El ATP 500 de Barcelona fue testigo de una de las finales de partido más inusuales y polémicas de la temporada. El argentino Tomás Etcheverry, que llegaba con la moral alta tras su victoria en Río de Janeiro y una sólida actuación en Montecarlo, se despidió del torneo a manos del portugués Nuno Borges en un encuentro que se definió por la mínima en el tie-break del segundo set. Sin embargo, no fue la calidad del juego lo que acaparó la atención, sino la forma en que Borges selló su victoria: un ace ejecutado con un saque desde abajo que dejó a Etcheverry sin opciones y desató una ola de controversia.
Etcheverry, actualmente número 29 del ranking mundial, había demostrado un gran nivel de tenis en las últimas semanas. Su título en Río de Janeiro fue un punto de inflexión en su carrera, consolidándolo como uno de los jugadores argentinos más prometedores del circuito. Su paso por Montecarlo, donde alcanzó los octavos de final, también fue una señal de su buen estado de forma. En Barcelona, superó con solidez su debut ante Jack Draper, pero se encontró con un Borges decidido a complicarle las cosas.
El partido comenzó de manera igualada, con ambos jugadores mostrando un buen nivel de juego. Sin embargo, Borges logró romper el servicio de Etcheverry en el octavo juego del primer set, llevándose el parcial por 6-3. En el segundo set, Etcheverry reaccionó y logró igualar el marcador, pero el tie-break se presentaba como un desafío crucial.
El tie-break fue un auténtico duelo de nervios. Etcheverry llegó a tomar una pequeña ventaja de 3-1, pero Borges respondió con determinación, ganando seis puntos consecutivos. Etcheverry tuvo la oportunidad de salvar el match point con un passing shot ganador, pero en la segunda oportunidad, Borges recurrió a una estrategia inesperada: el saque desde abajo.

El saque desde abajo, aunque legal dentro de las reglas del tenis, es considerado por muchos como una táctica poco ortodoxa y, en algunos casos, incluso antideportiva. Su efectividad radica en la sorpresa y en la dificultad que genera para el receptor, que no está acostumbrado a anticipar un saque de estas características. En el caso de Etcheverry, el saque de Borges lo pilló completamente desprevenido, impidiéndole reaccionar a tiempo y sellando la victoria del portugués con un ace.
La reacción de Etcheverry al final del partido fue evidente. Su gesto de fastidio reflejaba su frustración por la forma en que se había decidido el encuentro. Algunos espectadores también mostraron su descontento con silbidos, mientras que otros defendieron la legalidad de la táctica empleada por Borges.
Este incidente ha reabierto el debate sobre los límites de la estrategia en el tenis y sobre la importancia del espíritu deportivo. Si bien es cierto que los jugadores están autorizados a utilizar cualquier táctica legal para ganar, también es importante considerar el impacto que estas tácticas pueden tener en la imagen del deporte y en la experiencia de los espectadores.
El kazajo Alexander Bublik es conocido por su frecuente uso del saque desde abajo, llegando incluso a ejecutarlo seis veces en un mismo game. Su estilo impredecible y su creatividad en la cancha lo han convertido en un jugador popular entre los aficionados, pero también ha generado críticas por parte de algunos puristas del tenis.
El caso de Borges y Etcheverry en Barcelona demuestra que el saque desde abajo sigue siendo una táctica controvertida en el tenis profesional. Su legalidad no está en discusión, pero su ética sí lo está. La decisión de utilizarlo o no depende de cada jugador, pero es importante tener en cuenta las posibles consecuencias y el impacto que puede tener en la percepción del juego.