Las ratas topo desnudas, esos roedores extraños y fascinantes del Cuerno de África, han vuelto a sorprender a la comunidad científica. Conocidas por su longevidad excepcional, su resistencia al cáncer y su insensibilidad al dolor, estas criaturas subterráneas han revelado ahora un aspecto aún más intrigante de su comportamiento social: la capacidad de reemplazar a su reina sin recurrir a la violencia. Un estudio publicado recientemente en la prestigiosa revista *Science* detalla un experimento que desafía las ideas preconcebidas sobre la brutal jerarquía social de estos animales.
Durante mucho tiempo, se ha sabido que las ratas topo desnudas viven en colonias altamente organizadas, similares a las de las abejas o las hormigas, un sistema conocido como eusocialidad. En estas colonias, una única hembra, la reina, es la única que se reproduce, mientras que las demás ratas desempeñan roles especializados, como la recolección de alimentos, el cuidado de las crías y la defensa del territorio. La reina mantiene su posición dominante a través de la opresión, suprimiendo la reproducción de otras hembras, a menudo mediante la intimidación y la agresión física. Cuando la reina muere o se debilita, se esperaba que se desatara una lucha violenta entre las hembras para determinar su sucesora, una batalla que a menudo resultaba en lesiones graves o incluso la muerte.
Sin embargo, el estudio dirigido por la científica Janelle Ayres del Instituto Salk de Estudios Biológicos en La Jolla, California, ha demostrado que esta no es la única forma en que las ratas topo desnudas pueden gestionar la sucesión de su reina. El experimento, que se llevó a cabo durante seis años con una colonia llamada “Los Amigos”, comenzó con una reina llamada Teré, un macho llamado Paquito y su primera camada. Inicialmente, Teré era una reina prolífica, dando a luz entre 6 y 10 crías cada 76-81 días, y todas las crías sobrevivían. Pero cuando la colonia se enfrentó a eventos estresantes, como el hacinamiento y una mudanza a un nuevo laboratorio, las cosas comenzaron a cambiar.

El hacinamiento, al alcanzar los 39 individuos, provocó la muerte de las crías de Teré, pero no afectó su fertilidad ni desencadenó intentos de derrocarla. Fue la mudanza al nuevo laboratorio lo que realmente marcó un punto de inflexión. Teré dejó de reproducirse durante un año, pero, sorprendentemente, no hubo violencia en la colonia. En lugar de luchar por el poder, las hijas de Teré comenzaron a mostrar signos de actividad reproductiva. Una de sus hijas, Alexandria, quedó embarazada, y para sorpresa de los investigadores, Teré no mostró ninguna conducta agresiva hacia ella. Sin embargo, Alexandria murió poco después, y otra de las hijas, Arwen, quedó embarazada. Finalmente, en octubre de 2025, Arwen dio a luz a dos crías que sobrevivieron, después de dos años sin nuevos bebés sanos. A lo largo de todo este proceso, Teré no atacó a ninguna de sus hijas.
“Sus hijas emergieron secuencialmente como reproductoras adicionales, lo que resultó en un período de reproducción plural pacífica antes de que una de ellas asumiera finalmente el estatus reproductivo principal”, concluyó el estudio. Este curioso caso demostró que el ascenso de una nueva reina puede ser tolerado por la sociedad de ratas topo desnudas si la reina actual se vuelve débil o menos fértil. Los científicos sugieren que este comportamiento podría ser una adaptación para mantener la estabilidad de la colonia en tiempos de estrés.
Este descubrimiento amplía nuestra comprensión de la eusocialidad en las ratas topo desnudas y sugiere que la flexibilidad social puede ser mayor de lo que se pensaba. Si bien este comportamiento se observó en un entorno de laboratorio, los investigadores señalan que es posible que también ocurra en la naturaleza, aunque se necesitan más estudios para confirmarlo. El estudio también subraya la importancia de considerar la complejidad del comportamiento animal y evitar generalizaciones basadas en observaciones limitadas. Las ratas topo desnudas, con su peculiar biología y su fascinante estructura social, continúan desafiando nuestras expectativas y ofreciéndonos nuevas perspectivas sobre la evolución de la cooperación y la jerarquía en el reino animal.