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Remonetización en Suspenso: ¿La Clave para Reactivar la Economía Argentina?

El Gobierno busca reactivar la economía con la remonetización, pero la inflación sigue siendo una amenaza. ¿Logrará el plan monetario impulsar el consumo y el crecimiento?

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Remonetización en Suspenso: ¿La Clave para Reactivar la Economía Argentina?

## Remonetización en Suspenso: ¿La Clave para Reactivar la Economía Argentina?

A pocos días de cerrar el primer trimestre de 2024, la tan esperada remonetización de la economía argentina sigue siendo una promesa incumplida. La expectativa del mercado, y de muchos analistas, es que recién a partir de abril se comience a observar un crecimiento significativo en la cantidad de dinero en circulación, un factor considerado vital para impulsar la reactivación económica y, en particular, para estimular el consumo interno. Sin embargo, la realidad actual dista mucho de este escenario optimista.

La llamada “fase 4” del plan monetario, diseñada para inyectar liquidez al sistema, se está implementando a medias. Si bien el Banco Central (BCRA) ha adquirido alrededor de USD 3.300 millones desde principios de año, los pesos emitidos para financiar estas compras han sido sistemáticamente absorbidos por el Tesoro Nacional a través de las licitaciones de bonos que se llevan a cabo de forma regular. En esencia, el BCRA inyecta pesos, pero el Tesoro los retira casi simultáneamente, neutralizando el efecto expansivo.

Esta estrategia refleja la cautela del Gobierno, que prioriza la consolidación del proceso de desinflación por encima de la reactivación económica. Si bien la estabilidad nominal parece haberse logrado en cierta medida, al ajustar por la inflación, se observa una reducción real del dinero disponible en la economía. Durante febrero, la base monetaria experimentó una caída cercana al 1% en términos reales, revirtiendo la leve recuperación que se había registrado en enero. El repunte de enero, impulsado en parte por la compra de divisas por parte del BCRA, resultó ser efímero, ya que en febrero la absorción de pesos volvió a imponerse, tanto a través de mecanismos fiscales como financieros.

El stock total de base monetaria se situaba a mediados de marzo en torno a los $39,5 billones. Si bien esta cifra puede parecer elevada en términos nominales, continúa siendo relativamente baja en relación con el tamaño de la economía argentina. Esto significa que, a pesar de las compras de dólares por parte del BCRA, la cantidad de dinero en circulación sigue siendo insuficiente para satisfacer las necesidades de una economía en crecimiento.

Remonetización en Suspenso: ¿La Clave para Reactivar la Economía Argentina?

En las últimas semanas, algunos analistas han sugerido que el proceso de remonetización podría haber comenzado tímidamente. Señalan que los pesos emitidos para financiar las recientes y significativas compras de dólares por parte del BCRA no han sido esterilizados, es decir, no han sido retirados del sistema. Esta observación sugiere un cambio potencial en la estrategia del Gobierno, aunque aún es demasiado pronto para determinar si se trata de una tendencia sostenida.

La lógica oficial se basa en mantener un delicado equilibrio: evitar una expansión brusca de la cantidad de dinero que pueda alimentar la inflación, sin al mismo tiempo asfixiar completamente la actividad económica. En este contexto, la contracción real de la base monetaria se considera una herramienta central del programa económico. Sin embargo, esta estrategia conlleva el riesgo de frenar la recuperación económica y de dificultar el acceso al crédito para las empresas y los consumidores.

El Gobierno proyecta una etapa de remonetización gradual, a medida que se consolide la baja de la inflación y aumente la demanda de dinero. El objetivo implícito es que la base monetaria recupere cierto peso relativo dentro de la economía, pero sin abandonar la disciplina fiscal y monetaria que caracteriza la actual fase. Esta estrategia implica un enfoque gradual y prudente, que busca evitar los errores del pasado y garantizar la estabilidad macroeconómica.

Los datos del inicio de 2024 reflejan una continuidad del enfoque restrictivo: menos pesos en términos reales, control en la emisión y una estrategia enfocada en estabilizar las variables macroeconómicas. La evolución de la inflación en los próximos meses será crucial para determinar si el Gobierno se animará a consolidar el proceso de remonetización. El dato de inflación de marzo podría marcar un pico incluso superior al 3%, pero las proyecciones indican una desaceleración a partir de abril, con un índice inferior al 2,5%. Además, la relativa estabilidad del tipo de cambio y la baja inflación mayorista (solo 1% en febrero) podrían indicar que existe margen para una mayor expansión monetaria.

Un indicador alentador es que las tasas de interés más cortas se mantienen apenas por encima del 20%, y el tipo de cambio se ha mantenido relativamente estable. Incluso, algunos bancos están reduciendo las tasas de interés de los plazos fijos debido a la abundancia de liquidez, mientras que el dólar mayorista se mantiene por debajo de los 1.400 pesos. Estos factores sugieren que las condiciones financieras están mejorando, lo que podría facilitar una expansión monetaria más gradual.

En las próximas semanas, el escenario más probable es que el BCRA intensifique sus compras de dólares para fortalecer las reservas internacionales, al mismo tiempo que comienza a crecer la base monetaria en términos reales, es decir, superando la tasa de inflación mensual. Esta estrategia podría permitir al Gobierno lograr un equilibrio entre la estabilidad macroeconómica y la reactivación económica, sentando las bases para un crecimiento sostenible a largo plazo. Sin embargo, el éxito de esta estrategia dependerá en gran medida de la evolución de la inflación y de la capacidad del Gobierno para mantener la confianza de los mercados.