Nataliya Kuznetsova, conocida en el mundo del culturismo como 'Amazonka' o 'She-Hulk', es una figura que polariza y fascina a partes iguales. Esta atleta rusa, nacida en Chita, Siberia, en 1991, ha redefinido los límites de lo posible en el deporte femenino, desafiando las convenciones y abriendo un debate sobre la ética y los riesgos del culturismo extremo. Su historia no es solo sobre levantar pesas; es sobre una transformación personal radical, una búsqueda de fuerza y una honestidad brutal que la distingue de muchos de sus colegas.
La infancia de Kuznetsova distaba mucho de la imagen de la poderosa atleta que conocemos hoy. Describe su niñez en Zabaykalsky Krai como la de una “ratita tímida”, una joven con baja autoestima y un físico menudo. Alejada del deporte profesional, se sentía insegura y vulnerable. El punto de inflexión llegó a los catorce años, cuando su padre la animó a ir al gimnasio. Lo que comenzó como una forma de mejorar su salud y confianza rápidamente se convirtió en una pasión. En cuestión de meses, su entrenador reconoció un potencial inusual y la invitó a competir. A los quince años, ya había ganado su primer campeonato regional de culturismo, un logro que transformó su autopercepción y le dio un nuevo propósito en la vida.
En 2008, Kuznetsova se mudó a Moscú y se matriculó en la Academia Estatal de Cultura Física, donde profundizó en los conocimientos científicos del deporte. Fue aquí donde comenzó a investigar a fondo los aspectos fisiológicos del desarrollo muscular extremo. Su enfoque era integral: combinaba una dieta meticulosamente planificada, un entrenamiento constante y la inclusión de potenciadores del rendimiento. Esta última decisión, que más tarde revelaría públicamente, la ha convertido en una figura controvertida, pero también en una voz honesta en un mundo a menudo envuelto en el secretismo.
La carrera de Kuznetsova se ha destacado por numerosos campeonatos mundiales en levantamiento de brazos y peso muerto, así como por conquistas europeas. En 2014, se coronó campeona mundial y batió récords en powerlifting y arm wrestling. Levantó 170 kilogramos en prensa de banca y 240 kilogramos en peso muerto, marcas que la colocan entre las mujeres más fuertes del planeta. En 2019, debutó profesionalmente en el Romania Muscle Fest Pro, donde quedó en segundo lugar. Aunque desde entonces no ha competido oficialmente, su influencia sigue siendo enorme.

Su físico es, sin duda, lo más llamativo. Con una estatura de 1,73 metros y un peso que oscila entre 90 y 110 kilogramos, Kuznetsova posee una musculatura que desafía las expectativas convencionales. Su porcentaje de grasa corporal es extremadamente bajo, entre un 8% y un 12% en fase de competición. Sus brazos tienen una circunferencia de 51 centímetros, el pecho alcanza los 130 centímetros y los muslos, los 84 centímetros. Su índice de masa corporal (IMC) sería considerado obesidad bajo estándares tradicionales, pero estos valores reflejan casi exclusivamente tejido muscular.
Kuznetsova no ha ocultado el uso de esteroides anabólicos y bloqueadores de estrógenos. Afirma que la musculatura extrema que ha desarrollado sería imposible de alcanzar solo con entrenamiento y alimentación. Esta honestidad, aunque controvertida, contrasta con la actitud reservada habitual en el sector. Sin embargo, también reconoce los riesgos asociados al régimen farmacológico, como daños hepáticos, cardiovasculares y endocrinos, y subraya la importancia del control hormonal.
Su dieta es tan rigurosa como su entrenamiento. Consume entre seis y siete comidas al día, para un total de 4.500 a 6.000 calorías diarias. El desayuno incluye café, seis huevos, fruta y avena. La ingesta diaria de proteína supera los 250 gramos, con énfasis en carnes magras, pescado, yogur griego y proteína en polvo. Prioriza los carbohidratos complejos, como el arroz integral y el camote, para mantener la energía y la recuperación, y también incluye grasas saludables de frutos secos y aceites vegetales. Aunque a veces recurre a comidas rápidas por falta de tiempo, Kuznetsova mantiene la disciplina alimentaria en aproximadamente el 85% de los casos.
Su rutina de entrenamiento combina levantamiento pesado y series descendentes, centrándose en ejercicios multiarticulares. Entrena entre cuatro y seis veces a la semana, incorporando superseries y días de recuperación. Destaca su fuerza en las piernas, con sentadillas de hasta 280 kilogramos. Su programa también incluye ejercicios de movilidad articular y estiramientos para equilibrar el rendimiento y la salud a largo plazo. La ausencia de lesiones graves en su trayectoria, a pesar de la intensidad de su entrenamiento, es un testimonio de su profundo conocimiento técnico y su planificación precisa.
Con más de un millón de seguidores en Instagram (@nataliya.amazonka), Kuznetsova se ha convertido en una influencer en el mundo del fitness. Comparte rutinas, reflexiones y participa en campañas con marcas de nutrición. Su historia es un ejemplo de superación personal, honestidad y determinación, y su influencia en el culturismo femenino es innegable. Como ella misma ha dicho: “Estoy acostumbrada a la fama. La gente me reconoce por la calle, incluso bajo la ropa pueden identificar un cuerpo atlético”.