La Copa Libertadores, ese torneo que despierta pasiones y define identidades en Sudamérica, ya tiene a Boca Juniors delineando su camino hacia la gloria. Tras el sorteo de la fase de grupos, Juan Román Riquelme, el presidente xeneize y un ícono del club, se presentó ante los medios para analizar el panorama y transmitir un mensaje claro: Boca irá a por todas.
El grupo que le tocó al Xeneize no es sencillo. Cruzeiro de Brasil, un equipo con una rica historia y una plantilla competitiva, Universidad Católica de Chile, un rival siempre complicado, y Barcelona de Ecuador, completan un cuadro que exige máxima concentración y esfuerzo. “Todos los equipos son difíciles en la Copa”, reconoció Riquelme, subrayando la paridad y el alto nivel de la competencia continental.
Sin embargo, el optimismo de Riquelme es contagioso. El ex enganche, conocido por su visión de juego y su liderazgo, confía en que Boca tiene las herramientas necesarias para superar esta fase y avanzar en el torneo. “Nosotros siempre pensamos que vamos a llegar hasta el final, es la manera de pensar que tengo, de vivir”, afirmó con convicción. Esta mentalidad, heredada de sus años como futbolista, es un pilar fundamental en el proyecto deportivo que impulsa desde la presidencia.
La experiencia de Riquelme en la Libertadores es invaluable. Él mismo la conquistó en dos ocasiones con la camiseta de Boca, y sabe lo que se necesita para llegar a la cima. Recuerda con cariño sus participaciones en el torneo, destacando la alegría que le produce ver a Boca compitiendo en este escenario. “Siempre me da mucha felicidad cuando nos toca estar acá. Es una Copa que yo le tengo mucho cariño, mucho amor, me dio muchas alegrías, a los hinchas también”, expresó con emoción.

Uno de los aspectos que Riquelme considera crucial para el éxito de Boca es la fortaleza en casa. La Bombonera, con su atmósfera única y el fervor de su hinchada, es un fortín que debe ser inexpugnable. “El equipo se tiene que hacer fuerte en casa, nosotros nos sentimos muy seguros en la Bombonera con nuestra gente”, enfatizó. El apoyo incondicional de la afición es un factor determinante que puede marcar la diferencia en los partidos clave.
La llegada de Leandro Paredes y la posible recuperación de Edinson Cavani son noticias que ilusionan a Riquelme y a toda la comunidad boquense. Ambos jugadores, con su talento y experiencia, pueden aportar un plus de calidad al equipo. “Lo más especial es para nuestro hincha. No hay nadie que se ilusione más y el hincha de Boca, que es lo máximo”, comentó Riquelme, destacando la importancia de contar con jugadores comprometidos con la institución.
El dirigente también se refirió a la evolución del fútbol en los últimos años, señalando que la exigencia física y mental de la competencia actual es mucho mayor que en su época como jugador. “Es diferente, por eso a veces creo que por lo menos a mí se complica opinar cuando me tocó jugarla. Si vos agarrabas dos o tres meses buenos el envión te llevaba a la final; vos ahora te lesionás la rodilla en enero y la podés jugar igual porque es un año completo”, explicó. Esta transformación exige una preparación más exhaustiva y una mayor capacidad de adaptación por parte de los jugadores.
Para afrontar este desafío, Riquelme remarcó tres conceptos fundamentales: “Jugar bien, tener la cabeza fuerte y confiar”. La combinación de talento, mentalidad y fe es la fórmula que Boca necesita para superar los obstáculos y alcanzar sus objetivos. “Los jugadores necesitan ser un poquito creídos y saber que pueden ganar todo, con eso vas olvidando cansancio y dolores”, aconsejó.
Finalmente, Riquelme se mostró confiado en que Boca Juniors está en condiciones de competir al máximo nivel en la Libertadores 2024. Reconoce la fortaleza de los equipos brasileños, que han dominado el torneo en las últimas ediciones, pero insiste en que “la gana el que la quiere ganar”. La ilusión de conquistar la séptima Copa Libertadores está viva en el corazón de Riquelme y de todos los hinchas boquenses. El camino será largo y difícil, pero Boca Juniors está dispuesto a luchar hasta el final.