Durante décadas, el sitio arqueológico de Monte Verde, ubicado en las cordilleras bajas del sur de Chile, cerca de Puerto Montt, ha sido considerado un hito en la comprensión del poblamiento de América. Su descubrimiento en 1980 revolucionó la arqueología continental, desafiando la teoría predominante de que los primeros habitantes del continente provenían de la cultura Clovis, llegando a través de Centroamérica hace aproximadamente 10.500 años. Monte Verde, con sus restos datados en 14.800 años, sugería una ruta de migración alternativa, posiblemente a través de una ruta costera, y una presencia humana en América mucho más antigua de lo que se creía.
Sin embargo, un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista Science ha puesto en tela de juicio esta cronología establecida. La investigación, liderada por el arqueólogo Todd Surovell de la Universidad de Wyoming, en colaboración con investigadores de la Universidad Católica de Chile, plantea que la datación de Monte Verde podría ser, al menos, 7.000 años más reciente de lo estimado. El equipo de Surovell argumenta que la edad de los restos encontrados en el sitio se ha visto afectada por un fenómeno conocido como redepositación de materiales orgánicos, particularmente la madera que ha sido fundamental para las dataciones por radiocarbono.
La redepositación ocurre cuando materiales orgánicos más antiguos son removidos de su contexto original y mezclados con sedimentos más recientes, lo que puede llevar a dataciones engañosas. Los investigadores señalan que el sitio de Monte Verde presenta evidencia de este proceso, con materiales más antiguos encontrados en capas de sedimentos más jóvenes. Esta conclusión no implica que los objetos encontrados en Monte Verde no estén correctamente datados, sino que su ubicación actual no corresponde a su origen temporal.
El estudio se inició en 2021, cuando Surovell contactó al paleoecólogo Claudio Latorre, del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), con el interés inicial de estudiar las algas presentes en el sitio. Sin embargo, durante una visita al lugar, los investigadores notaron inconsistencias en la interpretación geológica del sitio, lo que los llevó a investigar más a fondo el proceso de formación del yacimiento. Descubrieron que los materiales previamente investigados habían sido redepositados, lo que significa que habían sido cubiertos por sedimentos más recientes, alterando su contexto original.

César Méndez, subdirector de la Unidad de Estudios Aplicados de Antropología en la Universidad Católica, explica que el material datado correctamente proviene de una terraza más alta y fue excavado en un lugar que había sido redepositado. “Lo que nosotros interpretamos es que ese material correctamente datado es de una terraza más alta, los arqueólogos que lo excavaron, lo excavaron en un lugar que había sido redepositado. Por lo tanto, ese lugar en verdad se formó después de 8.000 años, pero contenía maderas que venían de otro estrato que era más antiguo”, aclara. Esto sugiere que el sitio en sí mismo se formó después de 8.000 años, pero contiene materiales más antiguos provenientes de otras capas.
El estudio se basa en tres argumentos principales: un nuevo modelo de formación del sitio, nuevas fechas absolutas y la identificación de una capa de cenizas volcánicas distintiva. La capa de cenizas volcánicas, producto de una erupción que ocurrió hace 11.000 años, actúa como un marcador estratigráfico que ayuda a delimitar la edad de los sedimentos circundantes. La presencia de esta capa por encima del material más antiguo indica que el sitio no puede ser más antiguo que 8.000 años.
Si la nueva datación es correcta, Monte Verde pertenecería al Holoceno medio, en lugar del Pleistoceno tardío, lo que lo relegaría a un papel secundario en la discusión sobre los primeros pobladores de América. Méndez señala que “no es pertinente hablar de Monte Verde cuando hablamos del poblamiento americano”, y que existen numerosos sitios en Chile y Sudamérica que ofrecen pistas más relevantes sobre los orígenes de la presencia humana en el continente. Sitios como Quebrada Santa Julia (12.900 años), varios sitios en la antigua laguna de Tagua Tagua (12.700–12.600 años) y otros sitios en el Desierto de Atacama con rangos similares, podrían ser más importantes para comprender los primeros pasos de la humanidad en América.
La publicación de este estudio en Science seguramente generará un intenso debate entre los arqueólogos. La datación de Monte Verde ha sido un tema de controversia durante décadas, y esta nueva evidencia podría obligar a reconsiderar las teorías existentes sobre el poblamiento americano. La dificultad para acceder a las colecciones originales y la falta de arqueólogos especializados en el poblamiento temprano en Chile contribuyeron a que la datación de Monte Verde no fuera revisada antes. Sin embargo, en los últimos años, ha habido una mayor voluntad de reevaluar estudios previos y de aplicar nuevas técnicas de análisis.
La investigación requirió respaldo legal y tramitación ante el Consejo de Monumentos Nacionales para tomar muestras sin excavación arqueológica, lo que demuestra el compromiso de los investigadores con la preservación del patrimonio cultural. La pregunta de cómo llegaron los humanos a Sudamérica sigue siendo un misterio, pero este nuevo estudio abre nuevas vías de investigación y destaca la importancia de seguir explorando y reevaluando los sitios arqueológicos en Chile y en todo el continente.