La industria cárnica argentina está viviendo un momento de auge sin precedentes. Las exportaciones de carne bovina refrigerada y congelada alcanzaron la cifra récord de USD 1.000 millones en el primer trimestre de 2026, según datos proporcionados por el Consorcio ABC, la principal organización que agrupa a los exportadores del sector. Este logro representa un hito para la economía nacional y consolida a Argentina como un actor clave en el mercado internacional de carne.
Entre enero y marzo de 2026, se exportaron un total de 164.115 toneladas de carne bovina, lo que supone un incremento del 14,3% en volumen en comparación con el mismo período del año anterior. Sin embargo, el verdadero motor de este crecimiento ha sido el aumento de los precios internacionales, que se incrementaron en un impresionante 52,9%. Este fenómeno ha permitido que los ingresos por exportaciones superen ampliamente los niveles de años anteriores.
El principal impulsor de esta demanda es China, que absorbió el 62,2% de los volúmenes exportados en marzo de 2026 y el 61,7% del total acumulado en el primer trimestre. La creciente clase media china y su apetito por productos de alta calidad han convertido al país asiático en un mercado estratégico para la carne argentina. Además, el reciente acuerdo de cooperación económica firmado con Estados Unidos en febrero de este año ha abierto nuevas oportunidades para las exportaciones argentinas, impulsando significativamente los envíos a ese destino.
En marzo, el sector alcanzó su mayor ingreso mensual del período, con USD 419,3 millones. El valor promedio de exportación llegó a USD 6.802 por tonelada, consolidando un ciclo de fuerte recuperación respecto a los valores de años anteriores. Este repunte se debe, en gran medida, a la demanda de cortes premium, como la carne enfriada sin hueso, que se comercializa a precios significativamente más altos que la carne congelada.

Sin embargo, este éxito exportador contrasta con una tendencia preocupante en el mercado interno: la disminución del consumo de carne bovina por habitante. Según un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), el consumo de carne bovina cayó 5 kilos en comparación con el año previo. Esta caída se atribuye a diversos factores, como el aumento de los precios internos, la inflación y la creciente competencia de otras proteínas, como la carne porcina, cuyo consumo aumentó 1,5 kilos per cápita anual.
En los últimos 12 meses, desde abril de 2025 hasta marzo de 2026, el sector acumuló exportaciones por 734.300 toneladas peso producto, con ingresos cercanos a USD 4.257,5 millones. Mario Ravettino, presidente del Consorcio ABC, destacó el fuerte impacto de los precios internacionales sobre los resultados del sector exportador, señalando que la recuperación de la demanda global ha sido fundamental para impulsar las exportaciones argentinas.
En cuanto a los tipos de carne exportada, la carne congelada sin hueso se posicionó como el componente más relevante de la oferta argentina, con 93.329 toneladas exportadas por un valor de USD 603 millones. Le siguió la carne enfriada sin hueso, que totalizó 28.141 toneladas y generó USD 357,7 millones. La carne congelada con hueso aportó 42.500 toneladas y USD 108,5 millones.
El futuro de las exportaciones de carne argentina se presenta prometedor, aunque también presenta desafíos. Es fundamental mantener la calidad del producto, diversificar los mercados de destino y fortalecer la competitividad del sector. Además, es necesario abordar la disminución del consumo interno, promoviendo políticas que fomenten el acceso a la carne para todos los sectores de la población. El éxito de la industria cárnica argentina no solo beneficia a los productores y exportadores, sino que también contribuye al desarrollo económico y social del país.