La derrota de Racing Club ante River Plate en el Estadio Presidente Perón dejó una herida profunda, no solo por la pérdida de puntos en la lucha por la clasificación, sino también por la polémica expulsión de Marcos Rojo. El defensor central, figura emblemática del club, vio la tarjeta roja directa tras una dura entrada sin balón a Lucas Martínez Quarta, una acción que desató la furia de los hinchas y la autocrítica del cuerpo técnico.
Gustavo Costas, el entrenador de la Academia, no esquivó la responsabilidad y, si bien admitió no haber revisado la repetición de la jugada en el momento, fue contundente al señalar la necesidad de evitar este tipo de situaciones. “No podemos dejar al equipo con diez, hay que ser más inteligentes”, declaró Costas en la conferencia de prensa post-partido. La expulsión de Rojo dejó a Racing en desventaja numérica durante un tramo crucial del encuentro, complicando aún más las chances de revertir el resultado.
El técnico se mostró cauto al analizar la jugada en sí, prefiriendo esperar a tener una visión más clara antes de emitir un juicio definitivo. “Lo hablaremos mañana. Hoy, en caliente, no vamos a hablar. Todavía no la vi bien. Cambeses y Maravilla me dijeron que no era para expulsión”, comentó Costas, refiriéndose a sus asistentes técnicos. Sin embargo, más allá de la controversia puntual, el entrenador insistió en la responsabilidad colectiva del equipo. “No nos pueden pasar esas cosas. No podemos dejar al equipo con diez y cuando vamos perdiendo…”, enfatizó.
La ausencia de Rojo, sin duda, representará un desafío para Costas a la hora de armar la defensa para el próximo compromiso ante Aldosivi. El entrenador deberá buscar alternativas y variantes para suplir la baja de uno de sus jugadores más experimentados y líderes. La situación se agrava aún más considerando la fragilidad defensiva que ha mostrado el equipo en algunos partidos.

Tras este nuevo traspié, Racing quedó relegado de la zona de clasificación a los octavos de final del torneo. El equipo de Avellaneda se encuentra en una posición incómoda, compartiendo puntos con Tigre pero quedando por debajo en la tabla de posiciones debido a la diferencia de gol. La presión sobre Costas y sus jugadores es cada vez mayor, y la necesidad de sumar puntos en los próximos partidos es imperiosa.
Pero la expulsión de Rojo no fue el único motivo de preocupación para Costas. El entrenador también lamentó la falta de eficacia goleadora del equipo, una constante en los últimos partidos. “En el primer tiempo, en el segundo también, si no metés los goles es difícil. Tanto con Independiente como hoy, fueron los mejores partidos del campeonato. En el final nos alocamos y tuvimos muchas fallas. Faltó meterla, al igual que el sábado”, reflexionó Costas.
El técnico subrayó que el equipo genera oportunidades de gol, pero que le falta contundencia para concretarlas. “Nos falta meterla. La pelota no entra. Generamos chances muy claras en el primer tiempo y en el segundo. Capaz que jugás mal y ganás y jugás bien y perdés. Contra Independiente y River jugamos nuestros mejores partidos. No merecíamos ni empatar y perdimos. Y eso duele”, remarcó Costas.
En cuanto al futuro inmediato, Costas anticipó que el lateral Gabriel Rojas podría reaparecer ante Aldosivi tras recuperarse de un desgarro. El regreso de Rojas podría ser un impulso para el equipo, que necesita recuperar la confianza y la solidez defensiva. Antes de enfrentar a Aldosivi, Racing deberá afrontar un nuevo desafío: la segunda fecha del Grupo E de la Copa Sudamericana frente a Botafogo, este miércoles a las 19:00 en el Cilindro de Avellaneda. Este partido será una oportunidad para levantar la moral y demostrar el potencial del equipo.
La situación de Racing es compleja, pero no desesperada. Costas confía en que, con trabajo duro y determinación, el equipo podrá superar este momento difícil y alcanzar los objetivos planteados. Sin embargo, es fundamental corregir los errores cometidos, mejorar la eficacia goleadora y evitar las expulsiones innecesarias. La afición de Racing espera una reacción inmediata de sus jugadores y un cambio de rumbo en el equipo.