## ¿El fin de una era arqueológica? Estudio pone en duda la antigüedad de Monte Verde
Durante décadas, el sitio arqueológico de Monte Verde, ubicado en la Región de Los Lagos, Chile, ha sido venerado como la evidencia más antigua de presencia humana en América. Sus hallazgos, que datan de aproximadamente 14.500 años, han reescrito la historia de la colonización del continente, desafiando las teorías previas y consolidando a Chile como un punto clave en la comprensión de los orígenes de la humanidad en este hemisferio. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la prestigiosa revista *Science* ha sacudido los cimientos de esta narrativa, proponiendo una fecha significativamente más reciente para el asentamiento, lo que podría alterar radicalmente nuestra comprensión de la historia precolombina.
La investigación, liderada por el arqueólogo Todd Surovell de la Universidad de Wyoming, en colaboración con investigadores de la Universidad Católica de Chile (UC), plantea que la datación de Monte Verde podría estar afectada por un fenómeno conocido como redepositación de materiales orgánicos. Este proceso implica el traslado natural de materia orgánica de capas más recientes a estratos más antiguos, lo que podría generar una falsa impresión de antigüedad en las pruebas de datación por radiocarbono. Según Surovell y su equipo, la cronología atribuida a Monte Verde podría ser errónea, situando el sitio en realidad en el Holoceno medio, hace alrededor de 7.000 años, en lugar del Pleistoceno tardío, como se había creído.
Esta propuesta ha desatado una tormenta de críticas y controversias en la comunidad arqueológica. Tom Dillehay, el arqueólogo estadounidense que lideró las excavaciones iniciales en Monte Verde y es considerado un pionero en el estudio del sitio, ha defendido vehementemente la cronología original. En declaraciones a la radio, Dillehay cuestionó la metodología de los investigadores de Surovell, argumentando que su trabajo se basó en estudios realizados en los alrededores del sitio, en contextos geológicos diferentes y no comparables con el propio Monte Verde. Además, Dillehay lanzó críticas personales al currículum de sus colegas, señalando su falta de experiencia en el estudio de bosques húmedos como el valdiviano, donde se encuentra Monte Verde.
“Estos investigadores dedicaron toda su carrera profesional a estudiar la arqueología de desiertos o de praderas, no entienden los procesos geomorfológicos y paleoecológicos en el bosque húmedo valdiviano del sur de Chile”, aseguró Dillehay, generando un clima de tensión y polarización en el debate.

La Fundación Monte Verde, encargada de la investigación y difusión del sitio, también ha reaccionado con firmeza ante el nuevo estudio. En un comunicado oficial, la fundación exige rigor científico y señala “errores metodológicos y empíricos” en la investigación de Surovell. Además, la fundación critica el hecho de que el estudio no haya involucrado excavaciones en el sitio y que ignore un amplio conjunto de evidencias bien fechadas. Asimismo, la fundación se suma a las críticas de Dillehay sobre la falta de experiencia de los investigadores en sitios húmedos.
César Méndez, subdirector de la Unidad de Estudios Aplicados de Antropología en la Universidad Católica y uno de los autores del nuevo estudio, ha defendido la validez de su investigación y ha rechazado las acusaciones de falta de rigor científico. “Es lamentable que se ataque a la formación, el currículum o la experiencia. En lo que llevamos de escuchar las réplicas desde el momento que publicamos nuestra investigación en Science, no hemos identificado ningún argumento científico”, manifestó Méndez. “Puedo decir con seguridad que sí estuvimos trabajando dentro del polígono del sitio Monte Verde, y que el equipo cuenta con investigadores que han dedicado sus carreras al estudio de los sitios tempranos, a la interpretación de la geomorfología glaciar y al entendimiento de los procesos de la formación de los sitios arqueológicos. Eso de que no tenemos experiencia en ambientes húmedos, es falso. Desde el año 2000 investigo en Patagonia y viví 7 años en Coyhaique”, agregó.
El debate también ha trascendido el ámbito académico, llegando a la esfera política. Rodrigo Wainraihgt, alcalde de Puerto Montt, comuna donde se encuentra Monte Verde, expresó su preocupación por las nuevas conclusiones y sugirió que podrían existir “envidias” detrás de la investigación. Sin embargo, Wainraihgt también defendió la importancia de Monte Verde y la labor de los arqueólogos que han dedicado su vida al estudio del sitio.
Claudio Latorre, paleoecólogo del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UC, también autor del estudio, explicó que la ubicación del sitio dentro de un valle fluvial implica que los sedimentos más antiguos se encuentran en las capas superiores, lo que podría explicar la aparente antigüedad de los hallazgos. “Cuando se forma un valle, el valle va excavando su propio sedimento, y por lo tanto, las superficies más altas, que son las superficies más antiguas, son más viejas que las superficies que están insertas dentro del valle, que eventualmente se van acumulando producto de la erosión de esa superficie antigua. Entonces, el sitio Monte Verde, independiente de que hayamos excavado o no, no puede tener la edad que se dice tener: está inserto dentro de una superficie más antigua que tiene 14.500 años“, explicó Latorre.
La Fundación Monte Verde ha anunciado que está preparando una respuesta científica detallada al estudio de Surovell, en la que presentará sus propios argumentos y evidencias para defender la cronología original de Monte Verde. El futuro de la investigación en este emblemático sitio arqueológico se presenta incierto, pero una cosa es segura: el debate sobre la antigüedad de Monte Verde está lejos de haber terminado.