Tras el fallecimiento de Gene Hackman y Betsy Arakawa en febrero de 2025, su tumba en el cementerio Rivera Funerals, Cremations and Memorial Garden de Santa Fe, Nuevo México, sigue sin ser identificada. Solo una caracola y unos cascabeles de viento cuelgan del árbol que la rodea, un recordatorio silencioso de la pareja. La disputa por su herencia, estimada en 90 millones de dólares, continúa entre sus tres hijos, Christopher, Elizabeth y Leslie, quienes reclaman sus derechos sobre el patrimonio.

Según documentos judiciales citados por el Daily Mail, Hackman excluyó deliberadamente a sus hijos de su testamento, dejando toda su fortuna a Arakawa. La fortuna de la pareja se ha incrementado recientemente gracias a la venta de la mansión familiar de 53 acres en Summit Santa Fe, valuada en 6,25 millones de dólares, y a la subasta de 400 objetos personales en Bonhams, Nueva York, que alcanzaron los 3 millones de dólares. Estos objetos incluyen tres Globos de Oro, bocetos personales, obras de Rodin y Milton Avery, entre otros.
Los hijos del actor, tras el fallecimiento de Arakawa, buscan impugnar ambas voluntades. Ante la cobertura mediática, pidieron a la oficina del médico forense de Santa Fe que no se difundieran imágenes de la escena de la muerte de Hackman. La venta de la propiedad incluyó la mansión principal de 1.200 metros cuadrados, una casa de huéspedes y el estudio donde Hackman solía pintar. La controversia ha generado un intenso escrutinio público y un debate sobre la planificación patrimonial y las relaciones familiares.