Nívia de Lima, de 44 años, ha escrito una página dorada en la historia del fútbol brasileño. Su presencia en el banquillo del Chapecoense durante el empate ante Vitória no fue simplemente un evento más en la jornada futbolística; fue un símbolo de cambio, un grito de igualdad y una demostración palpable de que el talento no tiene género. Por primera vez, una mujer ocupó el cargo de asistente técnica en un partido de la Serie A masculina, un logro confirmado por la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF).
Este momento trascendental se produjo en un contexto particular: la salida del entrenador Gilmar Dal Pozzo obligó al club a formar una comisión técnica interina. Nívia, con su vasta experiencia y conocimiento del juego, fue elegida para acompañar a Celso Rodrigues en la dirección del equipo. Lejos de ser una mera espectadora, Nívia se mostró participativa, brindando indicaciones a los jugadores desde la línea de banda y aportando su visión táctica al equipo. Su actitud profesional y su pasión por el fútbol fueron evidentes para todos los presentes.
La trayectoria de Nívia de Lima es un testimonio de dedicación y perseverancia. Su vínculo con el Chapecoense se remonta a 2012, cuando comenzó a trabajar en las categorías juveniles del club. Rápidamente, demostró su capacidad para formar jugadores y construir equipos competitivos. Bajo su dirección, el equipo sub-15 conquistó el Campeonato Catarinense y la Copa Santa Catarina, mientras que el sub-20 alcanzó el subcampeonato nacional en la Copa Brasileirinho. En 2023, continuó cosechando éxitos al llevar al equipo sub-20 al subcampeonato del torneo estadual.
Pero fue en 2024 cuando Nívia realmente rompió esquemas. Se convirtió en la primera entrenadora en obtener una victoria en la Copa São Paulo de Futebol Júnior masculina, un torneo reconocido como una vitrina para jóvenes talentos. Su equipo debutó con un triunfo por 3-2 ante Santa Fé do Sul, consolidando su posición como pionera en el ámbito masculino. Esta victoria no solo fue importante por el resultado deportivo, sino también por el mensaje que transmitió: las mujeres pueden competir y ganar en un entorno tradicionalmente dominado por hombres.

Antes de dedicarse a la dirección técnica, Nívia fue una destacada jugadora de futsal, donde alcanzó la consagración nacional con un equipo de Chapecó. Tras su retiro, decidió compartir su pasión por el deporte a través de la enseñanza, obteniendo su licencia C de la UEFA a pesar de enfrentar prejuicios iniciales por su género. En numerosas entrevistas, Nívia ha expresado su deseo de que la presencia de mujeres en roles de liderazgo en el fútbol sea algo “más natural”.
El Chapecoense, consciente de la importancia histórica de este momento, emitió un comunicado oficial celebrando el logro de Nívia. “Más que un logro sin precedentes, este es un momento que pasa a formar parte de nuestra historia, construida por personas que transforman el trabajo en legado y abren el camino hacia el futuro”, se lee en el comunicado. El club también le deseó éxito en sus próximos desafíos profesionales.
Si bien el paso de Nívia por el banquillo principal fue breve, debido a la contratación de Fábio Matías como nuevo director técnico, su impacto en el fútbol brasileño será duradero. Su ejemplo inspira a otras entrenadoras a perseguir sus sueños y a desafiar las barreras que aún existen en el deporte. La presencia de Nívia no es un caso aislado; en 2003, Sílvia Regina de Oliveira ya había dirigido un partido de la Primera División como árbitra principal. Sin embargo, la inclusión de una mujer en el cuerpo técnico de un partido oficial del Brasileirão masculino representa un avance inédito y significativo.
La carrera de Nívia de Lima es una prueba de que la competencia y los resultados son las mejores armas para derribar prejuicios. Su historia es un faro de esperanza para todas las mujeres que buscan abrirse paso en el ámbito profesional masculino, en un entorno que históricamente ha estado reservado para los hombres. Su legado trascenderá las líneas de la cancha y se convertirá en un símbolo de igualdad y empoderamiento para las futuras generaciones.