La guerra en Medio Oriente, lejos de ser un conflicto distante, está golpeando directamente el bolsillo de los argentinos. El aumento sostenido del precio del petróleo, consecuencia de las tensiones geopolíticas, se traduce en un incremento constante de los precios de los combustibles, y en particular, de la nafta. Un reciente informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) revela una situación alarmante: el poder de compra de los salarios se ha desplomado, dificultando cada vez más la posibilidad de llenar el tanque de los vehículos.
Según el estudio, el precio de la nafta súper en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) experimentó un aumento del 21% durante el mes de marzo. Este incremento, aparentemente modesto, tiene un impacto devastador en la economía doméstica, ya que implica una pérdida del 17% en el poder adquisitivo de los trabajadores formales del sector privado. En otras palabras, con el mismo sueldo, hoy se puede comprar menos nafta que hace apenas un mes.
La situación es aún más preocupante si se considera el panorama general. Desde el inicio de las tensiones internacionales en Medio Oriente, el poder adquisitivo de los salarios para comprar nafta ha caído en un 27%. Si se compara con noviembre de 2023, la contracción es aún mayor, alcanzando el 48%. Esta erosión constante del poder de compra se debe a una combinación de factores: el aumento real del precio de la nafta, la estabilidad de los salarios y la persistente inflación que afecta a la economía argentina.
El informe del Iaraf señala que la guerra en Irán fue un catalizador clave para el aumento de los precios. El conflicto generó incertidumbre en el mercado petrolero, lo que provocó un aumento en el precio del barril de Brent, el petróleo de referencia a nivel mundial. Este aumento se trasladó rápidamente a los precios de los combustibles en Argentina, donde el litro de nafta súper se ubica actualmente en torno a los $2.000, dependiendo de la petrolera.

La situación plantea un dilema para el gobierno. Por un lado, es necesario tomar medidas para aliviar la carga sobre los consumidores y evitar una mayor pérdida de poder adquisitivo. Por otro lado, cualquier medida que implique una reducción de impuestos a los combustibles podría afectar los ingresos del Estado, en un contexto de ya ajustado presupuesto.
El economista Nadin Argañaraz, titular del Iaraf, propone una posible solución: reducir el impuesto fijo a los combustibles. Según su análisis, si el gobierno redujera este impuesto en un 93,5%, el precio de la nafta podría retornar a los niveles observados en febrero de 2026. Sin embargo, advierte que esta medida implicaría un recorte del 3,3% en los ingresos tributarios nacionales, lo que afectaría al gobierno nacional, a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Además del impacto en el poder adquisitivo de los consumidores, el aumento de los precios de los combustibles también tendrá un efecto en la inflación. Según estimaciones de la consultora Economía & Energía, cada 10% de aumento en los precios de la nafta impacta en 0,36 puntos porcentuales en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Esto significa que el aumento de la nafta contribuirá a mantener la inflación en niveles elevados durante los próximos meses.
En un intento por mitigar el impacto de la subida de precios, YPF anunció que no trasladará al surtidor el aumento del precio del crudo durante 45 días. La compañía lo define como un "buffer de precios" o un "amortiguador" ante la baja de consumo que se ha registrado, especialmente en el interior del país. Esta medida, que comenzó a regir el 1° de abril, podría brindar un alivio temporal a los consumidores, pero no resuelve el problema de fondo.
La situación actual exige una respuesta integral por parte del gobierno. Es necesario implementar medidas que permitan estabilizar los precios de los combustibles, proteger el poder adquisitivo de los salarios y evitar una mayor escalada de la inflación. De lo contrario, la guerra en Medio Oriente seguirá golpeando el bolsillo de los argentinos y profundizando la crisis económica.