## Ojos que guían a la gloria: La increíble historia de Neil Simpson y su guía en los Juegos Paralímpicos
Milán Cortina, Italia – El eco de la victoria resonó en el Centro de Esquí Alpino Tofane el 10 de marzo de 2026, cuando Neil Simpson y su guía Robert Poth se alzaron con la medalla de plata en la combinada alpina masculina para discapacitados visuales de los Juegos Paralímpicos de Invierno. Este logro no solo representa un hito personal para ambos atletas, sino también la primera presea para Gran Bretaña en la presente edición, un momento de orgullo nacional que ha capturado la atención del mundo.
La historia de Simpson y Poth es una de superación, adaptación y una conexión inquebrantable. Competir en el esquí alpino para atletas con discapacidad visual es un desafío extremo. Imaginen descender las empinadas pendientes de las Dolomitas a velocidades que superan los 100 kilómetros por hora, confiando plenamente en la voz y la guía de un compañero. La precisión, la sincronización y una comunicación impecable son esenciales para navegar por las curvas, los cambios de terreno y los obstáculos que se presentan en el camino.
La clave del éxito de Simpson y Poth reside en un sistema de comunicación de vanguardia: auriculares Bluetooth. A través de este dispositivo, Poth transmite a Simpson información en tiempo real sobre cada tramo del recorrido, describiendo las pendientes, las curvas, los baches y cualquier otro elemento relevante. Esta información permite a Simpson anticipar los cambios y ajustar su técnica en consecuencia, manteniendo el control y la seguridad en todo momento. El equipo británico ha enfatizado que este mecanismo técnico no es simplemente una herramienta, sino un componente fundamental para alcanzar el alto rendimiento en las pruebas paralímpicas.
Neil Simpson, de 23 años, nació con nistagmo, una condición que provoca movimientos oculares involuntarios, lo que dificulta la percepción de la profundidad y la estabilidad visual. Sin embargo, esta condición no lo detuvo en su pasión por el esquí. Comenzó a practicar en las pistas secas de Aberdeen a los cuatro años y luego perfeccionó sus habilidades en Glenshee, antes de dar el salto a las competiciones nacionales a los 16 años. A lo largo de su trayectoria, Simpson ha contado con el apoyo incondicional de su hermano Andrew, quien fue su guía durante muchos años, incluyendo los Juegos de Beijing 2022, donde la dupla obtuvo el único oro británico en la categoría super-G para atletas con discapacidad visual. Su éxito fue reconocido con la Orden del Imperio Británico, un honor otorgado por la propia monarquía.

La dinámica del equipo experimentó un cambio significativo cuando Andrew sufrió una fractura que lo obligó a retirarse de la competencia. Fue en ese momento crucial cuando Robert Poth se unió como guía principal. En los últimos tres años, Simpson y Poth han trabajado incansablemente para construir un vínculo de confianza y desarrollar un lenguaje propio para la competencia. Simpson ha explicado que la adaptación y el desarrollo de la relación son fundamentales, así como la precisión en la comunicación durante la carrera. “Creo que se trata de adaptarse y de desarrollar la relación con el tiempo. También de ajustar el modo de comunicarnos y ser muy precisos en cómo vamos a operar en carrera”, afirmó.
La meticulosidad en la ejecución técnica es evidente en cada bajada. Poth actúa como los “ojos” de Simpson, narrando el recorrido con detalles precisos, describiendo las combinaciones de curvas y los cambios de terreno. La comunicación es constante y bidireccional; Simpson evalúa la distancia y puede indicar a Poth si necesitan acelerar o frenar. Este diálogo continuo, perfeccionado a través de años de entrenamiento, les permite mantener la sincronía y maximizar su rendimiento en las bajadas. Poth describe su rol como el de “transmitir la mayor cantidad de información posible sobre las combinaciones, los retrasos y el terreno”. Para Simpson, la clave radica en “mantenerse cerca y ajustar la distancia según la situación”.
El nivel de competencia en los Juegos Paralímpicos de Milán Cortina 2026 ha sido excepcionalmente alto, con un número récord de atletas y países participantes. Rivales como el italiano Giacomo Bertagnolli, ganador del oro en la combinada, y el austríaco Johannes Aigner, vencedor en dos pruebas de discapacidad visual, han marcado la pauta en el evento. El inicio de los Juegos fue desafiante para el equipo británico, con Simpson terminando en cuarta posición tanto en descenso como en super-G. Sin embargo, la dupla recuperó la confianza con un tiempo líder en la sección de eslalon de la combinada, lo que les permitió ascender al podio y asegurar la medalla de plata.
De cara al futuro, Simpson y Poth tienen la mirada puesta en el eslalon y el eslalon gigante, donde ven las mejores oportunidades de medalla. “La actuación fue muy buena y eso nos da confianza para las próximas carreras”, afirmó Simpson. Ambos atletas reconocen que la rivalidad eleva el nivel general de la competencia. Poth, visiblemente emocionado, admitió que al ganar la medalla de plata, sintió principalmente alivio, impulsado por la responsabilidad de estar a la altura de su compañero: “Conozco el nivel de Neil y lo que merece. Esa es la motivación”.
La dupla británica continúa inspirando con su historia de perseverancia, colaboración y el poder de la tecnología. Su búsqueda de ampliar el palmarés de Gran Bretaña en el esquí paralímpico está respaldada por la fortaleza de su vínculo y el dominio técnico de una disciplina que exige precisión absoluta. Su historia es un testimonio del espíritu humano y la capacidad de superar los desafíos con determinación y coraje.