La confesión de Leandro Paredes ha sacudido el mundo del fútbol argentino. El capitán de Boca Juniors admitió abiertamente que buscó activamente una amonestación durante el partido contra Talleres de Córdoba, no para evitar una expulsión, sino para asegurarse de estar disponible para el Superclásico contra River Plate. Una estrategia audaz, poco convencional y que ha generado un intenso debate entre aficionados y analistas.
El incidente ocurrió en el minuto 90 del encuentro, cuando Boca Juniors ya se aseguraba una victoria por 1-0. Paredes, visiblemente frustrado, protestó efusivamente una decisión del árbitro asistente, reclamando una posición adelantada que, según él, era evidente. La protesta, aunque exagerada, tuvo el efecto deseado: el árbitro Nazareno Arasa no dudó en mostrarle la tarjeta amarilla, la quinta de la temporada para el mediocampista.
"Como dije antes, no quiero perderme ningún partido, pero llegué a la cuarta justo en este partido, y no quería perderme el clásico, lo pensamos mucho y se dio así", reveló Paredes a ESPN tras el partido, confirmando las sospechas de que su reacción no era espontánea, sino calculada. La admisión del jugador ha generado una ola de reacciones en las redes sociales, con algunos elogiando su compromiso con el equipo y otros criticando su falta de deportividad.
La decisión de Paredes implica que se perderá el próximo partido de Boca Juniors en la fase de grupos de la Copa Libertadores, un encuentro que, si bien importante, palidece en comparación con la magnitud del Superclásico. El entrenador de Boca, Claudio Úbeda, respaldó la estrategia de su capitán, explicando que la prioridad era tener a Paredes a disposición para el partido contra River.

"Leandro es un líder súper positivo para nosotros. Después del primer partido de la Selección el domingo vino, estuvo con nosotros, jugó (ante Zambia) y al otro día ya estaba a las 7 a. m. con nosotros en el entrenamiento. Él siempre quiere estar, solo habían pasado 48 horas del partido que jugó y teníamos que pensar en el futuro y todo lo que viene por delante. Yo consideraba que lo mejor era que entrara en el segundo tiempo si el equipo lo necesitaba, y cuando lo necesitó entró él y Santiago (Ascacíbar), que también venía reponiéndose de una lesión. Si los ponemos los dos juntos el partido completo la recuperación por ahí es más lenta, ahora que el resultado es positivo parece que las decisiones que tomamos están bien, pero ese fue el criterio que aplicamos", declaró Úbeda en la conferencia de prensa posterior al partido.
La situación de Paredes no es única. Siete jugadores en total recibieron su quinta tarjeta amarilla en la fecha 13 del Torneo Apertura, lo que los obligará a cumplir una fecha de suspensión. Entre ellos se encuentra Marcos Acuña, jugador de River Plate, lo que añade un elemento de ironía a la situación. El reglamento establece que las tarjetas amarillas se reinician al comenzar los octavos de final, pero si un jugador acumula cinco amonestaciones en la última fecha de la fase regular, la sanción debe cumplirse obligatoriamente.
El caso de Paredes plantea interrogantes sobre la ética deportiva y la importancia de los diferentes torneos. ¿Es justificable sacrificar un partido de la Copa Libertadores para asegurarse de jugar un Superclásico? ¿Dónde está el límite entre la estrategia y la falta de deportividad? Estas son preguntas que seguirán generando debate en los próximos días.
La ventana internacional por la Copa Libertadores permitirá a Paredes mantenerse en ritmo competitivo, disputando los partidos ante Universidad Católica de Chile y Barcelona de Ecuador sin la preocupación de la suspensión en el torneo doméstico. Sin embargo, la atención de todos estará puesta en su desempeño en el Superclásico, donde tendrá la oportunidad de demostrar por qué su presencia es tan valiosa para Boca Juniors. El Superclásico se perfila como un partido de alta tensión, con ambos equipos buscando la victoria para consolidar su posición en la tabla de posiciones. La estrategia de Paredes, aunque controvertida, añade un ingrediente extra a la expectativa del encuentro.