## Resucitando un Ícono: Científicas Suecas y Chile Lideran el Regreso del Toromiro a Rapa Nui
La Isla de Pascua, o Rapa Nui, es mundialmente famosa por sus imponentes moáis, pero su historia ecológica también esconde una tragedia: la extinción del Toromiro (Sophora toromiro), el único árbol endémico de la isla. Durante décadas, el paisaje de Rapa Nui estuvo desprovisto de este símbolo natural, hasta que una colaboración internacional entre Suecia y Chile ha encendido una luz de esperanza para su regreso.
Las investigadoras Åsa Krüger y Stina Weststrand, especialistas del prestigioso Jardín Botánico de Gotemburgo (Botaniska) en Suecia, recientemente completaron una visita crucial a Chile. Su objetivo: evaluar los avances científicos y las iniciativas de restauración ecológica que se están llevando a cabo en el país, con un enfoque particular en el trabajo de la empresa CMPC en sus laboratorios ubicados en Los Ángeles, región del Bío Bío. Esta visita marca una nueva etapa en la larga historia de conservación del Toromiro, una especie con la que el Jardín Botánico de Gotemburgo ha trabajado diligentemente desde la década de 1960.
“Para nosotros es muy valioso conocer el trabajo que se realiza aquí y ver cómo podemos aportar a la conservación del Toromiro, una especie con la que el Jardín Botánico de Gotemburgo trabaja desde la década de 1960. Hoy sentimos que estamos entrando en una nueva etapa de colaboración con Chile para apoyar su restauración”, señaló la científica Åsa Krüger, reflejando el entusiasmo y la dedicación que impulsan este proyecto.
La historia del Toromiro es un testimonio de la fragilidad de los ecosistemas y la importancia de la intervención humana. A pesar de desaparecer en estado silvestre en 1960, la especie sobrevivió gracias a la previsión de científicos y jardineros que resguardaron semillas y ejemplares en jardines botánicos alrededor del mundo. Este acto de conservación preventiva convirtió al Toromiro en un caso único a nivel mundial, ofreciendo una oportunidad para su restauración.

El Jardín Botánico de Gotemburgo ha desempeñado un papel fundamental en esta historia, manteniendo viva la especie en Europa y resguardando material genético crucial para futuros esfuerzos de restauración. La investigadora Stina Weststrand destacó la importancia del “trabajo científico y de largo plazo que se ha desarrollado en torno al Toromiro”, enfatizando que “hay un esfuerzo serio por ampliar la base de ejemplares disponibles y avanzar en condiciones que puedan apoyar su restauración futura”.
La colaboración con CMPC ha sido un componente clave de este progreso. La empresa ha estado trabajando en la recuperación del Toromiro desde 2006, enfocándose en la recuperación de las condiciones ecológicas necesarias para su establecimiento en Rapa Nui. Entre 2008 y 2011, CMPC logró reproducir el árbol y masificar su producción, desarrollando técnicas innovadoras de propagación vegetativa y por injerto.
En el marco de esta alianza, CMPC y Botaniska impulsaron el intercambio de material biológico propagado in vitro, con el propósito de ampliar la base genética disponible y fortalecer las posibilidades de éxito en los procesos de restauración. Recientemente, las especialistas coordinaron el traslado a Europa de 22 ejemplares de Toromiro provenientes del vivero de CMPC, transportados en una caja sellada y supervisada por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Estos ejemplares se unirán al programa de conservación ex situ del jardín sueco, contribuyendo a la diversidad genética de la especie.
Jean Pierre Lasserre, gerente de Tecnología y Planificación de CMPC, subraya que “la clave para el éxito del Toromiro es que exista mayor variabilidad genética. Si logramos tener trazas, vamos a tener éxito y va a ser una especie que va a poder subsistir en el tiempo”. Esta búsqueda de diversidad genética es un principio fundamental que guía los esfuerzos de restauración.
Fundado en 1923, el Jardín Botánico de Gotemburgo (Botaniska) es el más grande de Suecia y una de las instituciones botánicas más reconocidas de Europa por su trabajo en conservación de colecciones vivas y restauración ecológica. Krüger y Weststrand forman parte del equipo que se dedica a resguardar y estudiar especies amenazadas, cultivando Toromiro principalmente para mantener su material genético. “Nuestro objetivo es mantener viva su diversidad y compartir ejemplares con otros jardines botánicos de Europa, asegurando así un respaldo para la especie mientras se avanza en su restauración en Chile”, explica Krüger.
El futuro del Toromiro en Rapa Nui aún es incierto, pero la dedicación de científicos, empresas y comunidades locales ofrece una esperanza tangible. Este proyecto no solo busca restaurar un árbol, sino también revitalizar un ecosistema y preservar un símbolo cultural invaluable para el pueblo de Rapa Nui. La colaboración entre Suecia y Chile es un ejemplo inspirador de cómo la ciencia, la conservación y la cooperación internacional pueden trabajar juntas para proteger nuestro planeta y su biodiversidad.