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Noelia Petti: La nadadora que desafió los límites del tiempo y el podio

A los 49 años, Noelia Petti sigue compitiendo en natación de alto rendimiento, desafiando estereotipos y redefiniendo el éxito más allá de los resultados. Su historia inspira a perseguir pasiones sin importar la edad.

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Noelia Petti: La nadadora que desafió los límites del tiempo y el podio

Noelia Petti no es la típica atleta de alto rendimiento. Su historia no está escrita con la tinta de las promesas tempranas ni moldeada por la presión de un podio desde la infancia. Es una narrativa construida sobre la perseverancia, la decisión de quedarse cuando otros se habrían rendido, y la redefinición constante del éxito. Nacida el 9 de noviembre de 1974 en Lomas de Zamora, Buenos Aires, encontró en el agua un lienzo donde pintar una carrera que la consagraría como una de las referentes de la natación argentina, tanto en aguas abiertas como en pileta.

Su trayectoria es un testimonio de constancia y una forma singular de entender la competencia. El cruce a nado del Río de la Plata en 2014, sus múltiples participaciones en competencias nacionales de larga distancia y su incursión en el circuito internacional, coronada con un tercer puesto en una prueba de 15 kilómetros en Lac-Mégantic, Canadá, son hitos que marcan su camino. Petti combina la exigencia de las competencias en pileta con la libertad de las aguas abiertas, a nivel nacional e internacional, consolidándose como una nadadora de resistencia que prioriza el recorrido sobre la velocidad pura.

Actualmente radicada en Adrogué, Petti equilibra su vida como deportista con su vocación de entrenadora y formadora. Acompaña a nadadores que se preparan para desafíos como la Santa Fe-Coronda o la Capri-Nápoles, transmitiendo no solo técnica, sino también una filosofía de vida. Su vínculo con el deporte trasciende la competencia; se manifiesta en la transmisión de experiencia y en la construcción de una comunidad unida por el amor al agua.

Recientemente, participó en el Desafío de la Ribera en San Nicolás de los Arroyos, la primera edición de un circuito de ocho kilómetros. Aunque finalizó en el octavo lugar, superada por Gonzalo Guidi (ganador general) y Mai Azul Roldán (primera mujer en llegar a la meta), la carrera fue mucho más que un resultado. Funcionó como un catalizador para una reflexión profunda: ¿cómo se transita el deporte cuando el cuerpo cambia, cuando la competencia se mide en términos diferentes y cuando la exigencia se vuelve inherentemente interna?

En esta entrevista, Petti se abre sobre los momentos cruciales de su carrera: el inicio tardío, el salto al plano internacional, los costos del alto rendimiento y la necesidad de redefinir objetivos con el paso del tiempo. Revela una deportista que sigue compitiendo, pero también se observa a sí misma en ese proceso, analizando sus motivaciones y desafíos.

"¿Qué lugar debería ocupar el deporte en personas que atraviesan los 50 años?" se pregunta Petti. "Es algo que me repito muchas veces. Cuando uno ha dedicado años al alto rendimiento, es difícil desligarse de esa lógica. Es difícil dejar de sentir que cada competencia es un examen. Pero hay algo que trato de mantener: cumplir conmigo misma. Cada persona que llega a la línea de largada ha hecho un esfuerzo para estar ahí. No importa el nivel. Todos, en mayor o menor medida, han roto un límite, vencido un miedo o sacrificado algo. Entonces, lo importante es terminar la carrera con la sensación de haber estado a la altura de ese esfuerzo."

Noelia Petti: La nadadora que desafió los límites del tiempo y el podio

La experiencia de Petti desafía los prejuicios sobre la edad y el rendimiento deportivo. Ella misma reconoce haber enfrentado escepticismo y dudas al comenzar tarde. "Empecé grande para lo que es un deportista. Hoy lo pienso y era joven, pero dentro de la lógica del alto rendimiento, iniciar a los 28 años es ir a contramano de todo. Escuché muchas veces que era tarde, que los deportes de resistencia llevan años de formación, que no iba a llegar a tener un buen nivel. Lo más difícil fue convivir con esos prejuicios sin dejar que definieran mi camino."

Su decisión de competir a nivel internacional, sabiendo que estaría entre las últimas, fue un acto de valentía y autoafirmación. "Al principio perdía, salía última, pero menos mal que me animé a perder. Si no, no hubiera hecho todo el recorrido que hice después."

El alto rendimiento, según Petti, implica un costo significativo en términos de tiempo, energía y sacrificios personales. "Las horas de entrenamiento, la exigencia física, la disciplina, pero también todo lo que queda afuera: lo social, los tiempos de ocio, incluso momentos familiares. El alto rendimiento no es solo lo que se ve en la competencia; es todo lo que se resigna para poder estar ahí."

Sin embargo, Petti está dispuesta a pagar ese precio, porque más allá del resultado, lo que está en juego es la posibilidad de intentarlo en serio, de no quedarse con la duda. Y en ese sentido, aceptar la posibilidad de perder es parte del aprendizaje.

En la actualidad, Petti se encuentra en una etapa de transición, donde aprende a aceptar que ya no puede competir al mismo nivel que antes. "Estoy en una etapa en la que me cuesta aceptar que ya no gano las generales. Es algo que estoy trabajando. En esta carrera me ganó una chica de 23 años, y es lógico. Pero igual cuesta."

Su historia es un llamado a redefinir el éxito, a encontrar la motivación en el esfuerzo personal y a disfrutar del proceso, independientemente del resultado. Noelia Petti no habla de retiro. Prefiere pensar en su presente como una transformación, una continuidad con cambios. Su carrera sigue en marcha, ya no impulsada por la búsqueda exclusiva del podio, sino por una relación diferente con el deporte, donde el tiempo deja de ser un límite y se convierte en una variable más en un recorrido que aún no ha terminado.