El Nuevo Gasómetro rugió con la presencia de Neymar. El astro brasileño regresó a Argentina vistiendo la camiseta del Santos, y su participación en el empate 1-1 contra San Lorenzo por la Copa Sudamericana fue mucho más que un simple partido de fútbol; fue un espectáculo lleno de emociones, destellos de genialidad y momentos que conectaron a Neymar con la afición argentina.
El encuentro, correspondiente a la tercera fecha de la fase de grupos, comenzó con un San Lorenzo decidido a imponer su localía. A los 27 minutos, Facundo Gulli recuperó el balón y lo cedió a Alexis Cuello, cuyo remate de media distancia sorprendió al arquero Gabriel Brazão, poniendo al Ciclón en ventaja. La primera mitad vio a San Lorenzo generar las oportunidades más claras, con disparos de Nicolás Tripichio y una media vuelta de Cuello que Brazão desvió con una intervención providencial.
Sin embargo, la noche estaba reservada para Neymar. El momento clave del partido llegó al minuto 32. El delantero encaró por la banda derecha, exhibiendo su característico regate y desequilibrando a Nicolás Tripichio con un movimiento de cadera que dejó al defensor sin opciones. La habilitación a Benjamín Rollheiser fue precisa, quien respondió con un elegante taco para Gabriel Barbosa – Gabigol – quien definió con un remate cruzado que igualó el marcador. Un gol de factura colectiva, pero con la impronta inconfundible de Neymar.
Pero la actuación de Neymar trascendió los números y las jugadas. Antes del encuentro, la emoción fue palpable cuando los niños que acompañaban al astro brasileño al campo de juego se acercaron a él. Uno de ellos, abrumado por la emoción, rompió en llanto al tener a su ídolo a su lado. Neymar, con un gesto de calidez y humildad, se acercó a la línea de cal y saludó a los fanáticos en silla de ruedas, una actitud que desató los primeros aplausos de la hinchada azulgrana.

Durante el partido, Neymar no solo demostró su habilidad con el balón, sino también su espíritu competitivo. Un choque con Matías Reali lo dejó golpeado en la cabeza, pero continuó jugando. Previamente, Insaurralde ya lo había derribado con una falta, pero Neymar se mostró dispuesto al cuerpo a cuerpo, demostrando su resistencia y determinación.
En el segundo tiempo, la influencia de Neymar disminuyó ligeramente. San Lorenzo tomó la iniciativa, pero sin la profundidad necesaria para romper el bloque visitante. El Santos, por su parte, buscó salidas de contragolpe que no prosperaron. En un momento del partido, un aficionado apuntó a Neymar con un láser, un incidente que el astro brasileño sorteó con profesionalismo.
Al final del partido, Neymar intercambió camisetas con Ezequiel Herrera y recibió una ovación cerrada del público de San Lorenzo, que reconoció su talento y su actitud respetuosa. El gesto de Neymar de saludar a los aficionados en silla de ruedas, su habilidad en el campo y su disposición a interactuar con los fanáticos dejaron una huella imborrable en la memoria de los presentes.
Este partido también tiene un contexto importante para Neymar. El técnico de la selección brasileña, Carlo Ancelotti, está definiendo la lista de los 26 convocados para el Mundial, y Neymar busca demostrar que está en condiciones de liderar a su selección. Su actuación en Argentina, aunque no perfecta, fue suficiente para mostrar que conserva las condiciones diferenciales que lo convierten en un jugador único.
Con este empate, San Lorenzo se mantiene en la cima de su grupo en la Copa Sudamericana, mientras que el Santos lucha por salir del fondo de la tabla. En la próxima fecha, San Lorenzo visitará a Deportivo Cuenca, mientras que el Santos recibirá a Recoleta. La Copa Sudamericana sigue ofreciendo emociones fuertes y la figura de Neymar, sin duda, seguirá siendo protagonista.