El Gran Premio de Australia 2026 comenzó con un incidente significativo en la largada, que ha puesto de relieve problemas de seguridad relacionados con las baterías de los monoplazas. Un informe detallado, publicado por Motorsport, revela que numerosos autos llegaron a la parrilla con la energía eléctrica agotada durante la vuelta de formación. Este problema afectó principalmente a equipos que utilizan turbo de mayor tamaño y relaciones de transmisión largas, ya que no pudieron aprovechar el impulso adicional proporcionado por el sistema MGU-K al inicio de la carrera.
La normativa vigente prohíbe el uso de energía eléctrica mientras el vehículo está detenido y antes de superar los 50 km/h, lo que expone a los autos a riesgos si su batería se agota antes del banderazo inicial. El caso de Franco Colapinto, quien evitó por poco un choque con Liam Lawson, ejemplifica la gravedad de la situación. El auto del neozelandés prácticamente se detuvo en la parrilla debido a un fallo en la unidad de potencia.

Incluso Charles Leclerc, de Ferrari, logró sortear a sus rivales gracias a un turbo más pequeño y marchas cortas, pero el equipo italiano minimizó el impacto negativo. Ingenieros de Mercedes reconocieron que los pilotos perdieron muchos lugares y tuvieron que adoptar estrategias de recuperación. La falta de energía también afectó a otros pilotos, como Kimi Antonelli, que no pudo completar la secuencia habitual de burnouts. El problema se agravó por la gestión de la temperatura de neumáticos y frenos, que requiere un ciclo de aceleraciones y frenadas que consume mucha energía.
La situación obligó a los pilotos a priorizar la recarga de la batería sobre la ofensiva deportiva. El incidente ha generado preocupación entre los equipos y la FIA, y podría llevar a cambios en los procedimientos de la vuelta de formación.