Fitch observó una mejora en la solvencia del Gobierno, con una firme convicción de equilibrio fiscal y menos riesgo de default (Foto: Reuters)Los mercados financieros volvieron a mostrar números optimistas en los últimos días. Una distensión en las hostilidades en Oriente Medio reencauzó a los indicadores de Wall Street a nuevas zonas de máximos; un freno al alza del petróleo supuso menores expectativas de inflación y de desaceleración de la actividad global, mientras que una caída en la aversión al riesgo despejó el panorama para activos emergentes.
Dentro de ese contexto, las acciones y los bonos argentinos, que aún arrojaban balance negativo en 2026, empezaron a estrechar esa distancia con el desempeño de las plazas del exterior, con el aporte extra de novedades locales.En la última semana destacó que la agencia internacional Fitch Ratings subió la calificación soberana de Argentina a “B-“.La mejora de la nota soberana coloca al país en el mismo escalafón de economías muy rezagadas como las de Angola, Bolivia, Cabo Verde, Ecuador, Gabón, Irak, Moldavia, Malí, Maldivas, Malawi, Namibia, Nigeria y Nicaragua.
Pero de reacomodarse el índice de riesgo país argentino en los niveles de estos pares, podría ceder hacia la zona de 350 puntos básicos, una cifra que permitiría acceder a financiamiento soberano a una tasa inferior al 8% anual en dólares.De reacomodarse el índice de riesgo país en los niveles de los países que tienen una nota como ahora Argentina por parte de Fitch, podría ceder hacia la zona de 350 puntos básicosFitch observó una mejora en la solvencia del Gobierno, con una firme convicción de equilibrio fiscal y menos riesgo de default.
“Aún está en grado especulativo (‘basura’), pero es un upgrade positivo que puede bajar costos de endeudamiento y mostrar mayor confianza en la economía actual”, evaluó Reuters.José Luis Daza, secretario de Política Económica, afirmó que el Tesoro nacional podría buscar financiamiento en los mercados crediticios a tasas de interés más bajas, pero resaltó que por el momento no emitirá nueva deuda. “No queremos pagar tasas de interés que pongan en peligro la dinámica fiscal en el mediano plazo”, expresó en un evento organizado por Moody’s en Buenos Aires.
“Cerramos el programa financiero para el 2026, sin tener que pagar las tasas muy altas que nos pide el mercado”, acotó.La estrategia oficial pasará, en lo inmediato, por procurar financiamiento en moneda extranjera en el mercado local o con organismos internacionales, además de los dólares que el BCRA está comprando de las exportaciones de los sectores minería y energía, a los que se están sumando en estas semanas las divisas de la mayor liquidación del agro.
Cerramos el programa financiero para el 2026 sin tener que pagar las tasas muy altas que nos pide el mercado (Daza)Hoy el Gobierno suple deuda “vieja” que vence al 9,5% anual en dólares por fuentes de financiamiento a tasas inferiores -el Bonar 2027 (AO27) rinde 6% anual, por ejemplo-, aunque la magnitud de los vencimientos a partir del año próximo exigirá otra “ingeniería” financiera para garantizar los pagos. El próximo mandato presidencial enfrentará vencimientos promedio de USD 30.000 millones anuales, para los cuales la estrategia actual sería insuficiente.
Claves para el año próximoEn la visión de los analistas, las condiciones financieras domésticas están encontrando sustento en un Banco Central que diariamente interviene en el mercado mediante la acumulación de reservas, para sumar un saldo por esta operatoria cercano a USD 7.500 millones en lo que va del año.
En la visión de los analistas las condiciones financieras domésticas están encontrando sustento en un Banco Central que diariamente interviene en el mercado mediante la acumulación de reservas (Foto: Reservas)No obstante, Fitch advirtió que persisten vulnerabilidades en el país debido a las bajas reservas netas en divisas, elevada inflación y el historial de inestabilidad macroeconómica. Pero el secretario Daza confió en que “vamos a tener una avalancha de dólares” en 2026. Argumentó que por proyectos de grandes inversiones (RIGI) ya se aprobaron USD 27.
700 millones y que hay por aprobarse 36 proyectos que en conjunto sumarán más de USD 97.000 millones.Así, el objetivo para sumar divisas y facilitar futuros pagos de deuda dependerá de tres aspectos centrales:Acumulación de reservas, Acceso a financiamiento en el exterior -con una baja del índice de riesgo país congruente con una calificación “B-”, yIngreso de importante nivel de dólares privados por proyectos de inversión.
Eric Ritondale, economista jefe de Puente, destacó en un reporte: “Lo más relevante de alcanzar la categoría ‘B-’ es que funciona como un catalizador discreto para activar la demanda de inversores institucionales, muchos de los cuales enfrentan restricciones normativas para invertir en activos con notas dentro del rango ‘CCC’. Si bien parte de esta mejora ya estaba incorporada en los precios, este upgrade ayuda a diversificar la base de inversores hacia un universo más amplio, lo que debería sostener el proceso de compresión de spreads“.
Si bien estamos lejos de las elecciones aun, parte del ojo estará sobre la dinámica de la economía real (Franco)Ritondale agregó: “Fitch es la primera de las grandes agencias en dar este paso; S&P y Moody’s podrían seguir una tendencia similar en los próximos meses, alineándose con otros precedentes internacionales donde una mejora inicial de una agencia funcionó como precursor de un repricing más difundido. Esta mejora en la calificación crediticia facilita un eventual regreso a los mercados internacionales”.

Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital, subrayó que “el reporte advierte que la nota permanece en terreno especulativo debido a riesgos persistentes. Entre las principales preocupaciones figuran la debilidad de la liquidez internacional y una inflación que aún presenta resistencias a la baja. Fitch también señaló la vulnerabilidad ante crisis de confianza y los elevados vencimientos de deuda pendientes con acreedores privados.
El informe subraya que, aunque la fragmentación opositora favorece al Ejecutivo, el impacto social del lento crecimiento económico podría erosionar el capital político. La decisión de la entidad abre la puerta a una eventual reducción en el costo del financiamiento para el país en los mercados globales”.El Gobierno ya comenzó a posicionarse de cara a los pagos de deuda en dólares previstos para julio -por aproximadamente USD 4.
300 millones correspondientes a Globales y Bonares (Foto: Reuters)“El Gobierno ya comenzó a posicionarse de cara a los pagos de deuda en dólares previstos para julio -por aproximadamente USD 4.300 millones correspondientes a Globales y Bonares-, mediante la ampliación del monto máximo de adjudicación de los ‘Bonar AO27’ y ‘AO28’ hasta 350 millones (de dólares) en cada caso”, remarcó IEB en un reporte de mercado.Roberto Geretto, economista de Adcap Grupo Financiero, expresó: “Las colocaciones de ‘Bonares’ en el mercado local ya superan los USD 2.200 millones.
Así, de a poco se va convirtiendo en una fuente alternativa para acumular reservas de cara a los vencimientos de julio”. Los compromisos de deuda a partir de 2027 lucen exigentes sin salida al mercado internacional (Blanc)Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS destacó: “Hacia adelante, la clave seguirá pasando por asegurar los pagos y la continuidad de las compras de dólares del BCRA, sumado a qué tan probable perciba el mercado que el país pueda volver al mercado voluntario internacional.
Asimismo, si bien estamos lejos de las elecciones aún, parte del ojo estará sobre la dinámica de la economía real en sectores rezagados y salarios reales y empleo en estos, por el impacto en confianza y humor social”. Florencia Blanc, Senior Economist de Aldazabal y Compañía, contó que “entre los principales puntos que monitorea el mercado actualmente se encuentran: 1) la acumulación de reservas.
Si bien el Banco Central continúa como comprador neto en el mercado de cambios, lo cual es una señal positiva, los compromisos de deuda a partir de 2027 lucen exigentes sin salida al mercado internacional; y 2) la evolución de la actividad económica, particularmente en los sectores intensivos en empleo, dado su impacto potencial sobre la aprobación del gobierno de cara al ciclo electoral de 2027″.
Isabel Botta dijo: “la principal preocupación de los inversores hoy pasa por la incertidumbre electoral, que se traduce rápidamente en dos definiciones clave: pesos versus dólares y corto versus largo plazo (Foto: EFE)Isabel Botta, Product Manager en Balanz, enfatizó que “la principal preocupación de los inversores hoy pasa por la incertidumbre electoral, que se traduce rápidamente en dos definiciones clave: pesos versus dólares y corto versus largo plazo”.
Botta agregó: “En este contexto, los bonos corporativos han mostrado resiliencia en los últimos años, por lo que quedan relativamente al margen de esta discusión. En cambio, el foco está puesto en los instrumentos soberanos y vinculados al riesgo político. Allí, muchos inversores evalúan tomar ganancias en los tramos más comprimidos y redefinir posicionamiento.
Dentro de este universo, aparecen decisiones más tácticas: optar por instrumentos con menor tasa pero menor riesgo político, como puede ser el AO27 o asumir mayor rendimiento a cambio de mayor exposición a posibles cambios en el escenario institucional con el AO28″.La mejora en la calificación crediticia facilita un eventual regreso a los mercados internacionales (Ritondale)VatNet Financial Research evaluó: “Una de las principales banderas oficiales es la lucha contra la inflación en la vía del superávit fiscal.
El riesgo país ha continuado oscilando alrededor de 550 puntos básicos, siendo un tema sustancial para pensar en la sustentabilidad de la deuda pública a largo plazo”.Emilio Botto, jefe de Estrategia de Mills Capital, aportó que “la compresión del índice de riesgo país está muy atada a la acumulación de reservas. Si el Gobierno logra comprar los USD 10.000 millones previstos para este año y suma otros USD 10.000 millones adicionales —compuestos por USD 4.000 millones en emisiones de Bonares 2027 y 2028, USD 2.000 millones por privatizaciones y cerca de USD 4.
000 millones en financiamiento de organismos internacionales como BID, CAF y Banco Mundial—, junto con la liquidación de la cosecha, el flujo de dólares sería consistente con una compresión adicional del índice de riesgo país”.