Julian Nagelsmann asumió la dirección técnica de la selección alemana tras dos eliminaciones consecutivas en fase de grupos del Mundial (REUTERS/Heiko Becker)Desde el título en 2014, Alemania atravesó dos Copas del Mundo consecutivas, quedando eliminada en fase de grupos, algo que no había ocurrido en toda su historia en la competición. Para el Mundial 2026, los ojos están puestos en Julian Nagelsmann, quien será el director técnico más joven en esta edición y que buscará devolver el prestigio a Las Águilas tras dos eliminaciones tempraneras.
Para poner en contexto, Cristiano Ronaldo cumplió recientemente 41 años y Lionel Messi alcanzará los 39 durante la copa. Ambas estrellas le llevan tres y un año respectivamente a quien buscará convertirse en el segundo entrenador más joven en la historia en levantar el trofeo (solo por detrás de Alberto Suppici, que lo hizo con 31 años con Uruguay en 1930).
Su historia por su recorrido singular: lejos de la consagración como futbolista, Nagelsmann se reinventó tras una carrera complicada por lesiones, pero gracias a su capacidad táctica y su gestión emocional, se convirtió en uno de los técnicos más cotizados de Europa. Ahora, lidera una generación completamente renovada (solo Neuer queda de 2014), decidido a dejar su marca en el escenario más imponente del deporte.
El entrenador más joven del Mundial 2026 afronta el reto de devolver el prestigio a Alemania tras años de crisis futbolística (REUTERS/Kai Pfaffenbach)Julian Nagelsmann y sus inicios como entrenadorLa carrera de Julian Nagelsmann comenzó lejos del brillo de los estadios llenos. Nacido el 23 de julio de 1987 en Landsberg am Lech, en Baviera, creció en una familia de clase media y vivió el duro golpe de perder a su papá siendo muy joven, hecho que marcó un antes y un después en su vida.
Desde pequeño eligió el fútbol como refugio, transitando por las canteras del FC Issing, FC Augsburg y TSV 1860 Munich, donde llegó a ser capitán en juveniles. Sin embargo, una serie de graves lesiones en la rodilla le impidieron debutar como profesional y lo obligaron a retirarse a los 20 años, como recoge la crónica de la Bundesliga.El propio Nagelsmann reconoció años después: “El gran sueño de convertirme en futbolista profesional se derrumbó y eso dolió mucho. Sentí que había desperdiciado toda mi juventud, que todo había sido en vano”.
Tras el retiro, se distanció del fútbol y estuvo a punto de aceptar un puesto en BMW, hasta que Thomas Tuchel, entonces entrenador del Augsburg II, lo invitó a sumarse como ojeador.La influencia de Thomas Tuchel resultó clave en la transición de Nagelsmann hacia una exitosa carrera como director técnico (Manu Fernandez/Pool via REUTERS)Ese giro inesperado fue el inicio de una carrera meteórica como técnico, según repasó la Coaches’ Voice: “Todavía tenía un contrato vigente en Augsburg. Esa fue una de las razones por las que Tuchel se dirigió a mí.
No me dijo: ‘Ahora vas a convertirte en entrenador’. Más bien, fue una decisión pragmática”.El paso a la dirección técnica se consolidó con una oferta del 1860 Munich para trabajar como asistente del equipo sub-17 y, poco después, con la llegada al Hoffenheim, donde Nagelsmann terminó de definir su vocación.El ascenso en el fútbol alemán fue rápido y vertiginoso: con solo 28 años debutó en el Hoffenheim y logró evitar el descenso en una situación crítica.
En las siguientes temporadas, llevó al equipo a puestos inéditos de competiciones europeas, incluyendo una histórica clasificación a la Champions League.Nagelsmann utiliza tecnología avanzada y métodos innovadores durante los entrenamientos para perfeccionar el rendimiento de la selección alemana (AP Foto/Martin Meissner)En 2019 asumió en el RB Leipzig, donde alcanzó las semifinales de dicho torneo y consolidó su reputación como innovador.

El Bayern Múnich lo contrató en 2021 por una cifra récord de 25 millones de euros, y en su primera temporada conquistó la Bundesliga y la Supercopa alemana. Sin embargo, una serie de resultados irregulares y tensiones internas provocaron su destitución en marzo de 2023, cuando aún era considerado uno de los técnicos más prometedores del continente.Su llegada a la selección alemana y filosofía de juegoLa llegada de Julian Nagelsmann a la selección alemana llegó tras un periodo de inestabilidad marcado por las salidas prematuras en los Mundiales de 2018 y 2022.
Asumió su cargo en septiembre de 2023, reemplazando a Hansi Flick, y rápidamente imprimió su sello.El joven director técnico apostó por un núcleo joven y flexible, con figuras como Musiala, Wirtz, Sané y la polivalencia de jugadores como Kimmich y Goretzka. La Eurocopa 2024, celebrada en suelo alemán, fue una prueba clave: el equipo alcanzó los cuartos de final, cayendo en tiempo extra ante España, que luego se coronó campeona. Este resultado convenció a la Federación Alemana de Fútbol para prolongar su vínculo hasta la Eurocopa 2028.
El proyecto a largo plazo de Nagelsmann incluye una base joven y estable, con el objetivo de recuperar la élite del fútbol mundial para Alemania (Europa Press)La filosofía de Nagelsmann parte de la premisa de que la táctica solo representa el 30% del trabajo, mientras que el 70% corresponde a la gestión emocional y social del grupo. “Cada jugador se motiva por cosas diferentes y necesita ser tratado en consecuencia. La clave es consolidar un núcleo estable y que todos asuman su rol con intensidad”, sostuvo en diálogo con Süddeutsche Zeitung.
Esta visión se traduce en prácticas innovadoras y en la utilización de tecnología para perfeccionar detalles, al igual que lo empleaba en sus anteriores clubes.El desafío es doble: debe devolver a Alemania su prestigio mundialista y consolidar una nueva generación en un contexto donde la exigencia es máxima. Mientras se prepara para debutar en el Mundial 2026, plantea que no habrá grandes experimentos, sino confianza en un grupo fijo de 14 o 15 futbolistas que asumirán casi todo el tiempo de juego.
“Tengo confianza en mi plantel, pero no considero que sea el mejor del mundo”, admitió, siempre con la mira puesta en el equilibrio entre rendimiento y cohesión interna.La proyección de Nagelsmann va más allá del actual ciclo: la Federación prevé que encabece la clasificación para el Mundial 2026, con el objetivo de volver a colocar a Alemania en la élite del fútbol. Su contrato hasta 2028 y su propia declaración de querer retirarse joven, entre los 45 y 50 años, abren la puerta a un proyecto a largo plazo que busca marcar una época en la selección nacional.
La filosofía de juego de Nagelsmann prioriza la gestión emocional y social sobre la táctica, apostando por un equipo cohesionado (AP Foto/Matthias Schrader)La influencia de Thomas Tuchel y un posible cruceSi bien la colaboración con el actual entrenador de Inglaterra fue breve, siempre destacó que fue determinante. “Quien más me formó fue Thomas Tuchel”, declaró en una entrevista con DAZN en 2020. “Por la simple razón de que fue mi propio entrenador y el intercambio fue mucho más intenso. Puedo evaluar cómo piensa realmente.
” Las vueltas de la vida los llevaron a cada uno a selecciones protagonistas y en esta edición podrían cruzarse en etapas eliminatorias.Lo que absorbió de Tuchel no fue una formación ni un sistema, sino una forma de concebir el entrenamiento. El joven director técnico explicó que su actual colega rechazaba la estructura lineal clásica (entrada en calor, ejercicios de pase, remate, partido) y diseñaba situaciones complejas que replicaban la exigencia real de un encuentro desde el primer minuto. “En un partido no podés entrar de a poco.
Puede que en el primer minuto ya estés totalmente exigido”, señaló. Esa lógica la trasladó directamente a sus propias sesiones en Hoffenheim, Leipzig, Bayern y la selección alemana.Nagelsmann también reconoció que la filosofía de Tuchel tiene grandes paralelos con la de Pep Guardiola: dominio en todas las fases del juego, un enfoque integral que va más allá de la posesión o la recuperación del balón. “Se trata de la conciencia de que el fútbol no es solo recuperar el balón ni solo tener la posesión. Es un enfoque holístico, desarrollar soluciones en todas las fases”, explicó.
Jürgen Klopp también fue otra referencia que Nagelsmann estudió con atención, aunque fue explícito en que no se equipara ni con él ni con Guardiola. Del español valoró que el verdadero secreto del Barcelona no era la posesión, sino el pressing inmediato tras pérdida: “La gran genialidad estaba en el contrapressing, que no dejaba al rival con el balón más de cinco segundos antes de ser superado”. Del ex Liverpool destacó su evolución: el fútbol de transición pura de sus inicios mutó hacia un juego más controlado porque los rivales aprendieron a cerrarse profundo.