La vida de un padre primerizo está llena de sorpresas, pero pocas tan inesperadas como la que le tocó vivir al periodista deportivo Flavio Azzaro. El comunicador, conocido por su fervorosa pasión por Racing Club de Avellaneda, se encontró con un dilema que, lejos de ser dramático, resultó ser una fuente inagotable de humor y debate en las redes sociales. Todo comenzó con Plim Plim, el adorable personaje infantil que ha conquistado los corazones de miles de niños, incluyendo el de Piero, el hijo recién nacido de Azzaro y Sol Nobile.
Plim Plim no es un simple juguete; para Piero, es un refugio, un consuelo en medio de las tormentas emocionales propias de los primeros meses de vida. Según relató Azzaro en su programa de streaming, el muñeco es capaz de calmar los llantos más inconsolables, incluso aquellos originados por los temidos cólicos. “Es casi lo único que lo calma en situaciones muy adversas, porque lloran por todo. Los bebés no tienen manera de poder expresarte lo que les está sucediendo”, explicó el periodista, destacando la importancia de Plim Plim en la vida cotidiana de su familia.
La historia tomó un giro inesperado durante una tarde de juegos. Azzaro, mientras interactuaba con su hijo y el muñeco, descubrió una característica oculta en Plim Plim: una caja de sonido que reproduce una frase que, para un hincha de Racing como él, resultó ser una verdadera herejía. Al presionar el mecanismo, el muñeco pronunció con entusiasmo: “Mi corazón es rojo”.
La reacción de Azzaro fue inmediata y visceral. “¡Nooo!”, exclamó, entre risas y con un dejo de incredulidad. La frase, en sí misma inofensiva, representaba una afrenta a su pasión futbolística, una declaración de amor por el color que identifica al eterno rival, Independiente. El periodista, visiblemente divertido, compartió la anécdota con su audiencia, relatando cómo la situación lo había llevado a cuestionar la lealtad de su propio hijo.

“Solté el Plim Plim y le dije a Sol: ‘Tenemos que charlar’”, confesó Azzaro, describiendo su reacción inicial. La anécdota se transformó en una reflexión sobre la influencia de los colores y la rivalidad en la infancia, y sobre la dificultad de imponer las propias preferencias a un niño que aún está descubriendo el mundo. “Es muy fuerte”, reconoció con tono de humor, ante la posibilidad de que su hijo, sin saberlo, se convierta en un futuro hincha del “Rojo”.
La situación lo llevó a considerar medidas drásticas, aunque siempre con un toque de ironía. “No puede decir: ‘Mi corazón es rojo’. Entonces, ¿vos qué tenés que hacer? Secuestrarlo, traerlo a AZZ y este muñeco desaparece. No vuelve más. Y tendremos que buscar, con todo el amor del mundo, otro personaje que alivie los cólicos”, bromeó Azzaro, imaginando un futuro sin Plim Plim en su hogar.
Sin embargo, el periodista también reconoció la posibilidad de tener que ceder ante la insistencia de su esposa. “Volveremos con Plim Plim, porque si no mi mujer me va a decir: ‘Te llevaste a Plim Plim, hazte cargo’”, admitió, anticipando la inevitable negociación con Sol Nobile. En caso de no llegar a un acuerdo, Azzaro propuso una solución aún más extravagante: “Si no, gritaré: ‘¡Mi corazón is blue light!’”, sentenció entre risas, haciendo referencia a un color que, al menos, no representa a ninguno de los dos equipos rivales.
La anécdota no tardó en viralizarse en las redes sociales, generando una ola de comentarios y reacciones entre los seguidores de Azzaro y los fanáticos de Plim Plim. La cuenta oficial del personaje infantil, con más de cinco millones de seguidores, no dejó pasar la oportunidad de sumarse a la conversación, respondiendo al video con un mensaje divertido y conciliador: “No hay dudas de que Piero llevará tu color del corazón (emoji de corazón celeste) y que también aprenderá valores positivos junto a Plim Plim ¡Gracias Flavio por compartirnos esta historia tan divertida!”.
Esta historia, más allá de su tono humorístico, refleja una realidad común a muchos padres: la dificultad de transmitir sus propias pasiones y valores a sus hijos, y la importancia de aceptar que cada niño tiene su propia personalidad y sus propias preferencias. La anécdota de Flavio Azzaro y Plim Plim es un recordatorio de que la vida familiar está llena de momentos inesperados y de que, a veces, la mejor manera de afrontarlos es con una sonrisa.