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Rapetti: El Banco Central debe comprar más dólares para estabilizar la economía

El economista Martín Rapetti advierte que, a pesar de las compras récord de dólares, la acumulación real de reservas es insuficiente y el BCRA debe intensificar su estrategia para evitar una crisis.

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Rapetti: El Banco Central debe comprar más dólares para estabilizar la economía

La economía argentina navega por aguas turbulentas, mostrando un crecimiento que, si bien existe, se caracteriza por una marcada dualidad. Según el análisis del economista Martín Rapetti, director Ejecutivo y socio fundador de Equilibra, el crecimiento de 2025, medido de punta a punta, fue de apenas el 2,1 por ciento, una cifra que oculta importantes matices.

Rapetti explica que el crecimiento promedio del 4,4% respecto a 2024 esconde un efecto estadístico: la economía se expandió al final de 2024, dejando un nivel de actividad elevado al inicio de 2025. Sin embargo, el avance real durante 2025 fue mucho más modesto. Los sectores que han impulsado este crecimiento son el agro, la minería, la energía y la actividad financiera, mientras que la industria manufacturera ha sufrido una fuerte contracción, acompañada por retrocesos en la construcción y el comercio.

El mercado laboral refleja esta misma disparidad. Si bien el empleo total se mantiene relativamente estancado, se observa una preocupante caída del empleo privado registrado, de alrededor de 190.000 puestos. Este descenso ha sido compensado por un aumento similar en el empleo informal independiente, lo que implica un deterioro en la calidad del empleo, con personas que pasan de la protección social y las jubilaciones a trabajos precarios y sin garantías.

La reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, según Rapetti, no parece ser una solución inmediata para revertir esta tendencia. De hecho, podría incluso favorecer un aumento de los despidos al reducir los costos asociados. Sus efectos positivos, si los hubiera, se verían a mediano y largo plazo.

La inflación, uno de los principales desafíos de la economía argentina, persiste a pesar del superávit fiscal y la ausencia de emisión monetaria para financiar al Tesoro. Rapetti señala que esta persistencia inflacionaria se debe a una combinación de factores, incluyendo las expectativas inflacionarias, la inercia de precios y la falta de competencia en algunos sectores.

Rapetti: El Banco Central debe comprar más dólares para estabilizar la economía

El consumo privado, a pesar del deterioro del poder adquisitivo de los salarios y la restricción del crédito, ha mostrado un aumento del 7,9% en 2025 y del 4,4% en el último trimestre. Sin embargo, Rapetti advierte que este comportamiento es atípico y podría estar influenciado por efectos estadísticos que se corregirán en revisiones futuras. Es difícil imaginar que este crecimiento del consumo se sostenga en un contexto de salarios en deterioro, crédito restringido y aumento de la deuda de los hogares.

Uno de los puntos centrales del análisis de Rapetti se centra en la política cambiaria del Banco Central. Si bien la entidad ha acumulado una racha récord de compras netas de dólares en el mercado libre de cambios, la acumulación efectiva de reservas, descontando los depósitos encajados y los desembolsos del FMI, ha sido relativamente baja, apenas superando los USD 1.000 millones.

Rapetti argumenta que, para lograr una verdadera estabilidad macroeconómica, el Banco Central debe intensificar su programa de compra de dólares. La dificultad de acceder a financiamiento externo a tasas razonables y la imposibilidad de acumular reservas y pagar deuda simultáneamente obligan al BCRA a comprar más divisas, lo que probablemente implique sostener un tipo de cambio más alto.

El contexto internacional añade incertidumbre a la situación. El conflicto en Medio Oriente podría desencadenar una estanflación global, con tasas de interés internacionales más altas de lo esperado, lo que dificultaría aún más el acceso de Argentina a los mercados de capitales. La estrategia del gobierno de Milei de acumular reservas con la oferta de la cosecha gruesa podría verse frustrada por este escenario.

Finalmente, Rapetti cuestiona la idea de que la sociedad argentina ha sido tolerante con los gobiernos de malos resultados económicos. Argumenta que el voto popular está fuertemente influenciado por la situación económica y que los gobiernos que empeoran las condiciones de vida suelen perder elecciones. Si bien reconoce que la sociedad ha apoyado al gobierno de Milei hasta ahora, a pesar de las dificultades económicas, advierte que este apoyo podría no sostenerse si la economía no muestra signos más contundentes de recuperación en empleo e ingresos.

En resumen, el panorama económico argentino es complejo y desafiante. La necesidad de acumular reservas, controlar la inflación y promover el crecimiento sostenible requiere de políticas económicas consistentes y una gestión prudente de las finanzas públicas. El futuro de la economía argentina dependerá en gran medida de la capacidad del gobierno para abordar estos desafíos y adaptarse a un contexto internacional cada vez más incierto.