## ¡Argentina al Borde de una Revolución del Girasol! ¿Aprovechará la Oportunidad?
En medio de un panorama global convulso, con la producción de girasol en Ucrania y Rusia severamente afectada por el conflicto bélico, Argentina se encuentra ante una oportunidad de oro para revitalizar su sector agroindustrial y consolidarse como un actor clave en el mercado mundial de aceite de girasol. La campaña de girasol actual promete ser la más grande del siglo XXI, pero para aprovechar al máximo este potencial, el sector exige una medida audaz: la eliminación total de las retenciones a las exportaciones.
La Asociación Argentina de Girasol (Asagir) ha sido la voz más firme en este reclamo, argumentando que las retenciones, que actualmente representan apenas el 2% del total de la recaudación por retenciones (unos USD 90 millones anuales), limitan la expansión de un negocio que podría generar ingresos significativamente mayores. Jorge Ingaramo, presidente de Asagir, no duda en afirmar que el objetivo es “duplicar las exportaciones en el complejo de girasol, sobre todo en aceite. Pasar de USD 2.400 millones a USD 4.800 millones no es chiste”.
**Un Contexto Global Favorable**
La caída en la producción de Ucrania y Rusia, que tradicionalmente concentran más del 60% del mercado mundial de girasol, ha creado un vacío que Argentina puede llenar. Las condiciones climáticas favorables en el país han impulsado una cosecha récord, con proyecciones que superan las 7 millones de toneladas, un incremento interanual del 25,2% según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estima que el ingreso al Mercado Libre de Cambios (MULC) proveniente del agro argentino alcanzará los USD 35.375 millones en 2026, y el girasol jugará un papel fundamental en este crecimiento.
**Más Allá de la Producción: La Necesidad de Valor Agregado**

Sin embargo, la simple producción de semilla de girasol no es suficiente. Para maximizar los beneficios, es crucial invertir en la industrialización y el agregado de valor en origen. Federico Albrecht, de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, destaca que transformar el grano en productos como expeller, aceite, carne o leche “multiplica los ingresos” y genera encadenamientos productivos que “transforman áreas de producción en lugares de desarrollo”.
**El Impacto de las Retenciones y la Inversión Tecnológica**
Ramiro Costa, economista de la Bolsa de Cereales, asegura que la eliminación de las retenciones al girasol incentivaría la siembra y la adopción de tecnologías más avanzadas. Según sus análisis, la tasa de crecimiento de la producción de girasol podría pasar del 6% al 20% anual si se concreta la baja fiscal. Esto, sumado al contexto internacional favorable, donde el aceite de girasol muestra una tasa de crecimiento proyectada del 26% (superando al resto de los aceites), posiciona al cultivo como el “gran ganador de los últimos años”.
**Un Legado Perdido y la Oportunidad de Recuperarlo**
Es importante recordar que Argentina alguna vez fue líder mundial en la producción de aceite de girasol, dominando el 60% del mercado en la campaña 2001/02. Sin embargo, en los últimos 20 años, la expansión de Ucrania y Rusia, junto con la falta de inversión y la persistencia de las retenciones, han erosionado la posición argentina en el comercio global. La actualización de la Ley de Semillas es otro factor clave para recuperar la competitividad, permitiendo a los productores acceder a tecnologías más eficientes y aumentar los rendimientos por hectárea.
**El Futuro del Girasol Argentino: ¿Un Nuevo Capítulo?**
La escalada del conflicto en Medio Oriente y el aumento de los costos de transporte internacional representan desafíos adicionales, pero no disminuyen la importancia de aprovechar esta oportunidad histórica. La BCR proyecta que las exportaciones del complejo girasol aportarán más de USD 3.000 millones en la campaña 25/26, con un récord estimado de 1,1 millón de toneladas de semilla, casi 2 millones de toneladas de aceite y 1,9 millones de toneladas de pellets. La decisión de eliminar las retenciones, junto con una inversión estratégica en tecnología e infraestructura, podría marcar el inicio de un nuevo capítulo en la historia del girasol argentino, impulsando el crecimiento económico y el desarrollo regional.