El crecimiento demográfico es uno de los mayores desafíos que enfrenta Neuquén. Más de 21.000 personas llegaron a la provincia en 2023 y 2024, atraídas por la promesa de empleo y las oportunidades que ofrece Vaca Muerta. Este fenómeno, que supera ampliamente el crecimiento natural de la población, exige una reinvención de la infraestructura y los servicios públicos. Figueroa advierte sobre la necesidad de ser prudentes en la promoción del asentamiento masivo de personas, enfatizando la importancia de ofrecer oportunidades reales y evitar generar falsas expectativas. También defiende el desarrollo de otras economías regionales para evitar desequilibrios migratorios y sociales en todo el país.
La historia de Neuquén, ligada al petróleo desde 1918, le da una ventaja competitiva frente a otras cuencas del país. Figueroa destaca la cooperación entre el Estado, las operadoras y los sindicatos como un factor clave para el éxito. El gremio de petróleo y gas no ha realizado paros recientes, lo que ha contribuido a mantener la estabilidad y el ritmo de expansión. Se espera que Vaca Muerta genere 14.000 nuevos puestos de trabajo en los próximos años, y 17.000 si se consideran las jubilaciones previstas.
Neuquén ya se ha consolidado como la cuarta provincia en aporte al Producto Bruto Interno (PBI) nacional y la cuarta en valor exportador, superando a Chubut y Mendoza en producto geográfico. La expectativa es que, para 2030, la provincia supere incluso a Córdoba. La renta per cápita en Neuquén ya se encuentra entre las más altas de Argentina, pero el desafío ahora es traducir este crecimiento económico en una mejora real de la calidad de vida de sus habitantes. Figueroa afirma que el protagonismo nacional de Neuquén ha superado el viejo paradigma de marginalidad patagónica, y que la provincia juega un papel central en el despegue del país. “Si a Neuquén le va bien, a la Argentina le va a ir bien”, afirma el gobernador.
Neuquén es actualmente la provincia con mayor crecimiento del empleo privado en el país. En los dos primeros años de gestión, la pobreza ha disminuido casi un 40% y la desocupación ha bajado un 59%, en línea con el aumento del consumo, los récords en ventas de vehículos y cemento, y la construcción simultánea de 127 edificios en la capital provincial. El gobernador Figueroa se muestra optimista sobre el futuro de Neuquén, pero también consciente de los desafíos que aún quedan por delante. Su plan integral busca asegurar que el auge de Vaca Muerta se traduzca en un desarrollo sostenible y equitativo para todos los neuquinos.