Durante décadas, el sitio arqueológico de Monte Verde, ubicado en las cordilleras bajas del sur de Chile, ha sido considerado un hito en la comprensión del poblamiento de América. Descubierto en 1980, Monte Verde desafió la teoría predominante de que los primeros habitantes del continente eran los Clovis, una cultura que se originó en Centroamérica y se expandió hacia el norte hace unos 10.500 años. Los hallazgos en Monte Verde, con dataciones que sugerían una antigüedad de alrededor de 14.500 años, indicaban que los primeros humanos llegaron a Sudamérica mucho antes de lo que se creía, posiblemente a través de rutas costeras.
Sin embargo, un estudio recientemente publicado en la prestigiosa revista Science ha puesto en tela de juicio esta cronología establecida. La investigación, liderada por el arqueólogo Todd Surovell de la Universidad de Wyoming, en colaboración con investigadores de la Universidad Católica de Chile, sugiere que Monte Verde podría ser, al menos, 7.000 años más reciente de lo que se estimaba anteriormente. Este hallazgo, si se confirma, tendría implicaciones significativas para nuestra comprensión de la historia precolombina de América.
El equipo de Surovell se centró en analizar la formación del sitio y la datación de los materiales orgánicos encontrados en Monte Verde. Descubrieron que la cronología atribuida al yacimiento podría estar afectada por un fenómeno conocido como redepositación. Esto significa que materiales orgánicos, como la madera, podrían haber sido desplazados de sus estratos originales y depositados en capas más recientes, lo que llevó a los arqueólogos a sobreestimar la edad del sitio.
“No estaba mal datado, pero los materiales investigados antes estaban redepositados”, explica Claudio Latorre, paleoecólogo del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y colaborador en la investigación. “Esto significa que otros materiales orgánicos o sedimentos pudieron haberse depositado naturalmente en esta zona, cubriendo los sedimentos que ya estaban allí.”
César Méndez, subdirector de la Unidad de Estudios Aplicados de Antropología en la Universidad Católica, añade: “Lo que nosotros interpretamos es que ese material correctamente datado es de una terraza más alta, los arqueólogos que lo excavaron, lo excavaron en un lugar que había sido redepositado. Por lo tanto, ese lugar en verdad se formó después de 8.000 años, pero contenía maderas que venían de otro estrato que era más antiguo.”
La investigación propone tres argumentos principales para respaldar su nueva conclusión: un nuevo modelo de formación del sitio, nuevas fechas absolutas y un marcador estratigráfico distintivo: una capa de cenizas volcánicas. La presencia de esta capa de ceniza volcánica, que data de una erupción ocurrida hace 11.000 años, por encima de los materiales más antiguos encontrados en el sitio, sugiere que Monte Verde no puede ser más antiguo que esa fecha.

“El material más antiguo, que no está asociado a algo humano, tiene por encima una pequeña capita muy distintiva de ceniza volcánica de una erupción que ocurrió hace 11.000 años atrás. Ese es uno de los argumentos más importantes que nosotros usamos en nuestro trabajo, que esa capa no había sido reportada anteriormente con las excavaciones originales del sitio”, explica Méndez.
Si la nueva datación es correcta, Monte Verde pertenecería al Holoceno medio, un período geológico que comenzó hace unos 8.000 años, en lugar del Pleistoceno tardío, que abarca desde hace 11.700 hasta hace 11.700 años. Esto significaría que Monte Verde no fue uno de los primeros asentamientos humanos en América, sino un sitio más tardío en la historia del poblamiento del continente.
“No es pertinente hablar de Monte Verde cuando hablamos del poblamiento americano”, señala Méndez. “Hay un montón de sitios en Chile, un montón de sitios en Sudamérica que sí nos hablan del poblamiento americano y nuestra conclusión es que Monte Verde, al ser un sitio más reciente, ya no debería ser considerado dentro de la discusión.”
La reevaluación de Monte Verde también pone de relieve la importancia de reexaminar datos arqueológicos existentes con nuevas metodologías y tecnologías. En el pasado, la falta de acceso a las colecciones originales y la escasez de arqueólogos especializados en el poblamiento temprano de América dificultaron la revisión de las dataciones existentes. Sin embargo, en los últimos años, ha habido un creciente interés en reevaluar estudios previos y aplicar nuevas técnicas de datación y análisis.
La investigación de Surovell y su equipo necesitó respaldo legal y tramitación ante el Consejo de Monumentos Nacionales para tomar muestras sin excavación arqueológica, lo que demuestra el compromiso de la comunidad científica con la preservación del patrimonio cultural.
Ahora, la atención se centra en otros sitios arqueológicos en Chile y Sudamérica que podrían ofrecer pistas más precisas sobre el poblamiento inicial del continente. Sitios como Quebrada Santa Julia (12.900 años), varios sitios en la antigua laguna de Tagua Tagua (12.700–12.600 años) y otros sitios en el Desierto de Atacama con rangos similares, se convierten en candidatos clave para desentrañar los misterios de los primeros humanos en América.
El estudio de Monte Verde ha abierto un debate científico que seguramente continuará en los próximos años. La comunidad arqueológica espera con interés nuevas investigaciones que puedan confirmar o refutar las conclusiones de Surovell y su equipo. Lo que está claro es que la historia del poblamiento de América es mucho más compleja y fascinante de lo que creíamos.