La victoria de Lanús sobre Vélez, 1-0 en el estadio José Amalfitani, no solo significó un golpe a la racha invicta del Fortín, sino que también desató una intensa polémica arbitral. La jugada en cuestión involucró al arquero de Lanús, Nahuel Losada, quien a 10 minutos del final del encuentro, y ya amonestado, cometió un error en su salida y, en un intento desesperado por corregir, tocó el balón con la mano fuera del área penal. La reacción fue inmediata: jugadores, cuerpo técnico de Vélez y la afición reclamaron con vehemencia la expulsión del arquero, considerando que se trataba de una clara infracción que merecía la segunda tarjeta amarilla. Sin embargo, el árbitro Pablo Dóvalo mantuvo su decisión, sancionando la falta con un tiro libre directo, pero evitando la expulsión.
La controversia radica en la interpretación del reglamento. La Regla 12 del fútbol es clara al establecer que no toda mano fuera del área constituye una falta sancionable con tarjeta amarilla o roja. La clave está en determinar si la intervención del jugador obstaculiza un ataque prometedor, impide un gol o una ocasión manifiesta de gol. En el caso de Losada, el balón no se dirigía directamente al arco y no existía ningún atacante en una posición clara para convertir. Por lo tanto, la intervención del arquero, aunque técnicamente incorrecta, no cumplió con los requisitos para ser sancionada con una tarjeta amarilla o roja.
El árbitro Dóvalo, respaldado por la FIFA, aplicó correctamente los criterios establecidos en la Regla 12. La FIFA especifica que la tarjeta roja directa se aplica únicamente cuando la mano evita un gol o una ocasión manifiesta de gol, mientras que la tarjeta amarilla se otorga por impedir un ataque prometedor. En este caso, la acción de Losada no encajaba en ninguna de estas categorías.

La decisión arbitral, aunque polémica, se fundamenta en una interpretación precisa del reglamento. Es importante recordar que el fútbol es un deporte de alta velocidad y que los árbitros deben tomar decisiones en fracciones de segundo, basándose en su criterio y en el conocimiento de las reglas. En este caso, Dóvalo demostró solidez al no dejarse influenciar por la presión del entorno y al aplicar el reglamento de manera justa.
La victoria de Lanús, con gol de Carlos Izquierdoz, fue crucial para el equipo de Mauricio Pellegrino, que sumó su tercer triunfo consecutivo y se posicionó en la tercera posición de la tabla. Para Vélez, la derrota significó un golpe a su moral, aunque el equipo de Alexander Medina mantuvo el liderato de la Zona A y de la tabla anual. Sin embargo, el sabor amargo de la derrota, y la controversia arbitral, seguramente perdurarán en la memoria de los hinchas del Fortín.
Este tipo de situaciones son comunes en el fútbol y suelen generar debates apasionados entre aficionados, analistas y expertos. La interpretación del reglamento es a menudo subjetiva y puede variar según el punto de vista. Sin embargo, en este caso, la decisión del árbitro se sustenta en una aplicación correcta de las reglas, lo que la convierte en una decisión justa y defendible.
La polémica generada por la jugada de Losada pone de manifiesto la importancia de la formación y la capacitación de los árbitros, así como la necesidad de una mayor transparencia en la aplicación del reglamento. El fútbol es un deporte apasionante, pero también complejo, y la correcta interpretación de las reglas es fundamental para garantizar la justicia y la equidad en el juego.