Leandro Paredes, el mediocampista y capitán de Boca Juniors, ha generado una ola de reacciones encontradas tras una decisión que ha sorprendido a propios y extraños: abandonar momentáneamente la concentración de la Selección Argentina para visitar a sus compañeros en el predio de Boca Juniors. El gesto, realizado durante el día libre concedido por Lionel Scaloni, ha sido interpretado por muchos como una muestra de liderazgo y compromiso inquebrantable con el club de sus amores, pero también ha levantado interrogantes sobre la gestión de su estado físico y el riesgo de acumular tarjetas amarillas que podrían dejarlo fuera de partidos cruciales.
La visita de Paredes se produjo en un contexto de alta tensión para Boca Juniors. El equipo se prepara para afrontar un calendario apretado que incluye compromisos por el Torneo Apertura, el debut en la Copa Libertadores y enfrentamientos directos contra sus rivales más acérrimos, Independiente y River Plate. La presencia del campeón del mundo fue recibida con entusiasmo por el plantel, que vio en ella un respaldo anímico invaluable antes de una serie de partidos que definirán el rumbo del equipo en las distintas competiciones.
Paredes se tomó el tiempo para saludar a cada uno de sus compañeros, intercambiando palabras de aliento y motivación. Entre los que recibieron su saludo se encontraban el arquero Agustín Marchesín, Miguel Merentiel, Adam Bareiro, Kevin Zenón y Ander Herrera. La conversación con cada uno de ellos, más allá de la camaradería, buscaba transmitir un mensaje claro: la unidad y el compromiso son fundamentales para superar los desafíos que se avecinan.
Sin embargo, la alegría por la visita de Paredes se ve atenuada por una preocupación latente: la acumulación de tarjetas amarillas. El volante arrastra cuatro amonestaciones en su haber, y cualquier nueva tarjeta en el próximo partido frente a Talleres podría dejarlo fuera del Superclásico contra Independiente. Peor aún, si recibe otra amonestación en ese encuentro, se perdería el Superclásico frente a River Plate en el Monumental, un partido que todos los hinchas de Boca Juniors esperan con ansias.

Esta situación ha generado un debate interno en el cuerpo técnico de Boca Juniors. Si bien valoran el gesto de liderazgo de Paredes y su compromiso con el club, también son conscientes del riesgo que implica su posible ausencia en partidos clave. La doble competencia con la Selección Argentina, sumada al calendario apretado de Boca, exige una gestión cuidadosa de su estado físico y una estrategia para evitar la acumulación de tarjetas.
El propio Paredes es consciente de la situación y ha manifestado su intención de compatibilizar ambos calendarios. Tras su visita a Boca Juniors, regresó a la concentración de la Selección Argentina para preparar el amistoso ante Zambia en la Bombonera. Se espera que el mediocampista tenga la oportunidad de sumar minutos de juego, ya que no participó en el triunfo frente a Mauritania, donde el entrenador argentino optó por una alineación diferente en el mediocampo.
La participación de Paredes en el amistoso ante Zambia será clave para que mantenga su ritmo futbolístico y siga siendo evaluado por Scaloni de cara a los próximos compromisos internacionales. El cuerpo técnico de la Selección Argentina también es consciente de la importancia de que Paredes llegue en óptimas condiciones físicas a los partidos clave, por lo que se espera que le brinden el apoyo necesario para que pueda rendir al máximo nivel.
La dinámica de los últimos días expone el compromiso de Paredes de compatibilizar ambos calendarios. El mediocampista será liberado recién la noche del 31 de marzo y se sumará a la concentración de Boca apenas unas horas antes de que el plantel viaje a Córdoba para enfrentar a Talleres. La situación obliga a monitorear su estado físico y su capacidad de recuperación ante la inmediatez de los partidos. En definitiva, la historia de Paredes es la de un líder que intenta equilibrar su amor por Boca Juniors y su compromiso con la Selección Argentina, mientras navega por un calendario apretado y un riesgo latente que podría marcar el destino del equipo en las próximas semanas.